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BHOGA: el proyecto mendocino que convirtió el bienestar en un modelo de negocio con impacto humano

Lo que comenzó en 2020 como un pequeño estudio de yoga hoy reúne tres espacios, un equipo de 18 profesionales, propuestas corporativas, formación docente y una plataforma digital. Su fundadora, Andy Hloska, explica cómo transformó una experiencia personal en una empresa que busca poner el bienestar en el centro de las personas y las organizaciones.

Cuando Andy creó BHOGA en 2020, su objetivo no era abrir simplemente un estudio de yoga. La idea era construir un espacio donde las personas pudieran detenerse, reconectar consigo mismas y encontrar en el movimiento una herramienta para mejorar su calidad de vida. Seis años después, ese proyecto inicial evolucionó hasta convertirse en un ecosistema de bienestar que combina prácticas presenciales, formación profesional, experiencias corporativas y una propuesta digital con proyección de crecimiento.

«Desde el inicio soñé con construir algo que trascendiera una clase de yoga. Quería crear un espacio donde el bienestar fuera accesible para todos y donde cada persona se llevara mucho más que una práctica física», explica la fundadora.

Actualmente, BHOGA integra distintas unidades de negocio. A través de Bhoga Yoga & Wellness ofrece disciplinas como Yoga Integral, Vinyasa, Yoga Aéreo, Yin Yoga, Ashtanga, meditación y talleres; mediante Bhoga Corporativo desarrolla experiencias para empresas orientadas al bienestar de los equipos; y con Bhoga Home Practice impulsa la formación de docentes y una plataforma virtual que busca llegar a personas de cualquier lugar.


El crecimiento también se refleja en su estructura. Lo que comenzó con clases dictadas por la propia Andy en su casa fue expandiéndose de manera orgánica hasta contar hoy con tres espacios físicos y un equipo integrado por 18 profesionales.

«Entendí que, para seguir creciendo, necesitaba formar un equipo que compartiera la misma filosofía. Además de formación técnica, buscamos calidad humana, personas que sepan enseñar, escuchar y acompañar», sostiene. La organización complementa ese trabajo con capacitaciones internas y una metodología común que busca garantizar una experiencia consistente para todos los alumnos.

Más allá de las clases, el diferencial de BHOGA pasa por la construcción de comunidad. Según su fundadora, muchas personas llegan buscando resolver una necesidad física o reducir el estrés, pero terminan encontrando un espacio de pertenencia que trasciende la práctica.

«Las personas vuelven cuando se sienten vistas. No buscamos únicamente enseñar una disciplina, sino generar un lugar donde cada uno pueda ser él mismo», afirma.

«Las prácticas de bienestar ayudan a mejorar la concentración, reducir el estrés, fortalecer los vínculos y tomar mejores decisiones. Las personas son el motor de cualquier proyecto», señala, al explicar por qué BHOGA participa cada vez más de actividades vinculadas al ámbito empresarial.

La historia personal de la emprendedora también forma parte del ADN de la marca. Su acercamiento al yoga nació por recomendación profesional durante un momento difícil de su vida. Con el tiempo descubrió que esa práctica no solo transformó su bienestar, sino que también podía convertirse en un proyecto con propósito.

«Comprendí que el yoga no solo había transformado mi vida, sino que también podía convertirse en un proyecto social y humano. Todo fue creciendo desde el amor, la confianza y la pasión», recuerda.

Para este año, Bhoga tiene como propósito continuar ampliando su propuesta mediante retiros, nuevas formaciones y el fortalecimiento de su plataforma virtual, con el objetivo de seguir construyendo una comunidad cada vez más amplia alrededor del movimiento, la educación y el bienestar. Una apuesta que acompaña una tendencia cada vez más visible: las personas ya no buscan únicamente hacer actividad física, sino acceder a experiencias integrales que combinen salud, aprendizaje, descanso y comunidad.

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