Empresas y Negocios

Ley de propina sugerida: cuando la libertad se coarta en nombre de los supuestos beneficiarios

Por Miguel Jakobs

Resumiendo el corto proyecto de ley de 5 artículos del legislador Guillermo Pereyra, éste estipula que como es de uso y costumbre nacional e internacional, se incluya la propina en forma “sugerida con un 10%” en la factura, para que al consumidor le sea más sencillo el cálculo (matemáticamente difícil de determinar) de la propina.

Además, el cliente (continuando con las ventajas), en su artículo 4 establece que de rechazar la “sugerencia” sólo deberá acercarse al encargado del local (variable idioma aparte) y explicar la razón del rechazo (muy agradable e internacionalmente “común”) y asentarlo en el libro de quejas. Esto no es igual a sugerencia. Por último, se deberá dividir entre el personal en forma igualitaria.

 La propina es la consecuencia de un intangible entre el esfuerzo realizado por un empleado y la percepción del consumidor. Es una relación empleado / consumidor. Es un plus al esfuerzo individual de un empleado, y que luego la gratificación sea dividida entre todos por igual es altruista pero “naive”. Comprobado está, que sólo lleva a nivelar para abajo el servicio, el que no se esmera percibirá lo mismo que quien sí se esfuerza…  hasta que se canse.

Ahora, si lo que queremos evaluar es la experiencia, aquí entra no sólo el servicio y la cocina, sino la decoración, la música, la ropa, el bar, etc…. Se debería dividir entre todos (¿incluido el dueño?)

La internacionalidad no siempre es justificativo, además en un negocio tan dinámico donde existen varias modalidades de servicio, y cuya regulación es altamente complicada. Quien no toma pedido, pero lleva un plato, ¿debe acceder al 10% “sugerido”?. ¿Y si se paga primero y el servicio es posterior?

¿La regulación de propinas para otros rubros, taxistas, bellboys, etc., están también en estudio?

Sería positivo que los impuestos que abonan su dieta se destinen para regular otros problemas (la oferta informal, por ejemplo), y no la libertad de un intangible que únicamente llevará a disminuir la calidad.

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