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En serio: una guerra de soldados robots / Newsletter de Mauricio Llaver

26 de abril 2026

Advertencia a los lectores: lo que viene parece ciencia ficción, pero no lo es. Es lo que reflejan, con datos y cifras, algunos de los principales diarios del mundo acerca de la guerra Ucrania-Rusia. Esto está sucediendo, mientras por aquí seguimos con escandaletes de ministros, malhumor social, y ex presidentes a quienes les incautan los bienes para recuperar lo que se robaron.

LA GUERRA DE LOS SOLDADOS ROBOTS I: EL CRECIMIENTO EXPONENCIAL. Mientras buena parte de la atención global se concentra en los idas y vueltas en Medio Oriente, hay otros procesos que han quedado un poco tapados y avanzan casi en silencio. Entre ellos la guerra en Ucrania (febrero 2022-…) que no sólo sigue abierta, sino que empieza a mostrar rasgos que anticipan un tipo de despliegue tecnológico que nos puede dejar con la boca abierta: la robotización del campo de batalla. No se trata de súper héroes al estilo de Hollywood, sino la consolidación de un sistema en el que drones, robots terrestres, sensores y operadores humanos funcionan de manera integrada, donde lo que antes era un complemento tecnológico empieza a convertirse en el núcleo del combate. Según su Ministerio de Defensa, en los primeros meses de 2026 Ucrania realizó más de 22.000 misiones con vehículos terrestres no tripulados, con un pico superior a las 9.000 operaciones en marzo. El dato, por sí solo, impresiona. Pero lo verdaderamente significativo aparece cuando se lo pone en perspectiva: pocos meses antes, el total acumulado era de apenas 2.000 misiones. Por lo cual no se trata de un crecimiento gradual, sino de una expansión exponencial. En términos militares eso suele indicar algo más profundo que un simple aumento de capacidades: sugiere aprendizaje, adaptación y, sobre todo, una decisión estratégica. En paralelo, las unidades que emplean estos sistemas pasaron de 67 a fines de 2025 a 167 en marzo de 2026. Es decir, la robotización ya no es experimental: se está difundiendo dentro de la estructura militar.

LA GUERRA DE LOS SOLDADOS ROBOTS II: UNA BASE INDUSTRIAL EN EXPANSIÓN. Detrás de ese despliegue hay una base industrial que también crece a gran velocidad. Más de 280 empresas participan hoy en el desarrollo de sistemas robóticos en Ucrania, en un esquema que combina innovación descentralizada con la presión propia de una economía de guerra. Los contratos asociados -del orden de los 250 a 268 millones de dólares- pueden parecer modestos frente a los grandes programas de armamento tradicional, pero el punto no es el volumen absoluto, sino el modelo: producción rápida y costos relativamente bajos. En ese contexto, el objetivo que se plantea Kiev resulta revelador: adquirir hasta 25.000 robots en un plazo corto y avanzar hacia la automatización total de la logística en el frente. Dicho de otro modo: reemplazar, en la medida de lo posible, al soldado en las tareas más expuestas.

LA GUERRA DE LOS SOLDADOS ROBOTS III: LA TRANSFORMACIÓN DOCTRINAL. Las declaraciones del presidente ucraniano Volodimir Zelensky permiten entender que no se trata sólo de una innovación táctica. Zelensky ha insistido en que el uso de drones y robots permite “salvar vidas”, al evitar que los soldados realicen misiones de alto riesgo. También ha señalado que estos sistemas explican una porción muy significativa de las bajas rusas en el frente, en algunos casos estimada en torno al 90%. Pero hay un dato que va más allá de las cifras: fuerzas ucranianas lograron capturar una posición rusa utilizando exclusivamente drones y robots terrestres, sin desplegar infantería y sin sufrir bajas. Puede parecer un episodio aislado, pero su valor es más profundo: cuestiona uno de los supuestos básicos de la guerra terrestre moderna, según el cual el control del territorio exige la presencia física de tropas.

LA GUERRA DE LOS SOLDADOS ROBOTS IV: LA REDEFINICIÓN DEL CAMPO DE BATALLA. En términos tácticos, el resultado es un campo de batalla profundamente distinto. Amplias zonas del frente se han convertido en espacios altamente vigilados, casi saturados de sensores, donde cualquier movimiento puede ser detectado y atacado en cuestión de minutos. La consecuencia es una reducción drástica de la libertad de maniobra. En ese entorno, la logística, tradicionalmente uno de los eslabones más débiles, empieza a transformarse: robots terrestres transportan municiones, alimentos y equipos, y en algunos casos incluso evacúan heridos bajo fuego enemigo. Esto no es un detalle menor, porque una parte considerable de las bajas en las guerras modernas ocurre lejos del combate directo, y automatizar esas tareas implica, en los hechos, alterar una de las variables más sensibles del conflicto.

LA GUERRA DE LOS SOLDADOS ROBOTS V: LA LÓGICA ECONÓMICA. Este proceso no puede entenderse sin considerar sus causas estructurales, como que Ucrania enfrenta limitaciones demográficas evidentes frente a Rusia, agravadas por el desgaste acumulado desde 2022. En ese contexto, los sistemas no tripulados funcionan como multiplicadores de fuerza. A eso se suma un factor económico, ya que, más allá de la invalorable disminución en pérdidas humanas, es más barato producir robots que formar nuevos soldados. La guerra empieza a parecerse a una industria tecnológica: ciclos cortos de innovación, aprendizaje continuo y una capacidad de adaptación que recuerda más a una startup que a un complejo militar-industrial clásico. No obstante, la robotización del combate tiene límites claros, al menos por ahora. La guerra electrónica, y en particular las interferencias, afecta la navegación, el control y la transmisión de datos, por lo que la autonomía plena sigue siendo más una aspiración que una realidad, dado que la mayoría de los sistemas requiere supervisión humana. Además, la ventaja no es permanente. Rusia ha comenzado a desarrollar capacidades similares, lo que sugiere que, con el tiempo, podría producirse una convergencia tecnológica.


LA GUERRA DE LOS SOLDADOS ROBOTS VI: LAS NUEVAS REGLAS DEL COMBATE. A partir de aquí, las proyecciones son inevitables. En el corto plazo, Ucrania parece haber encontrado una ventaja relativa en la integración de estas tecnologías, lo que podría traducirse en mayor eficiencia y menores bajas. En el mediano plazo, es probable que ambos bandos converjan hacia modelos similares, con un papel cada vez más central de la guerra electrónica. Pero el verdadero impacto aparece en el largo plazo, ya que lo que se está gestando es un modelo de guerra parcialmente deshumanizada, con sistemas no tripulados, producción masiva de bajo costo y redes de sensores que transforman el campo de batalla en un entorno permanentemente vigilado. En perspectiva histórica, el paralelismo más cercano es la aparición del tanque o de la aviación en la Primera Guerra Mundial, que terminaron redefiniendo las reglas del combate. Ucrania, impulsada por la necesidad, funciona hoy como un laboratorio de esa transformación. Pero si estos desarrollos se consolidan, el conflicto no sólo habrá definido un equilibrio regional, sino que habrá anticipado cómo se librarán las guerras en las próximas décadas.

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Y UN VINO, POR SUPUESTO. Mi amigo Pancho Páez suele organizar buenísimas juntadas, y esta vez armó una cena con Luis Barraud y Andrea Marchiori en su emprendimiento Marchiori & Barraud Casa de Huéspedes, ubicado sobre la calle Cobos, en Agrelo. Que no sólo sirvió para conocer el lugar (casona de campo, tres habitaciones, master suite con jacuzzi, jardín con huerta, asador, cava de vinos, etc.) sino para probar los vinos de Luis, Andrea y Noelia Torres, enóloga y socia del proyecto, mientras comíamos un asado con una maravillosa cantidad de vegetales cultivados ahí mismo. Los vinos de sus fincas de Perdriel (Viñedo Marchiori y Finca Las Piedras) y de Las Pintadas (Finca La Esperanza, Tunuyán) son uno mejor que el otro, desde los Malbec ineludibles hasta los Chardonnay y Cabernet Sauvignon, que manejan con mano maestra después de lustros de haber trabajado con el californiano Paul Hobbs en Viña Cobos. La cena fue tan cálida y tranquila que me terminé enfrentando al grave problema existencial de tener que elegir a uno solo para este comentario, y, por alguna razón indefinida, me inclino por el Marchiori Barraud Corte 2022, un blend con base de Cabernet Sauvignon de distintas fincas (74%), con 12% de Cabernet Franc, 10% de Malbec y 4% de Merlot, el cual tiene la enorme virtud de estar estupendo para beber ahora mientras se intuye que seguirá en la misma condición durante muchos años. Es un gran vino, de boca profunda y de próximo trago, que con una buena comida y una buena compañía se transforma en una experiencia imbatible para la memoria.


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BONUS TRACK: HAS TENIDO LO TUYO

Diario Los Andes: https://www.losandes.com.ar/sociedad/entre-el-periodismo-y-la-introspeccion-mauricio-llaver-presento-has-tenido-lo-tuyo-diario-los-andes-n5965714

Jornada Online: https://www.jornadaonline.com/radio/mauricio-llaver-este-libro-nacio-de-una-catarsis-y-termino-siendo-un-legado/

Memo Diario (entrevista de Gabriel Conte): https://www.memo.com.ar/cultura/mauricio-llaver-libro/

Radio Nihuil (entrevista de Paula Jalil y Andrés Gabrielli): https://www.radionihuil.com.ar/entrevista-a-mauricio-llaver-sobre-su-libro-has-tenido-lo-tuyo/

Diario Los Andes (Rubén Valle): https://www.losandes.com.ar/espectaculos/sean-oportunistas-lean-libros-un-adelanto-del-libro-mauricio-llaver-n5942864

Memo (Gabriel Conte): https://www.memo.com.ar/cultura/mauricio-llaver/

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