La economía argentina volvió a mostrar signos de debilitamiento durante abril y profundizó un comportamiento de avances y retrocesos que caracteriza a la actividad desde comienzos del año. Según el análisis realizado por el economista Marcos Cohen Arazi, de la Fundación Mediterránea, la recuperación iniciada tras la recesión de 2024 perdió dinamismo y hoy atraviesa una etapa de crecimiento lento, marcada por la volatilidad y por un desempeño desigual entre sectores.
Los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) muestran que en abril la actividad cayó 1,5% respecto de marzo, luego de haber registrado una fuerte recuperación el mes anterior (+3,1%) que compensó parcialmente el desplome de febrero (-2,7%). De esta manera, el primer cuatrimestre de 2026 consolidó un comportamiento errático, que el economista define como un «efecto serrucho», sin una tendencia sostenida de expansión.
A pesar de estas oscilaciones, el nivel de actividad permanece 5,5% por encima del registrado en noviembre de 2023, antes del inicio de la gestión del presidente Javier Milei. Sin embargo, Cohen Arazi señala que, tras el rebote posterior a la profunda recesión de 2024, la economía «ingresó en una fase de crecimiento mucho más lento», donde predominan los avances y retrocesos mensuales.
Crecimiento moderado en los primeros 30 meses
La mirada de mediano plazo también refleja un escenario de moderación. Considerando los primeros 30 meses de la actual gestión, el crecimiento promedio anualizado ronda apenas el 2,3%, una tasa que evidencia una recuperación limitada luego del fuerte ajuste inicial.
En términos anuales, la economía había retrocedido 1,4% en 2024, principalmente por el fuerte deterioro del primer cuatrimestre de ese año. Durante 2025 el crecimiento alcanzó 4,5%, impulsado en gran medida por el efecto estadístico derivado de la baja base de comparación, ya que la actividad permaneció prácticamente estancada durante buena parte del año. En tanto, entre enero y abril de 2026 el incremento acumulado es de 2,1%, confirmando una desaceleración.
Caídas generalizadas en casi toda la economía
Uno de los aspectos que más preocupa del informe es el carácter extendido del retroceso observado en abril. De las diez principales actividades económicas, nueve registraron caídas, lo que para el economista constituye una señal de que el enfriamiento no responde a problemas puntuales sino a una pérdida de dinamismo general.

Los mayores retrocesos se verificaron en:
- Construcción.
- Agro.
- Transporte y comunicaciones.
- Intermediación financiera.
- Industria manufacturera.
- Comercio.
- Electricidad, gas y agua.
- Actividades inmobiliarias.
- Hoteles y restaurantes.
La única excepción fue la minería, que volvió a mostrar un desempeño positivo.
Al ampliar el análisis desde noviembre de 2023 hasta la actualidad, los sectores con mejor evolución continúan siendo la minería (+26,2%), la intermediación financiera (+24,6%) y el agro (+22,8%), mientras que entre los más rezagados aparecen la construcción (-10,9%), la industria manufacturera (-4,1%) y el turismo internacional (-21,5%).
La industria sigue perdiendo terreno
El informe dedica un apartado especial a la actividad industrial, donde el panorama aparece todavía más complejo.
Según el Índice de Producción Industrial, el sector produce actualmente 4,9% menos que en noviembre de 2023 y se ubicó 2,3% por debajo del nivel de abril de 2025.
Durante abril, 12 de las 16 ramas industriales registraron caídas, entre ellas:
- Prendas de vestir y calzado (-9,3%).
- Productos de tabaco (-7,8%).
- Productos de metal (-5,7%).
- Alimentos y bebidas (-4,9%).
- Maquinaria y equipo (-4,5%).
El comportamiento confirma una tendencia descendente que, según Cohen Arazi, se mantiene desde febrero de 2025 y refleja las dificultades que enfrenta la producción nacional para sostener su competitividad en un contexto de demanda interna debilitada y pérdida del poder adquisitivo de los salarios.

Cuando se compara el nivel actual con noviembre de 2023, apenas cinco ramas industriales muestran crecimiento: sustancias y productos químicos (+10,2%), refinación de petróleo (+9,3%), productos de tabaco (+8,6%), otros equipos de transporte (+7,3%) y alimentos y bebidas (+5%).
En el extremo opuesto sobresalen fuertes caídas acumuladas en productos textiles (-35,6%), productos de metal (-21,9%), caucho y plástico (-19,7%), minerales no metálicos (-19,7%), maquinaria y equipo (-19,5%), prendas de vestir (-19,4%) e industrias metálicas básicas (-16,7%).
Para el economista, estos datos reflejan una transformación estructural de la industria, con importantes cambios en la composición sectorial y diferencias crecientes entre actividades.
Más consumo, pero con mayor participación de bienes importados
Otro de los fenómenos destacados por el informe es el comportamiento de las importaciones.
Mientras las compras externas vinculadas al consumo crecieron 44% desde noviembre de 2023 —llegando incluso a ubicarse 57% por encima de ese nivel en octubre de 2025—, las importaciones destinadas a la producción, que incluyen bienes intermedios, bienes de capital y piezas para la industria, acumulan una caída del 8% y mantienen una trayectoria descendente desde comienzos del año pasado.
Según Cohen Arazi, esta diferencia evidencia que la recuperación del consumo no está generando un efecto equivalente sobre la producción nacional. Por el contrario, una parte creciente de la demanda se estaría canalizando hacia bienes producidos en el exterior.

Un escenario de bajo crecimiento
Como conclusión, el economista sostiene que la economía enfrenta un escenario donde los sectores más dinámicos —como el agro, la minería y la intermediación financiera— no logran compensar el rezago de buena parte del aparato productivo.
En ese contexto, advierte que la combinación de apertura comercial, competitividad cambiaria limitada y escasos avances en la reducción de costos estructurales, como la carga tributaria distorsiva, dificulta la recuperación de la industria y limita las posibilidades de acelerar el crecimiento económico en el corto plazo. Según el análisis, la economía permanece a la espera de nuevos motores que permitan transformar la actual recuperación parcial en una expansión más amplia y sostenida.
Fuente: Punto a Punto Córdoba
Foto: Agrofy News




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