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Euro: ¿por qué salió todo mal?

-Se anunció el Blindaje cuando Obama llamó, preocupado, por la paridad 1,27 US$/€ (era 1,51 a principios de diciembre pasado). No todos eran desembolsos, la mayoría eran garantías. De gobiernos “fuertes” (¿quedan?) y del FMI. La plata fresca era para Grecia pari-passu los vencimientos.

-En contra de la opinión de su presidente, Trichet, se obligó al Banco Central Europeo a comprar títulos basura, con el argumento de defender el patrimonio de los bancos acreedores. Obviamente, el euro perdió 7 centavos en esta semana y todo el mundo vendió lo que tenía, para comprar dólares u oro.

-Se anunciaron planes fiscales de dudosa viabilidad que, aún si se cumplieran, no alteran el stock de deuda, mientras la nueva (por el déficit fiscal corriente) y la que vence este año, pagarán tasas más altas en Euros y MUCHO MÁS altas, en dólares.

Ésta es la explicación del viernes negro. Tres políticas son indispensables para detener la caída del euro, ya que los planes fiscales son ineficaces (a corto plazo) y los países afectados por la crisis no pueden devaluar. Deben tomarse las tres juntas y, de alguna manera, significa poner “toda la carne en el asador”:

a) La Reserva Federal de los Estados Unidos debe comprar euros -contado a, digamos, U$S/€ 1,25 y venderlos a futuro a, por ejemplo 1,28; con lo cual el Banco Central Europeo (BCE) tendrá en sus reservas moneda dura. Esto detendrá la caída del euro, hasta un nivel intermedio entre el valor contado y el valor futuro.

b) El Banco Central Europeo NO debe comprar títulos de los países en problemas. De lo contrario, su balance se complicará. Es preferible que haya bancos privados con pérdidas, por altas previsiones, que la “salida” de algún país, de los 16 que conforman la zona del euro. El BCE está para proteger al euro, mientras que el blindaje a cargo de gobiernos y del FMI, está para refinanciar vencimientos de deuda de países con problemas (Grecia).

c) Los países en problemas no tienen otra moneda que el euro y, por ende, no pueden devaluar. Los que se deprecian son sus títulos públicos, emitidos en euros. Si el BCE los ayuda, comprándolos, le transfiere la devaluación al Euro. Por consiguiente, la forma de devaluar es tirar abajo la paridad de los títulos griegos, en euros, aumentando la tasa de interés que paga Grecia y evitando una suba desproporcionada de la tasa de interés del Euro. El gasto público corriente debe ser pagado con títulos públicos (como se hizo en la Argentina), de modo que los proveedores y los empleados del Estado, en los países con problemas, tengan pérdidas nominales en euros y mucho mayores, en dólares. Se conseguirá así que las tasas del euro y de los países “serios” no suban tanto y sí lo hagan las de los que “tienen que pagar la fiesta”.

No hay demasiadas alternativas a la de la intervención de Obama y un prolijo y cuidadosamente vigilado “festival de bonos”.

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