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Diálogos en el loquero de acá y de allá / Newsletter de Mauricio Llaver

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7 de julio 2024

-Hoy se ha venido con ganas de conversar.

-Sí, porque opinar está difícil.

-¿Qué quiere decir con “difícil”?

-Que, en medio de un loquero, cualquier cosa que uno diga puede cambiar al día siguiente.

-¿Usted lo dice por el dólar?

-Por el dólar y “los mercados” en general. El lunes y martes fueron inexplicables y nos trajeron a muchos el recuerdo de días muy malos.

-Y eso que se había aprobado la Ley Bases.

-Por eso. Resulta que “los mercados” reaccionaron como si a la ley la hubieran rechazado. Es incomprensible.

-¿Y por qué cree que pasó eso?

-Porque están todos muy impacientes. Quieren que todo se solucione ya. Y van corriendo la raya.

-¿Para dónde la van corriendo?

-Ahora todos se han vuelto locos con el cepo. Quieren que se levante ya. Y piden “precisiones” sobre cuándo se saldrá, cuándo podrán disponer libremente de dólares, o quieren que el peso se devalúe más rápidamente. Como si fuera fácil.

-Pero bueno, está bien que pidan más garantías sobre el rumbo.

-¿Y quiere más garantías que una ratificación de la política económica?

-Pero dicen que el anuncio de Caputo y Bausili fue malo, que sembró dudas…

-Le recuerdo aquel anuncio: se pasa de déficit cero a emisión cero. El Banco Central deja de emitir y sus deudas pasan al Tesoro, que las tendrá que garantizar con superávit. Se va a salir del cepo, cuando se pueda. Y se va a mantener la devaluación mensual del 2%. Y todo eso, al día siguiente de que se aprobara la Ley Bases gracias a acuerdos políticos amplios, porque con la base parlamentaria propia no se puede hacer nada.

-Es que el dólar está atrasado.

-Eso lo dicen muchos. Pero le doy mi humilde opinión: si Milei devalúa de nuevo, se le va el gobierno al diablo.

-¿Le parece que sería para tanto?

-Piense en esto: ¿qué le va a decir a los argentinos que se bancaron un ajuste monumental todos estos meses? ¿Qué eso no sirvió para nada?

-¿Y por qué tendría que ocurrir eso?

-Porque si se devalúa un 20, los precios se remarcan un 50. ¿En qué país vive?

-¿Y cuál es la solución, entonces?

-Que se mantenga el rumbo y todos entiendan que se tienen que adaptar a esos parámetros. Y se empiecen a bajar impuestos. A la larga, eso será la mejor señal.

-¿La mejor?

-En teoría. Porque quizás algunos volverían a correr la raya.

-¿Y por qué no los baja el gobierno?

Porque todavía no puede. ¿Usted quiere que se solucione todo en seis meses?

-Pero la verdad que no han bajado ningún impuesto.

-No repita como un loro, ya se lo he dicho: en el próximo presupuesto ya no figura el Impuesto País.

-Esperemos que no cambien.

-Obvio. Pero igual me parece que el rumbo está clarísimo: una economía lo más abierta posible, al ritmo más rápido posible. Pero tendríamos que calmarnos todos, porque si no, hay cosas que hasta son sospechosas.

-¿Y cuál es la sospecha?

-Que a todos les encanta la libertad de mercados, pero para los demás. Y quieren que su actividad esté siempre protegida.

-¿Está seguro de lo que dice?

-Es una suspicacia, nomás. Uno se pone mal pensado.

-¿Y por qué se pone mal pensado?

-Porque no se olvide de que hemos vivido muchas décadas con un mismo modus operandi. Todos saben cómo funcionan las cosas en la Argentina, y mal que mal, los que la van llevando no quieren salir de esa zona de confort.

-¿Y cuál sería el problema, si todos saben cómo llevarla?

-Que tenemos 40% de pobres, una infraestructura que cruje y unos resultados educativos escalofriantes. Y que aumenta la emigración. Si nos olvidamos de eso, estamos en el horno.

-¿Y qué se puede hacer?

-Probar con otra cosa. ¿No le parece que lo que se está haciendo es por lo menos un intento de tener cuentas públicas normales, que además ha funcionado en otras partes del mundo?

-Es cierto. ¿Pero cree que Milei tiene el estilo necesario para imponerlo?

-El estilo es muy polémico y hay montones de cosas que no se pueden creer, como que se pelee con el presidente de Brasil como lo está haciendo en estos días. Pero en las reformas económicas, es un intento que vale la pena que funcione.

-¿Por qué?

-Porque como veníamos, nos íbamos al tacho…. Décadas de decadencia. Ahora por lo menos se aprecia una voluntad de cambiarlo, y resulta que los que en teoría deberían celebrarlo, son los que se ponen quisquillosos con las precisiones.

STURZENEGGER, LAS TELARAÑAS Y EL PLUMERAZO

-Y ahora llega Sturzenegger para desregular.

-Así es. El nombre del ministerio lo dice todo: Desregulación y Transformación del Estado.

-Por lo menos parece que no es improvisado.

-Para nada. Se pasó como un año y medio haciendo ese programa para Patricia Bullrich.

-Otra confirmación de que uno no sabe para quién trabaja…

-Pero no importa. Lo que importa es que alguien lo aplique. Es un plan bastante ambicioso para remover telarañas burocráticas y permitir que la economía fluya más rápidamente.

-¿Y usted lo ve viable?

-Yo deseo que sea viable. Aunque estoy seguro de que en algo vamos a volver a lo anterior: muchos están acostumbrados a moverse entre esas telarañas, y no quieren que alguien las vuele de un plumerazo.

-Me puedo imaginar los que hablarán de “los puestos de trabajo que se ponen en riesgo” con las medidas.

-Y los titulares periodísticos: “La guerra Sturzenegger-Caputo”, “Interna caliente”, etcétera.

-Cualquier gesto, foto, declaración o medida, será parte de esa “guerra”. Ya lo estoy viendo.

-Pero usted no pierda el foco: la idea es remover las cosas que hacen que en nuestra vida cotidiana pensemos más en un papel, un permiso, un sellito que todavía falta, antes que usar toda la creatividad para desarrollar un negocio. Y generar trabajo. Ahí termina todo.

-Crucemos los dedos.

-Crucemos los dedos.

RAREZAS POR TODAS PARTES

-La verdad que somos un país loco, ¿no? En el resto del mundo nos deben mirar con rareza.

-No creo que tengan mucho tiempo, porque tienen que resolver sus propias extrañezas. No piense que somos los únicos con problemas.

-Deme algunos ejemplos.

-En Estados Unidos, Joe Biden tiene una tremenda presión para renunciar a su candidatura presidencial.

-¿Le están dando mal las encuestas?

-No solo eso. Ya no se puede disimular que está medio…

-¿No se anima a decirlo?

– Se lo digo de manera elegante: tendría una incipiente “demencia senil” que le provocaría episodios de desubicación temporal y espacial. Y eso afectaría las decisiones del presidente de los Estados Unidos. ¿No vio el debate de la CNN?

-Fue un espectáculo increíble, ¿no? Entre Trump, que es un personaje indefinible y nada virtuoso, y Biden, que estuvo patético, pobrecito.

-Por eso le digo. Y me pregunto: ¿Cómo una democracia como la norteamericana llegó a eso?

-Cuénteme de otros países.

-En Gran Bretaña los conservadores perdieron las elecciones después de 14 años. Pero no sólo perdieron, sino que se comieron una paliza histórica: tenían 368 bancas y perdieron 250…

-¿Y qué les pasó?

-Que gobernaron como la mona y se mandaron una de las macanas más grandes de todos los tiempos: el Brexit. Convocaron un referéndum en 2016 para ganar una votación fácil, y resulta que la perdieron. Todavía no se pueden recuperar.

-¿Y qué otra cosa está pasando en el mundo?

-En Francia, hoy puede ganar una derecha fuerte. Muchos hablan de “extrema derecha”, pero hay que reconocer que se han moderado bastante desde hace un tiempo. Aunque habrá que ver qué hacen si llegan a ganar.

-¿Eso es todo?

-Piense que, si usted vive en Ucrania, hoy puede caer una bomba en su casa. Y no le cuento si los soldados rusos toman su ciudad.

-Es cierto. Debe ser duro eso.

-Y en Israel, esta semana Hezbollah lanzó misiles en el Norte del país. Conflicto en el Norte, conflicto en el Sur…

-¿Y qué hacemos, entonces, si en todos lados hay problemas?

-Respirar hondo, calmarnos un poco, y tomarnos un buen vino.

-Tiene razón, eso nunca falla.

-Un vino, por supuesto.

-Un vino, por supuesto.

-Salud.

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