Empresas y Negocios

Experiencia en Guaymallén: las mujeres están cambiando la forma de construir

Por Soledad Morellato, Responsable de Impacto Social de Holcim Argentina.

La industria de la construcción sigue siendo uno de los sectores con menor participación femenina. Para entender mejor esta realidad, desde Holcim Argentina realizamos un estudio junto a la consultora Youniversal, que permitió identificar algunas de las principales barreras y percepciones que todavía persisten. Entre los datos relevados, el 87% de las personas encuestadas señaló que no es habitual ver mujeres en ese rubro, y que su presencia suele estar vinculada a roles administrativos.

Aun así, vemos todos los días que cada vez más mujeres se capacitan y comienzan a proyectar su desarrollo en un ámbito que durante mucho tiempo les resultó ajeno.

Hace pocos días, en Guaymallén, se vivió una experiencia que refleja este cambio. Más de un centenar de mujeres se inscribieron en EntrenADAS, actividad que se enmarca en el programa ConstruACTORAS que lleva adelante la compañía. Es un espacio de formación gratuito orientado a promover la inserción laboral femenina y fortalecer sus trayectorias en el sector de la construcción. En este caso, la actividad tuvo como objetivo brindar herramientas técnicas aplicables a obras de pequeña y mediana escala con técnicas de aplicación de pinturas y uso de productos de nuestra línea Quimexur.

Lo destacado es que muchas de ellas no tenían experiencia previa en el rubro, pero sí compartían un mismo objetivo claro: aprender, generar nuevas oportunidades y animarse a dar el primer paso.

La equidad de género no se logra únicamente con declaraciones de intención. Requiere acciones concretas, sostenidas en el tiempo, que permitan derribar barreras estructurales y culturales. En una industria históricamente masculinizada, esto implica generar condiciones reales de acceso, formación y crecimiento.

Por eso, EntrenADAS, además de acercar herramientas técnicas, busca algo más profundo, fortalecer la seguridad profesional. Esto se debe a que, muchas veces, el principal obstáculo no es la falta de capacidad, sino la falta de oportunidades y de referencias que habiliten a proyectar un camino posible.

A lo largo de mi trayectoria en la empresa, que comenzó en octubre del 2009, pude ver de cerca cómo estas transformaciones se construyen paso a paso tanto dentro de la institución como en la sociedad. No hay cambios inmediatos, pero sí procesos sostenidos que, con el tiempo, generan resultados concretos.

Hoy, cada mujer que se forma, que se anima a dar el primer paso o que encuentra una oportunidad en este sector, es parte de un cambio más amplio.

La transformación del sector no es solo tecnológica o ambiental; es también cultural. Integrar más mujeres y, en general, más miradas diversas, no responde únicamente a una cuestión de equidad, sino también a la necesidad de construir una industria más innovadora, competitiva y sostenible.

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