En el marco de «Expo y Foro Industrial 2025: Producción Sostenible» que tuvo lugar esta semana en el Espacio Cultural Julio Le Parc, en Guaymallén, Alberto Carleti, Vicepresidente de Industria de la FEM y miembro de CAFIM, expuso sobre la situación de la agroindustria provincial y lo que necesita el sector, tanto en lo estructural como estratégico para tener mejores condiciones de competitividad.
«Los cambios en la política económica del país, han generado nuevos desafíos y adaptación. Era necesario un acomodamiento de las variables macroeconómicas. No se puede planificar crecimiento a mediano plazo o largo plazo con inestabilidad cambiaria y niveles de inflación del 25% mensual. Tampoco podemos dejar de ver la microeconomía, entendiendo que la mayor parte de nuestras empresas son pymes y estas requieren una mirada especial», señaló al comienzo de su alocución.
Agregó que si bien la apertura económica como método de brindar más oferta al mercado y contener la inflación es lícito y entendible, «simultáneamente se deben dar a las empresas nacionales el marco de regulatorio que les permita competir en condiciones de igualdad con sus competidores, que en nuestro casos están del otro lado de la cordillera. En nuestra industria existe capacidad productiva y técnica ociosa que puede responder a una demanda creciente de nuestros productos».
Además abordó la realidad que enfrenta el productor primario de cara a la nueva temporada con caída de ventas, comercialización de productos a bajo precio e incremento de costos. «Esto significa menores labores culturales y cuidados, que luego se traducen en problemas de calidad y sanidad. Por otro lado el sector industrial vende sus productos a precios por debajo del valor de reposición, con lo cual se está descapitalizando y difícilmente la próxima temporada con las altas tasas de financiamiento pueda sostener los volúmenes de producción», expresó Carleti. En este sentido, vaticinó una menor demanda de los productos de finca, con el consiguiente deterioro económico del productor. «Es necesario que se tomen medidas ante este diagnóstico y no tener que esperar que el clima (helada de por medio) ajuste estos desequilibrios», reclamó.
Frente a este cuadro de situación, Carleti pidió avanzar en forma urgente en los siguientes temas estructurales:
Cambios de la legislación laboral.
Reducción de impuestos y tasas nacionales, provinciales y municipales.
Adecuación del sistema financiero a las necesidades del sector productivo.
Para el empresario, estas condiciones son necesarias para que el plan económico dé resultado y las empresas puedan subsistir a los cambios. «No podemos continuar con un sistema impositivo donde más del 50 % del precio del producto son impuestos, donde los impuestos al trabajo se llevan el 50% de los ingresos de los trabajadores. Es difícil lidiar constantemente con los juicios laborales y sus costos. No se pueden seguir pagando altas tasas de interés para producir. Nuestros legisladores hoy tienen el compromiso y responsabilidad, por no decir obligación, de darnos las leyes que se adapten a los nuevos tiempos, de lo contrario tendremos un nuevo fracaso económico y el costo habrá sido demasiado alto para las empresas, pues muchas desaparecerán, y se perderán fuentes de trabajo», enfatizó.

A la par de ello, sugirió abordar los siguientes temas que a su criterio con estratégicos:
Acuerdo comerciales que permitan ingresar a terceros países sin el pago de aranceles que encarecen nuestros productos y limitan mercados.
Ampliación de cupos como el caso del durazno de industria para el mercado de México.
Avanzar en los acuerdos fitosanitarios con países como China, caso durazno, damasco y ciruela en fresco.Ampliar nuestros mercados más allá del Mercosur.
El directivo también aprovechó el foro para dar una mirada positiva sobre la agroindustria. En este sentido, hizo referencia a la calidad de lo producido en la provincia (frutos, hortalizas, vinos, mosto, aceite de oliva, dulces, mermeladas, jugos, etc.) y a su impacto positivo en la gastronomía, en la generación de empleo y en el desarrollo regional.
Agregó: «Constituimos una verdadera cadena de valor que contempla al productor primario, la industria y el sector comercial. Además interactúa con otras como la metalmecánica. Existe un nivel de integración en el sector, si bien debemos mejorar este aspecto. Hay ejemplos de éxito como el programa Tomate 2000, donde hay una integración productor/industrial. También ejemplos de cadenas de supermercados que se han involucrado en la industria y productores primarios que hoy también elaboran su fruta”.
Para finalizar Alberto Carleti destacó la importancia del foro y señaló. «Tenemos el potencial de producir alimentos para nuestro mercado y exportar a distintos países. Si nos dan las condiciones de competitividad, Mendoza ha dado prueba de esto».



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