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IMPSA le pidió ayuda financiera a la Nación para sostener sus operaciones

La empresa apela a su carácter "estratégico", dado que está vinculada a proyectos clave de la Argentina desde el punto de vista energético.
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La empresa metalúrgica Impsa le solicitó al Gobierno que la asista con capital de trabajo para poder sostener la operación y dar paso luego a un proceso de reestructuración. La empresa tiene una deuda a cuestas de alrededor de US$500 millones, sin posibilidad de acceder a financiamiento y con sus proyectos en pausa por la pandemia de Covid-19, según diario La Nación.

A diferencia de lo que sucedió en el caso de Vicentin, es la propia empresa fundada por la familia Pescarmona la que le solicitó activamente al Estado que salga en su rescate, aclarando que ya tiene participación dentro de su estructura accionaria y dando por descontado la posibilidad de que la ayuda podría redundar en un aumento de la participación del Estado en la firma.

En su pedido, Impsa apela al carácter «estratégico» de la empresa, dado que está vinculada a proyectos clave de la Argentina desde el punto de vista energético como el desarrollo del reactor nuclear Carem, la renovación de las turbinas de Yacyretá o la provisión de equipos para YPF.

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«El impacto de la pandemia en sus operaciones en la Argentina y en el mundo llevó a la compañía a plantearle al ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas, la necesidad de encontrar una solución que le permita superar este momento crítico, asistiendo a la compañía, de la que ya es parte el Estado a través del Banco Nación y del BICE», confirmó hoy la empresa mediante un comunicado oficial. De hecho, desde la reestructuración hecha en 2018 por la empresa el control político quedó en manos del Estado, porque de los tres miembros del directorio el Banco Nación nombró al presidente, Diego Grau.

Según fuentes del sector, el Gobierno está estudiando la situación y se espera que emita una respuesta en el corto plazo. No está definido qué herramienta usará para socorrer a la empresa ni si eso terminará afectando su participación accionaria o su control sobre las decisiones de la firma. Todas las alternativas están sobre la mesa.

Según explican en la empresa mendocina, la pandemia no solo afectó las operaciones en su centro tecnológico de Mendoza sino que ralentizó los proyectos en ejecución y alteró la cadena de suministro global de la compañía, «que ya venía sufriendo los efectos del contexto macro económico mundial poco favorable, las sucesivas crisis del país desde 2018, la total falta de financiamiento de capital de trabajo y la inexistencia de accionistas que puedan aportar el capital necesario».

En el comunicado difundido hoy, la empresa confirmó que el 25 de junio de 2020 el CEO de Impsa, Juan Carlos Fernández, le envió una carta al ministro Kulfas y le solicitó la ayuda necesaria para «garantizar la continuidad de proyectos nacionales de importancia estratégica para la Argentina» que, señala, no pueden ser concretados por otra empresa argentina.

Más info en La Nación

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