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Bröd Bakery: la panadería mendocina que convirtió una propuesta artesanal en un modelo de expansión

Con más de una década de trayectoria, Bröd logró consolidarse como un referente de la gastronomía local. Lo que comenzó como una propuesta innovadora basada en panes artesanales y materias primas diferentes, hoy se expande a través de franquicias, nuevos servicios y formatos de consumo, manteniendo el foco en la calidad y la experiencia del cliente.

Hace 13 años, cuando la oferta de panadería artesanal todavía era escasa en Mendoza, nació Bröd Bakery con una propuesta que buscaba romper esquemas. Harinas orgánicas, panes de centeno e integrales, productos vendidos por pieza y una fuerte inspiración en la tradición panadera europea fueron algunos de los pilares de un proyecto que comenzó impulsado por Sebastián y Francisca, sus socios fundadores.

La historia de la marca combina dos mundos. Sebastián, cocinero de profesión, descubrió en la panadería una pasión que había desarrollado a lo largo de su experiencia en distintas cocinas. Francisca, proveniente del sector turístico, encontró en la pastelería un espacio creativo que terminó convirtiéndose en parte fundamental del negocio.

Lo que en sus primeros años fue percibido como una propuesta disruptiva y novedosa, hoy ocupa un lugar diferente dentro de la escena gastronómica mendocina.

«Creemos que con el tiempo nos hemos convertido en un clásico», resumen desde la marca.

Con una estética inspirada en las panaderías europeas, pero adaptada al estilo de vida mendocino, la marca logró construir una comunidad de clientes que la acompañó durante más de una década.

Para sostener la calidad a medida que crecieron, desarrollaron un centro de elaboración desde donde abastecen diariamente a todos sus locales. Este modelo les permite mantener estándares homogéneos y acompañar de manera permanente a cada una de sus sucursales.

Actualmente cuentan con cuatro locales franquiciados y proyectan nuevas aperturas para 2027.

Según explican, uno de los factores que impulsó el crecimiento fue haber detectado una oportunidad en el mercado local a través de una propuesta gastronómica diferente. Entre los elementos que marcaron una diferencia en sus comienzos destacan la incorporación del brunch todos los días, una alternativa poco habitual en Mendoza en aquel momento.

Aunque el pan continúa siendo el corazón de Bröd, la propuesta fue ampliándose con el tiempo. A la oferta de productos dulces y salados se sumaron boxes para regalar, opciones para celebraciones y servicios corporativos.

Lo que comenzó como una alternativa disponible únicamente en fechas especiales terminó convirtiéndose en una línea permanente dentro del negocio. Además, la empresa desarrolla servicios de catering, coffee breaks para eventos corporativos, activaciones de marca, presentaciones y encuentros privados.

La lógica detrás de estas incorporaciones es simple: escuchar al cliente y responder a sus necesidades.

«La demanda nos va marcando el camino. En la medida en que podemos, buscamos sumar nuevas propuestas», explican.

En esa misma línea, recientemente comenzaron a probar nuevas opciones de productos congelados para llevar. Por el momento se trata de una experiencia piloto disponible en sus locales, aunque no descartan ampliar la oferta si la recepción del público resulta positiva.

La intención es acercar parte de la experiencia Bröd al hogar y generar nuevas ocasiones de consumo.

Más allá del crecimiento comercial, desde Bröd sostienen que los valores que los identifican siguen siendo los mismos que impulsaron el proyecto desde sus inicios: autenticidad, transparencia, sencillez y cercanía.

«Lo que se ve es lo que somos», afirma Francisca. En un contexto desafiante para el sector gastronómico, consideran que seguir invirtiendo y creciendo también representa una apuesta por Mendoza como destino y por el fortalecimiento de las marcas locales.

Hoy, después de 13 años de recorrido, la marca resume su propósito en una idea sencilla: ser un lugar de encuentro donde buscar un buen pan, disfrutar algo rico y compartir un buen momento.

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