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El país de la cinta caminadora / Newsletter de Mauricio Llaver

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26 de mayo 2024

ARGENTINA Y LA CINTA CAMINADORA

-¿Cómo encontró el país después de su viaje?

-Normalísimo: una crisis diplomática internacional, el presidente dando un recital de rock para presentar un libro, una ley que se demora en salir y una oposición que quiere sacar alguna ventajita. Sin novedad en el frente.

-Volvió irónico.

-Para nada. Es la misma comprobación de siempre: un país desgastante, que no da respiro. ¿Le conté la metáfora de la cinta caminadora?

-No.

-Me la planteó un amigo extranjero que vive acá desde hace muchos años. Dice que cuando uno ve a un atleta argentino, siempre se mueve con mucha visibilidad, es musculoso y parece estar en forma. Pero resulta que trota sobre una cinta caminadora y está siempre en el mismo lugar. Es una metáfora del país.

-Es dura.

-Esa es la sensación general. Mucho ruido y chisporroteos en la superficie, pero por abajo todo parece estar igual. Aunque debo concederle algo: la lucha contra la inflación viene a un ritmo interesante. Ojalá se siga corrigiendo en silencio, aunque el espectáculo de arriba siga siendo tan “pintoresco”.

CON ESPAÑA, RUIDO, RUIDO, RUIDO

-¿Cómo llegamos a que España retirara a su embajadora en la Argentina?

-Por una pavada de Milei, que fue a un acto de los derechistas españoles y se metió con la esposa de Pedro Sánchez, el presidente socialista del gobierno. Sánchez había pedido votar por Massa en su momento y uno de sus ministros dijo que Milei “consumía sustancias”, así que Milei se tomó una revancha de mirada corta, como si no existieran el protocolo ni la investidura. Y como Sánchez ahora tiene unas elecciones al parlamento europeo, aprovechó para hacerse el ofendido y tratar de ganar algunos votos.

-Pero eso es grave.

-Depende de cómo lo mire.

-¿Cómo que no es grave? ¡Retiraron a la embajadora en la Argentina!

-Eso es una sobreactuación de Pedro Sánchez. Porque, además, su esposa sí ha sido acusada de tráfico de influencias, y el mismo Sánchez amagó hace unas semanas con renunciar. Por lo cual, le digo dos cosas: Milei no estaba inventando nada, y el otro es un animal político que quiere sacar una ventaja.

-Pero Milei no tendría que haber dicho eso.

-No. Fue imprudente y absolutamente innecesario.

-¿Y por qué lo hizo?

-No tengo capacidad para interpretarlo. Me supera. Me parece que hay una fascinación por el show y que la motivación viene de ahí, pero qué se yo…

-Y nos puede traer perjuicios económicos.

-No, hombre. ¿Usted cree que si un empresario español ve una posibilidad de ganar plata en la Argentina va a dejar de hacerlo por esta discusión? Por favor… Y además, no crea que todos los españoles van a defender a Sánchez. Hay muchos que están felices con las palabras de Milei.

-Pero es un insulto a su presidente del gobierno.

-¿Y? Le aseguro que a muchos argentinos les encanta esta crisis, porque esperan que erosione la credibilidad de Milei. Además, Sánchez no es precisamente el faro moral de Occidente.

-¿Por?

-Mire: Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español, el histórico PSOE, formó gobierno porque se alió con los catalanes independentistas, y para que le dieran sus votos les tuvo que otorgar una amnistía por aquella vez que hicieron un plebiscito para salirse de España.

-¿Está seguro?

-Segurísimo. El gobierno nacional de España se sostiene porque hizo una coalición con los que no quieren ser más españoles.

-No puede ser…

Es. Vea las noticias. ¿Y no leyó lo que dijo Arturo Pérez-Reverte sobre Sánchez? Mire que es español…

-No, cuénteme.

-“Es un aventurero de la política, es un pistolero, un asesino. Tiene, como los jugadores de ajedrez, ese instinto asesino, pero al mismo tiempo no ha leído un libro en su vida, estoy seguro de eso. O ha leído muy pocos, pero tiene en las venas a Maquiavelo, a Bodin, a Althusius, a los teóricos de la política del Renacimiento; los tiene a todos. Tiene un instinto político extraordinario. Además, es valiente, es tenaz, es atrevido. No tiene escrúpulo alguno. Sin duda, es el político más interesante de España y posiblemente de Europa. Los políticos son casi todos infames, son capaces de vender a su madre. Pero Sánchez no la entrega. Entrega a la nuestra en lugar de la suya. En una novela, lo pondría de malo. Es muy bueno en lo suyo”.

-Bueno, por lo menos Milei se peleó con un malo… ¿Pero no le preocupa que esto perjudique la relación entre ambos pueblos?

-Defíname “pueblo”.

-Bueno, el pueblo… qué se yo, los españoles, los argentinos…

-No sea ingenuo. Los argentinos de a pie, los españoles de a pie, vamos a seguir teniendo la misma mirada de los otros. El Barça, el Real, la paella, las tapas, los vinos, las cañas, Serrat, Sabina, la Penélope Cruz, los chistes ofensivos que hacemos sobre ellos, los abuelos que vinieron de allá, los nietos que ahora se han ido para allá… ¿Usted cree que eso va a cambiar porque dos políticos se peleen?

-Visto así, puede ser.

-Por eso le digo. Esto es una pelea en la azotea del edificio, y entre dos personas que temporalmente tienen un cargo político, por importante que sea. Pero la relación de fondo no va a cambiar, por más que haya unos cuantos gilipollas de los cojones de ambos lados. Esto es sólo como la canción de Sabina: ruido, ruido, ruido…

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EN “TIME”, SÓLO UNA TAPA MÁS

-¿Y vio que Milei salió en la tapa de la revista “Time”?

-Sí, una más para la Argentina.

-¿Cómo “una más”?

-Porque en su momento salieron Perón, Evita, Menem, el Papa Francisco, Messi… no se crea que Milei ha descubierto la pólvora.

-Pero a usted no le gusta nada.

-Al contrario, me gusta que sea la tapa de “Time”. Pero eso no garantiza que su gobierno vaya a ser exitoso. Es simplemente un reflejo de un presidente llamativo, y de hecho en esa nota lo definen como “el jefe de Estado más excéntrico del mundo”.

-¿Pero no le encuentra ningún valor a esa tapa?

-Sí: que por lo menos no hemos despertado interés en el mundo por algo negativo, como aquella vez que “The Economist” nos sacó como un ejemplo de fracaso histórico. Y a la vez, las extravagancias de Milei hacen que algunos recuerden que existimos. Eso es bueno. Pero le insisto: no es garantía de nada.

-¿Y qué podría ser garantía de algo?

-Que siga bajando la inflación, que se desregule la economía, que haya mayor circulación de capitales, y que controlen el dólar blue, que esta semana le volvió a hacer fruncir el ceño a algunos.

Y MÁS DE 1.200 VINOS, POR SUPUESTO. Cuando se intenta seguirle el rastro a la cantidad de vinos argentinos que aparecen en el mercado, uno se puede perder con total tranquilidad. El ritmo, por suerte, es arrollador. Pero llega un momento en que eso tiene que ordenarse de alguna manera, y justo ahí aparece lo que nos hace falta: el Reportelli de Vinos Argentinos 23/24, que Fabricio Portelli acaba de desarrollar en una impresionante edición de 515 páginas. Fabricio no es sólo un gran tipo, sino además un gran sommellier. Y sin estridencias ni veleidades de estrella, es desde hace muchos años uno de los comunicadores más serios del vino argentino. Para elaborar este Reportelli (cuac), degustó más de 1.500 etiquetas en un año, de las cuales calificó a poco más de 1.200 (eso solo da una muestra de la diversidad de los vinos argentinos y de cómo uno se puede marear tranquilamente en una góndola). De ahí, “con la intención de ser funcional a su placer, nada más”, surgen sus listas de Recomendados, Destacados, Smart Buys y Vinos de Elite (“Aquel que llegó a un nivel que sólo puede ser superado por la naturaleza (el clima de la añada), ya que entiende que los hacedores ya ‘encontraron el lugar’ y la mejor manera de hacerlo”). La guía es un gran elemento ordenador de un momento paradójico en el vino argentino desde hace algunos años: que en su mejor momento productivo y de calidad, la macroeconomía conspira contra su competitividad. La suscripción anual de este capo lavoro se hace a través de reportelli@vocacion.net


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