Sin categoría

Gobierno, sin límites: acusa a organizadores del #18F de “narcos”, “antisemitas” y “apropiadores de bebés”

El secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández; y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, cruzaron todos los límites esperables al radicalizar las críticas a la Marcha del Silencio de tal manera que vincularon a esa convocatoria con “narcos”, “antisemitas” y “apropiadores de bebés”.
El primero en hablar fue Fernández, que dijo: «Si los que están convocando son los narcos y la que está convocando es Cecilia Pando, que debe tener un brote antisemita fenomenal; si los que están participando de la marcha es la gente de AMIA y DAIA junto con fiscales que hicieron lo imposible para que la causa de AMIA se frenara y no prosperara nunca y no son conscientes de ello, estamos en presencia de algo que duele y preocupa», indicó.
«Ayer vi en Twitter la foto del fiscal (federal Guillermo) Marijuan abrazado con un señor que es el defensor de (Hugo) Tognoli, quien era el jefe de la Policía de Santa Fe, preso por trabajar con los narcos, con el narcotráfico», continuó. El funcionario consideró que «ese señor se jacta de ser amigo de Marijuan. No le digo nada a Marijuan, no sé si aceptó esa foto, uno se saca fotos con tanta gente, pero aparece este señor diciendo que es uno de los que convoca».
Capitanich, por su parte, cargó contra los convocantes de la marcha del 18 de febrero al advertir que «no hay que mezclar la Biblia con el calefón» porque entre los que anunciaron su presencia a la manifestación están «aquellos que dicen y justifican el robo de bebés durante la dictadura o son abogados de reconocidos narcotraficantes».
Para el ministro coordinador sostuvo que «sería saludable que se investigue la vinculación entre jueces y servicios de inteligencia que fueron desplazados». «La democracia nos debe inducir a un debate profundo para investigar vínculos de entramados que no fueron claros», agregó Capitanich.Golpismo y desestabilización
Además, Fernández y Capitanich insistieron que todo esto forma parte de un intento de desestabilización contra el kirchnerismo y una estrategia de “golpismo” del Poder judicial.
El secretario de la Presidencia consideró que es «una clara maniobra de desestabilización antidemocrática» que el fiscal Gerardo Pollicita, quien continuará las investigaciones de su fallecido colega Alberto Nisman, planee imputar a la presidenta Cristina Fernández por supuesto encubrimiento de Irán en el atentado contra la AMIA.
De todos modos, el funcionario reconoció que «no tiene ningún valor jurídico ser imputado. Acá pareciera que decir imputado es como que ya está semicondenado. No tiene nada que ver, no tiene ninguna importancia».
Pero señaló que la repercusión «que genera sí tiene mucha importancia. Eso es lo que cuestiono del fiscal, severamente, porque es una clara maniobra de desestabilización antidemocrática». «Lo que le llega a mi mamá en este momento, que no conoce de Derecho, seguramente dice ‘uh, la Presidenta en una causa’… Está mencionada en una causa ridícula, bochornosa, insultante», insistió.
Capitanich agregó que el Gobierno enfrenta «la operación más voluminosa de golpismo judicial activo que conozca la historia argentina». El jefe de Gabinete señaló que la posible imputación de Cristina es «una vulgar mentira», «una enorme operación de prensa» y «una estrategia de desestabilización política».
«¿Por qué golpismo activo? Porque los requerimientos que se realizan no persiguen una finalidad de carácter judicial, sino política, para generar impacto político, y no tiene ningún tipo de validez jurídica, porque no existe prueba ni siquiera indiciaria, respecto de eventual culpabilidad», aseveró. «Lo que se busca es el estrépito social, se pretende imputar a la Presidenta de la Nación por un memorándum que nunca se aplicó», fustigó.

Escribe un comentarios