En los últimos meses, Argentina ha logrado avances en su agenda de apertura económica. El reciente acuerdo de cooperación comercial con Estados Unidos suma dinamismo a un proceso que apunta a ampliar mercados y mejorar las condiciones para la inserción de los productos nacionales. Sin embargo, esta oportunidad llega en un contexto donde los riesgos internacionales son más frecuentes y difíciles de anticipar: tensiones geopolíticas, cambios regulatorios y obstáculos en la circulación de pagos afectan incluso a mercados tradicionalmente estables.
Frente a este escenario, planificar la salida al exterior exige algo más que competitividad y acceso a nuevos destinos. Implica contar con un marco profesional que permita reducir la incertidumbre. La gestión del riesgo — que es nula o incipiente en muchas empresas exportadoras, cualquiera sea su escala— se convierte así en un requisito clave para sostener la continuidad comercial.
Los datos recientes muestran que el comercio exterior avanza en esa dirección. Entre enero y septiembre de 2025, las exportaciones argentinas alcanzaron US$ 63.533 millones, un crecimiento del 7,5% interanual, de acuerdo con cifras de la Cancillería. Esta expansión revela un potencial que aún puede ampliarse, pero también la necesidad de fortalecer los mecanismos que protejan a las empresas frente a la mayor exposición que implica operar en mercados globales más competitivos y volátiles.
Para las compañías que ya están diseñando su plan comercial 2026, esta realidad debería ser una señal clara: expandirse sin incorporar herramientas de gestión del riesgo es avanzar con información incompleta. La planificación del próximo año debe contemplar no solo objetivos de crecimiento, sino también sistemas que aseguren que ese crecimiento sea sostenible, medible y protegido frente a factores externos.
Seguros de crédito
En este contexto, los seguros de crédito a la exportación adquieren un rol estratégico. La solución que ofrece InSur permite cubrir ventas a crédito en el exterior con indemnizaciones de hasta el 90% del monto impago, según la póliza contratada. A ello se suman servicios especializados que facilitan una operatoria más segura: análisis financiero del comprador, seguimiento de su solvencia, gestión de cobranzas y cobertura internacional. Adicionalmente, estos seguros cuentan con la experiencia del Grupo Atradius, líder mundial en seguros de crédito con presencia en más de 50 países.
El gerente general de InSur, Juan Martín Devoto, sintetiza esta necesidad empresarial:
“Las compañías precisan compartir la gestión del riesgo comercial en especialistas. No se trata solo de evitar tareas que les quitan foco, sino de impedir que un impago erosione su flujo de caja. Nuestro rol es convertir un riesgo difuso en uno calculable. Y al hacerlo, ayudar a las empresas a transformar la volatilidad del comercio internacional en estabilidad y seguridad para su operación si es que sucede el siniestro por un impago.”
A esto se suma la protección que brinda la cobertura de Riesgo Político, que resguarda a las empresas de eventos que exceden la solvencia del comprador: conflictos armados, cambios abruptos en la política económica, confiscaciones o restricciones cambiarias, entre otros. En un mundo donde estos factores ganan protagonismo, contar con esta cobertura puede significar la diferencia entre sostener un mercado o abandonarlo.
Con nuevos alineamientos internacionales y una mayor integración al comercio mundial, el desafío para las empresas argentinas no es sólo crecer, sino hacerlo de manera ordenada y protegida. Para quienes diseñan su hoja de ruta 2026, integrar herramientas como el seguro de crédito deja de ser un complemento: se convierte en la base para proyectar con previsión y sostener su crecimiento en un entorno global desafiante.



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