21 de diciembre 2025
RESUMEN DE LA SEMANA: MILEI MARCA LA AGENDA Y UNA MALA PARA LOS DEVALUADORES. El gobierno consiguió la aprobación del Presupuesto 2026 en la Cámara de Diputados, después de meses en los que el Congreso lo había tenido contra las cuerdas. Tuvo la ayuda de legisladores de gobiernos provinciales flexibles, aunque no del todo, ya que algunos le rechazaron un artículo clave sobre el financiamiento a las universidades y a los fondos para discapacidad. Pero en una línea gruesa, el presupuesto aprobado incluye la sana idea de superávit fiscal y demuestra que el gobierno ha vuelto a marcar la agenda política, como consecuencia evidente del resultado de las elecciones de octubre. También se conoció que el superávit comercial de noviembre fue de US$ 2.498 millones, con un crecimiento interanual de las exportaciones del 24,1% contra un aumento de las importaciones de sólo el 6,6%. La cantidad de unidades exportadas creció el 28% y, según recordó Toto Caputo, el superávit cuadruplicó lo que esperaban los especialistas del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que habían pronosticado que la cifra sería de 673 millones. Traducción: el dólar no parece tan atrasado y no habría que apostar a una devaluación a la hora de tomar decisiones.
APUNTES QUE QUEDARON DEL TEMA MINERÍA (Y A NO BAJAR LA GUARDIA). La semana pasada escribí que la aprobación de los temas mineros en el Senado significaba una recuperación de la autoestima mendocina: por fin podremos hacer lo que hacen los demás, aunque nos haya costado horrores revertir lustros de manipulación informativa. Comparto correcciones, comentarios y aportes valiosos que me hicieron llegar desde el mundo de la política y de la economía: 1) El gobierno provincial mostró una postura de enorme solidez en busca de la aprobación: gobernador, vicegobernadora, ministros, senadores, diputados, todos tiraron para el mismo lado, sin disidencias internas ni ningún cabo suelto. 2) Las regalías mineras no las cobra la Nación, sino la provincia. 3) Entre zonas urbanas y productivas, el territorio ocupado en Mendoza no es de alrededor del 20% sino que apenas supera el 5%. 4) Según estudios precisos, el derrame de la inversión minera que queda en las provincias es de entre el 76% y el 82%. 5) La narrativa cultural sobre la minería está lejos de ser ganada y la amplia aprobación en la Legislatura no implica que las minorías intensas se vayan a quedar quietas, como lo demostró esta semana el ataque a la casa de un diputado en el departamento de San Carlos. Por lo cual, lo que sigue es continuar con el ojo atento, no bajar la guardia, impedir con la ley en la mano que los violentos retomen impulso y hacer muy bien las cosas en materia de controles sobre la actividad. Será la mejor manera de desmentir a los profetas del apocalipsis.
“LOS INGENIEROS DEL CAOS” Y “LA HORA DE LOS DEPREDADORES”. Por vías separadas, y sin conexión entre sí, dos lectores calificados de esta columna me sugirieron en las últimas semanas que leyera un par de libros de Giuliano Da Empoli: “Los ingenieros del caos” (2019) y “La hora de los depredadores” (2025). Entre ambos ensayos, uno accede a un inquietante panorama sobre cómo la tecnología ha influido en la política en las últimas décadas, a partir de la irrupción de Internet, con consecuencias que todavía ignoramos. También podemos comprender (especialmente con “Los ingenieros del caos”) muchas de las razones por las cuales Javier Milei llegó a la presidencia de la Nación. y por qué hace cosas que, en un análisis convencional, nos parecen incomprensibles. Y además podemos apreciar lo tremendamente dificultoso -repito: lo tremendamente dificultoso– que es gobernar un Estado en el mundo de hoy. Para no darle más vueltas al asunto, comparto unos cuantos párrafos de ambos volúmenes que me parecieron significativos.

LOS INGENIEROS DEL CAOS
“Somos criaturas sociales y nuestro bienestar depende en gran medida de la aprobación de quienes nos rodean. A diferencia de otros animales, el hombre nace sin defensas ni habilidades y permanece así durante muchos años. Desde el principio, su supervivencia depende de las relaciones que logre establecer con los demás. El diabólico poder de atracción de las redes sociales se basa en este elemento primordial. Cada ‘me gusta’ es una caricia maternal a nuestro ego. La arquitectura de Facebook se basa enteramente en ello”.
“En los últimos años se ha producido un fenómeno decisivo. Por primera vez, los comportamientos humanos –que hasta entonces seguían siendo fines en sí mismos– comenzaron a producir un flujo masivo de datos. Gracias a internet y las redes sociales, nuestros hábitos, preferencias, opiniones e incluso emociones se han vuelto medibles. Hoy, cada uno de nosotros nos desplazamos voluntariamente con nuestra propia ‘jaula de bolsillo’, un instrumento que nos hace rastreables y movilizados en todo momento. En el futuro, con el ‘Internet de las cosas’, cada gesto generará un flujo de datos ya no vinculado exclusivamente a actos de comunicación y consumo, sino también a acontecimientos como cepillarse los dientes o quedarse dormido en el sofá del salón. Éric Sadin habla, por cierto, de una ‘industria de la vida”, el sector más prometedor de la nueva economía”.
“En términos políticos, la llegada del Big Data podría compararse con la invención del microscopio. En el pasado, utilizando encuestas siempre aleatorias, los comunicadores políticos podían llegar a grandes grupos demográficos o profesionales: jóvenes, profesores del sector público, amas de casa, etc. Hoy en día, el trabajo de los físicos estadísticos permite enviar un mensaje personalizado a cada votante en función de sus características individuales. Esto permite una comunicación mucho más eficaz y racional que en el pasado, pero plantea algunas cuestiones problemáticas. Ahora, si el cruce de datos nos dice que una persona es especialmente sensible al tema de la seguridad, será posible enviarle mensajes adaptados (a través de Facebook, por ejemplo), destacando el rigor de unos o la cobardía de otros sin que el público en general y los medios lo sepan”.
“Con la política cuántica, la realidad objetiva no existe. Cada cosa se define, provisionalmente, en relación con otra y, sobre todo, cada observador determina su propia realidad. En el nuevo mundo, como afirmó el ex presidente de Google, Eric Schmidt, es cada vez más raro tener acceso a contenidos que no estén hechos a medida. Los algoritmos de Apple, Facebook o Google se encargan de que cada uno de nosotros reciba información que nos interesa. Y si, como dice Zuckerberg, nos interesa más una ardilla colgada del árbol frente a nuestra casa que el hambre en África, el algoritmo encontrará la manera de bombardearnos con las últimas novedades sobre los roedores del vecindario, eliminando así toda información referencial sobre lo que sucede al otro lado del Mediterráneo”.
“Así, en la política cuántica, la versión del mundo que cada uno de nosotros ve es literalmente invisible a los ojos de los demás. Lo que aleja cada vez más la posibilidad de un entendimiento colectivo. Según la sabiduría popular, para entenderse sería necesario “ponerse en el lugar del otro”, pero en la realidad de los algoritmos esta operación se ha vuelto imposible. Cada uno marcha dentro de su propia burbuja, dentro de la cual ciertas voces se escuchan más que otras y algunos hechos existen más que otros. Y no tenemos ninguna posibilidad de salir de esto, y menos de intercambiar con alguien más. ‘Parecemos locos el uno para el otro’, dice Jaron Lanier, y es verdad. No son nuestras opiniones sobre los hechos lo que nos divide, sino los hechos mismos”.
“Casi toda la sabiduría de nuestros estadistas se basó en suposiciones que fueron ciertas en un momento, o parcialmente ciertas, y que son, cada día, menos ciertas. Debemos inventar nueva sabiduría para una nueva era. Y al mismo tiempo, si queremos reconstruir algo bueno, tendremos que parecer herejes, inoportunos y desobedientes a los ojos de todos los que nos precedieron”.

LA HORA DE LOS DEPREDADORES
“En un mundo en que la condición digital se ha convertido en la primera experiencia auténticamente global, compartida por el conjunto de la población mundial, las dinámicas propias pueden ser explotadas en internet y en las redes sociales de manera más o menos parecida en todas partes, y Nigeria, entonces, pasa a ser un excelente campo de pruebas para una campaña en un país escandinavo”.
“Mientras la competición política se llevaba a cabo en el mundo real, en las plazas públicas y en los medios tradicionales, las costumbres y las reglas de cada país fijaban los límites, pero cuando pasó a ser telemática, el debate público se convirtió en una batalla campal en la que todo está permitido y cuyas únicas reglas son las de las plataformas. Así, el destino de nuestras democracias se juega cada vez más en una especie de Somalia digital, un Estado fallido a medida planetaria, dominado por la ley de los señores de la guerra digital y sus milicias. Hoy, no se trata ya solo de técnicas de comunicación, sino de gritos de guerra, de contenidos y programas que circulan con fluidez de los seminarios del Danube Institute de Budapest a las conferencias NatCon, de Miami a Buenos Aires”.
“Las plataformas se presentan como un escaparate, a través del cual se puede contemplar el mundo tal como es, sin la mediación de las élites que controlan los medios tradicionales, pero en realidad solo son espejos de feria que deforman la realidad hasta el punto de hacerla irreconocible, con el objetivo de adaptarla a las expectativas y prejuicios de cada uno de nosotros”.
“Los conquistadores de la tecnología han decidido desprenderse de las antiguas élites políticas. Si alcanzan sus objetivos (…) los liberales y los socialdemócratas, los conservadores y los progresistas, todo aquello que estamos acostumbrados a considerar como el eje sostenedor de nuestras democracias, será barrido de un plumazo”.
“Los abogados se postran ante los nuevos amos, no solo en Estados Unidos, sino en el mundo entero. Creían que su sumisión los salvaría, pero no ha sido así. Pese a que el cielo se ha derrumbado sobre sus cabezas, la mayoría no ha comprendido aún lo que les ha ocurrido (…) Se repetían a sí mismos que bastaría una pequeña discrepancia entre Donald Trump y Elon Musk para que cambiara la situación. Quién sabe, quizá están esperando todavía a un De Maistre que les advierta, como hizo él con la marquesa de Costa: ‘Hay que tener el valor de reconocerlo, señora: durante mucho tiempo no hemos entendido nada de la revolución de la que somos testigos; hemos creído que es un mero acontecimiento. Estábamos en un error: es una época’.
“Hasta ahora, las élites económicas, los agentes financieros, los empresarios y los directivos se han apoyado en una clase política de tecnócratas —o de aspirantes a tecnócratas— de derecha y de izquierda, moderados, aburridos, más o menos indiferenciados, que gobernaban su país basándose en los principios de la democracia liberal, según las reglas del mercado, a veces atemperadas por consideraciones sociales. Era el consenso de Davos (…) En la hora de los depredadores, este equilibrio ha explotado. Las nuevas élites tecnológicas, los Musk y los Zuckerberg, no tienen nada que ver con los tecnócratas de Davos. Su filosofía de vida no se basa en la gestión competente de lo que ya existe, sino más bien en unas tremendas ganas de cargárselo todo. El orden, la prudencia, el respeto de las reglas son anatema para quienes se han entrenado moviéndose rápido y rompiendo las cosas, según reza la divisa de Facebook”.
“El gran dilema que estructuró la política en el siglo XX es la relación entre el Estado y el mercado: qué parte de nuestra vida y del funcionamiento de nuestra sociedad debe estar bajo el control del Estado y qué parte debe dejarse al mercado y a la sociedad civil. En el siglo XXI, la escisión clave es entre el ser humano y la máquina. ¿En qué medida nuestras vidas deben someterse a potentes sistemas digitales y en qué condiciones? A fin de cuentas, los individuos y las sociedades deberán decidir qué aspectos de la vida hay que reservar a la inteligencia humana y qué otros han de confiarse a la IA o a la colaboración entre el hombre y la IA. Y cada vez que elijan privilegiar al humano, en situaciones en las que una IA hubiera podido garantizar resultados más eficaces, habrá que pagar un precio”.
“Como el Dios de Kierkegaard, la IA no puede ser pensada en términos puramente racionales. El único medio de entrar en relación con ella es hacer un acto de fe. Su gran promesa es predecir, aunque no se comprenda. Los tecnólogos no ven dónde está el problema. Porque no les interesa ni la historia ni la filosofía, no se dan cuenta de que su proposición equivale a una vuelta a una época anterior al Siglo de las Luces, a un mundo mágico, incomprensible, regido por la IA a la que rezaremos como a los dioses de la Antigüedad”.
(((Para ahondar más en el autor, también se puede leer el atrapante “El Mago del Kremlin”, del cual Carlos Pagni toma el apodo que le asigna a Santiago Caputo, el asesor presidencial)))
Y UN VINO, POR SUPUESTO. Hace un tiempo que vengo hablando de la importancia de elaborar vinos sin alcohol en un contexto de caída dramática del consumo a nivel mundial, y Nieto Senetiner acaba de hacer lo que varias empresas tenían que hacer: producir un vino, en este caso espumante, con cero alcohol y elaborado íntegramente con uvas (sin maceraciones con otros productos), es decir un vino que se parezca lo máximo posible al original. Se trata del Nieto Senetiner 0% Brut Alcohol Free, hecho con uvas 100% Pinot Noir de Mendoza, que previsiblemente no tiene el mismo sabor que los espumantes con alcohol, pero que puede ser muy eficaz para engañar al estómago y, por ejemplo, cerrar una cena antes de subirse al auto y encarar los controles de alcoholemia. Yo sé que podemos discutir eternamente si un vino sin alcohol es vino, si al extraerle el alcohol no se le está extrayendo el alma, que la tradición, que la magia del efecto embriagante del alcohol, etcétera, etcétera, etcétera. Ya lo sé. Pero lo que importa es que el mercado está diciendo que la cerveza sin alcohol funciona y que la Coca Cola Zero también funciona, al igual que las leches deslactosadas o los cafés descafeinados. Así que es cuestión de probar con los vinos sin alcohol sin complejos, sabiendo, además, que la experimentación hará que cada vez sean más parecidos a los originales. Y ahí este proyecto de Nieto Senetiner, liderado por un investigador de conocimientos aplastantes como el enólogo Roberto González, recogerá los frutos de haberse subido a la tendencia desde un principio. Con respecto al Nieto 0% simplemente digo: pruébenlo sin prejuicios y, en algunas ocasiones en que quieran divertirse un poco, después de algunas copas de espumante convencional dejen distraídamente una botella alcohol free sobre la mesa y observen cuáles son las reacciones. El resultado puede ser toda una sorpresa.

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BONUS TRACK: HAS TENIDO LO TUYO

Diario Los Andes: https://www.losandes.com.ar/sociedad/entre-el-periodismo-y-la-introspeccion-mauricio-llaver-presento-has-tenido-lo-tuyo-diario-los-andes-n5965714
Jornada Online: https://www.jornadaonline.com/radio/mauricio-llaver-este-libro-nacio-de-una-catarsis-y-termino-siendo-un-legado/
Memo Diario (entrevista de Gabriel Conte): https://www.memo.com.ar/cultura/mauricio-llaver-libro/
Radio Nihuil (entrevista de Paula Jalil y Andrés Gabrielli): https://www.radionihuil.com.ar/entrevista-a-mauricio-llaver-sobre-su-libro-has-tenido-lo-tuyo/
Diario Los Andes (Rubén Valle): https://www.losandes.com.ar/espectaculos/sean-oportunistas-lean-libros-un-adelanto-del-libro-mauricio-llaver-n5942864
Memo (Gabriel Conte): https://www.memo.com.ar/cultura/mauricio-llaver/




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