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Experiencias innovadoras en Bodega Familia Blanco

El Hilo Rojo: El Terroir de las Manos

En Bodega Familia Blanco entendemos que la innovación no es el reemplazo de lo antiguo por lo nuevo, sino el acto de pulir el diamante de nuestra tradición para que brille en el mundo contemporáneo. El vino no es solo una bebida; es cultura, es historia y, sobre todo, es humanidad. Históricamente, la excelencia se ha explicado a través de dos patas: el suelo y el clima. Sin embargo, nosotros reivindicamos la tercera pata fundamental: las manos que lo trabajan. Es el factor humano el que hace que cada una de las capitales vitivinícolas del mundo sea única. En un mercado global saturado de datos fríos, estamos convencidos de que ser humanos es lo que nos va a salvar. Nuestra innovación es un acto de resistencia cultural que busca devolverle al vino su alma. Nuestra historia no nació de un gran plan vitivinícola. Al principio, nuestro mundo era la horticultura; nos dedicábamos a los frutos de la tierra con la convicción del agricultor. Pero el destino tenía otros planes. En la primera finca que compramos, ya vivían unas plantas de vid que nos estaban esperando. Fue a raíz de esas cepas que nos enamoramos perdidamente del mundo del vino. Ese descubrimiento cambió nuestra visión para siempre y el proyecto empezó a latir con fuerza. Pasamos ocho años elaborando en una bodega alquilada, aprendiendo cada secreto mientras imaginábamos nuestras propias paredes. Hoy somos una cadena completa: dueños de nuestras uvas, con bodega propia y marca propia. Sabemos qué pasó en cada hilera porque estuvimos ahí. Incluso nuestra marca, MAIRENA, lleva el nombre que elegimos para nuestra hija menor, hoy Lucía Marinel, ya que el nombre Mairena no estaba en el listado oficial aceptado por el registro civil cuando ella nació, este nombre conecta nuestro portfolio directamente con nuestro afecto.

Lucía Blanco (propietaria), Mónica Najurieta (fundadora) y Marisa Ortiz (encargada de turismo y hospitalidad).

Sinestesia El Despertar del Cerebro Neurociencia en el mundo del vino Nuestra experiencia Sinestesia no es un truco tecnológico, es una invitación a recuperar la capacidad de asombro de nuestra propia biología. Nos basamos en los avances de la neurociencia que nos enseñan que el cerebro no percibe de forma aislada; es el cuerpo entero el que «entiende» la belleza. Recibimos a los pasajeros en nuestra calicata, invitándolos a sentir como late el suelo bajo nuestros pies y la vida que se despliega en el suelo aluvional. Copa en mano, compartimos uno de nuestros grandes vinos acompañado de un bocado especialmente diseñado para la ocasión. Contamos como la familia ha dejado cinco hectáreas de flora y fauna Nativa y que en el habitan zorros, pequeños roedores, muchas aves y muchas plantas naturales de esta región Privación Sensorial y Neuro-percepción: Al anular la vista antes de entrar al edificio central mediante el uso de antifaces, rompemos la dictadura de lo estético. La vista suele condicionar el juicio del paladar; al eliminarla, obligamos al cerebro a una exploración interoceptiva profunda. Audio 8D y el Relato del Monte: Sumergimos al visitante con los ojos vendados en un entorno sonoro envolvente; una historia narrada por Vicente, el zorro nativo de nuestras fincas que vemos cada mañana cuando legamos a trabajar. No escuchamos datos técnicos; escuchamos el latido del monte. Esta técnica prepara el terreno para que el vino deje de ser un objeto de análisis y se convierta en una emoción física.

Innovamos para volver a ser humanos capaces de sentir con la pureza de quien descubre el mundo por primera vez. Al quitarse los antifaces al final del audio y de los estímulos táctiles y ver por primera vez la bodega en la sala de espumantes con luz tenue, rodeados de vinos, obras de arte y barricas el visitante se emociona se sorprende y se conmueve. Está listo para vivir la degustación que sigue a esta experiencia de una forma absolutamente diferente. La degustación comienza con una muestra de un vino sacado de la barrica frente a los visitantes. Luego, pasamos a la mesa, en la cual se degustan cuatro vinos, cada uno con un bocado representando cada estación.

Experiencia innovadora 2 Aprender Jugando en la Bodega Jugando con Los BLANCO

 El vino de forma lúdica Experiencia que surge de la afición de la familia por los juegos de mesa y el amor al vino.  La propuesta está dirigida a acercar a los jóvenes al mundo del vino ofreciendo una experiencia para que grupos de amigos jóvenes compartan un momento relajado y aprendan jugando. La experiencia tiene una bienvenida en el frente de la bodega, donde se los recibe a los participantes con una copa de vino en la primera estación de juego: “los ocho pasos de la elaboración”, los equipos prueban su conocimiento sobe elaboración en una competencia contrarreloj ordenando los pasos del proceso de creación de un vino. Al finalizar y con el equipo ganador el anfitrión explica el proceso de elaboración en nuestra bodega. Luego, los pasajeros son invitados a continuar el recorrido en la sala de Turismo donde los espera una degustación distendida de tragos a base de vino acompañado de finger food y la segunda estación de juegos. El protagonista de la escena es Vinorama, un juego de mesa creado por Lucía Blanco con preguntas y respuestas sobre 6 categorías: (Uvas y Viñedos; Vinificación y Crianza; Química; Degustación y Maridaje; Historia, Geografía y Curiosidades y Estilos de vino. Como complemento se ofrecen otros juegos de mesa tradicionales que aportan a la interacción de los grupos (Jenga, Carrera de mente, Fantasma, Basta, naipes, palitos chinos, entre otros). Integración de redes sociales y apps: Con el objetivo de generar un ambiente de pertenencia y comodidad de los jóvenes, la bodega incorporó durante la actividad el uso de las apps más usadas: el equipo ganador de la primera estación elige la lista de música de Spotify para ambientar la experiencia, y además contamos con un spot de fotos para que se saquen fotos y hagan videos para compartir en instagram y tiktok.

Mini Exploradores 

Sembrando los consumidores del futuro

Educaciión vitivinícola infantil Entendemos la caída global del consumo de vino como un síntoma de la pérdida de nuestros rituales. Frente a una sociedad que se alimenta en soledad frente a pantallas, Familia Blanco propone la innovación de la ‘mesa integrada’. No se puede amar lo que no se conoce, y solo estirando el disfrute en el calor de una sobremesa compartida es como lograremos rescatar la cultura del vino, transformando un acto de consumo en un vínculo generacional.» Sociología de la Inclusión: Basándonos en la sociología de la infancia actual, tratamos a los niños como actores con agencia. Mientras los adultos degustan, los niños se convierten en «científicos del terroir», aprendiendo sobre la calicata, los insectos benéficos y el milagro del agua. No les enseñamos a beber; les enseñamos a amar la cultura del vino. Durante toda la experiencia los niños y los adultos se ven unos a otros ya que buscamos que todos pasen un hermoso momento, pero con la tranquilidad de ver que están bien y cuidados en todo momento ya que, al ser visitas turísticas, la bodega suele ser un lugar nuevo tanto para los pequeños como para los adultos. Experiencia sensorial, bebida y merienda saludable: Como horticultores de raíz, ofrecemos un puente sensorial. Mientras los padres catan el vino, los niños descubren la esencia pura: jugo de uva orgánico, sin conservantes ni azúcares agregados, junto a frutas y un sándwich de “tortita” un panificado que solo se realiza en las panaderías mendocinas agregando también un ingrediente regional y muy nuestro. También frutas cortadas y una experiencia sensorial a ciegas en la que degustan con los ojos vendados tres sabores que descubrirán conectándose a sus sentidos y recuerdos. Es la nutrición del origen, educando el paladar desde la honestidad de la tierra. Creando recuerdos en familia, saborizando y educando los paladares de los futuros consumidores. El Círculo del Arte: La experiencia culmina con los niños pintando un libro ilustrado creado para la experiencia, piedras del viñedo y diseñando etiquetas para las botellas que sus padres levarán a casa. El arte es el factor humanizante por excelencia. En ese gesto, el vino deja de ser un producto para convertirse en una obra de arte familiar compartida.

Bodega Familia Blanco Ubicada en el camino a los Cerrillos abierta de lunes a sábados y feriados.

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