Dura columna en diario La Vanguardia sobre la Argentina

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“Con una Argentina al borde del colapso financiero, el retorno al poder del peronismo kirchnerista es una verdadera tragedia para la república austral y para una Latinoamérica inmersa en una ola de revueltas desestabilizadoras contra las democracias de la región”, comienza este sábado la columna de Lorenzo Bernaldo de Quirós en el diario español La Vanguardia. El economista, asiduo colaborador de ese medio, escribió un duro artículo sobre el país, en el que criticó el gradualismo de Mauricio Macri: “La única política con opciones de éxito es una terapia de choque”, sostuvo.

Quirós es presidente de la consultora Freemarket Corporative Intelligence, académico del think tank Cato Institute y director de la Fundación Internacional para la Libertad, presidida por Mario Vargas Llosa. Además, escribió “Por una derecha liberal” (2015) y fue coautor de “¿Mercado o Estado? Dos visiones sobre la crisis (2011)”.

El economista acusa a Macri de no haber aplicado disciplina presupuestaria, no hacer reformas de fondo y “acumular un exceso de deuda externa”. Además, lo responsabiliza por destruir la credibilidad del Banco Central y la disparada de la inflación.

“La nueva Administración se enfrenta a un escenario definido por la entrada en una aguda recesión, por una carrera alcista de la inflación con serias posibilidades de desembocar en una hiperinflación y, en consecuencia, con un seguro incremento de la pobreza” , dice Quirós. Asegura que el “el desengaño generado por el centroderecha se va a utilizar/interpretar como el fracaso de un liberalismo que jamás se aplicó”.

Para el economista, se viene el populismo y “la opción de convertir Argentina en una democracia similar a la existente en los estados occidentales se ha volatilizado y todo indica que por mucho tiempo”.

El autor le echa la culpa a Macri pero básicamente al peronismo de la suerte que -dice- correrá el país. Y hace un poco de historia: “El peronismo destruyó un sistema político y económico que con sus virtudes y con sus defectos había hecho de Argentina uno de los países más libres y prósperos del planeta. Sin duda, era imperfecto y necesitaba ser reformado, pero fue sustituido por un esquema estato corporativista, inspirado en el fascismo italiano, que agrupó a todas las corrientes antiliberales argentinas, desde la extrema derecha ­nacionalista hasta la izquierda radical”.

Agrega que, “desde el poder se construyó un modelo clientelar, autoritario y, por su propia naturaleza, corrupto que se ha mantenido incólume tanto con gobiernos dictatoriales como democráticos, convirtiéndose de facto en un componente del ADN argentino”.

“Ni siquiera el PRI mexicano logró ese éxito. Se tuvo que ajustar a los tiempos. El peronismo no ha tenido necesidad de hacerlo”, compara.

Para Quirós, a pesar de la decadencia del país, los argentinos “contra toda evidencia empírica” se sienten superiores al resto de los latinoamericanos. “Lo paradójico es que ese sentimiento sólo es explicable por la grandeza pasada del país, encarnada por una democracia liberal que el peronismo destruyó y de la que nadie se acuerda ni nadie reivindica”, sostiene.

“El justicialismo ha logrado compensar el potencial síndrome del gigante empequeñecido, típico de los grandes países en declive, con el nacionalismo y con la constante búsqueda de factores externos que explican el declive del país y liberan a los argentinos de cualquier responsabilidad”, opina.
Tras estas críticas del pasado argentino, el consultor dice que “el matrimonio Fernández-Kirchner” no pondrá en práctica “el programa económico que Argentina precisa” y que, para él, quedó desacreditado tras “el fiasco de Macri”.

“El riesgo real es una acentuación de la estatización y del cierre al exterior de la economía, acompañada por una alianza con las fuerzas y estados que en la actualidad están involucrados en el proceso de desestabilización que azota a las frágiles democracias de la región”.

Quirós piensa que el nuevo gobierno buscará desempeñar un papel relevante en la región “enarbolando las banderas de la lucha contra el imperialismo capitalista”, lo que le permitirá posicionarse frente al Brasil de Jair Bolsonaro, “símbolo de la peor derecha capitalista”.

“Cuando la casa se incendia y no se está dispuesto a apagar el fuego, sino a arrojar más gasolina sobre él, la opción racional es extender el incendio. Malos tiempos para Argentina y para toda Hispanoamérica”, concluye.

Fuente: Clarín