Javier Franco comenta que hay una escena que recuerda especialmente. Fue hace más de una década, en la costa argentina, cuando junto a su familia atravesaba la incertidumbre de dejar atrás un camino conocido para comenzar nuevamente. Levantó la mano haciendo la “V” de la victoria y dijo: “¡Gastrosud vive!”.
La frase terminó convirtiéndose en una suerte de declaración de principios para el proyecto que comenzaba a tomar forma. En 2012, junto a su esposa y socia Marcela Polito, Javier puso en marcha Gastrosud, una empresa cuyo nombre sintetiza su propósito: Gastronomía de Sudamérica.
Los primeros pasos
Antes de Gastrosud, Javier y Marcela ya habían construido juntos un emprendimiento familiar dedicado a la gastronomía que, con los años, se había convertido en una empresa reconocida en Mendoza. Esa fue la etapa que decidieron dejar atrás para comenzar un nuevo proyecto.
Con Gastrosud, pusieron en juego todo lo aprendido durante aquellos años: comprar, vender, negociar, formar equipos y afrontar responsabilidades. Fue también durante esa primera etapa empresarial cuando Javier retomó y finalizó sus estudios universitarios, graduándose como Licenciado en Administración de Empresas en la Universidad Champagnat.

Marcela Polito, su esposa y socia desde los comienzos, recuerda ese período con una imagen concreta: “construyó una empresa desde cero, literalmente desde un almacén”, en referencia a aquella primera experiencia empresarial y a los aprendizajes que luego serían parte de la construcción de Gastrosud.
En 2012, con esa experiencia como punto de partida, ambos decidieron comenzar nuevamente y nació Gastrosud.
El punto de inflexión
Uno de los momentos que Javier identifica como determinantes en la evolución de Gastrosud fue la decisión de avanzar con la implementación y certificación de normas de calidad, entre ellas la ISO 9001 y las Buenas Prácticas de Manufactura.

“Fue una exigencia que nos autoimpusimos”, explica Javier. La incorporación de estos estándares implicó mucho más que sumar procedimientos: significó comenzar a construir una cultura de trabajo orientada a la profesionalización y acompañar el crecimiento con nuevas formas de gestión.
Ese proceso también modificó el rol del propio fundador dentro de la empresa.
A medida que Gastrosud creció, Javier pasó de estar fuertemente involucrado en la operación cotidiana a concentrarse cada vez más en una mirada estratégica, el desarrollo del equipo directivo y la búsqueda de nuevas oportunidades para la compañía.
El desafío de crecer en familia
La expansión también planteó desafíos hacia el interior de la organización.
En una empresa familiar, profesionalizar la gestión no implica únicamente incorporar procesos, estructuras y equipos. También supone establecer con claridad los roles y aprender a diferenciar las relaciones personales de las responsabilidades laborales.

Para Javier, trabajar junto a su familia es una de las experiencias más valiosas de su recorrido. Pero también reconoce que implica aceptar distintas miradas, respetar responsabilidades y encontrar un equilibrio entre los vínculos familiares y las decisiones empresariales.
Ese proceso acompañó la transformación de Gastrosud desde aquel nuevo emprendimiento de 2012 hasta la estructura que tiene actualmente.
14 años de crecimiento
A 14 años de su creación, Gastrosud cuenta con más de 100 clientes corporativos en Mendoza y elabora y entrega más de 7.000 comidas diarias, durante los 365 días del año.
Aquella frase pronunciada en la costa argentina hace más de una década —“Gastrosud vive”— terminó siendo mucho más que una expresión de entusiasmo. Se convirtió en el punto de partida de una empresa que hoy alimenta a miles de personas todos los días.




Los comentarios están cerrados.