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Look profesional: cuatro claves a tener en cuenta a la hora de vestirse para trabajar

La forma en que nos vestimos juega un rol fundamental a la hora de proyectar nuestra imagen profesional. Según el rubro en que nos desempeñemos, hay ciertas expectativas –tanto por parte de nuestros clientes como de nuestros colegas- sobre cómo deberíamos vernos para transmitir profesionalismo y confianza.

Con eso en mente, a continuación van cuatro aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir cómo vestirnos para ir a trabajar.

1. El “dress code”

Cada profesión tiene su impronta o su “dress code”, y es fundamental tenerla en cuenta a la hora de elegir qué ponerse: una persona que trabaja en finanzas no va a usar (o no debería usar) lo mismo que alguien que se dedica al diseño. Cuando nos vestimos para ir a trabajar no sólo tenemos que tener en cuenta lo que nos gusta a nosotros, sino también la imagen que buscamos proyectar a nuestros clientes, compañeros y jefes.

Ante la duda, siempre es mejor pecar por exceso de formalidad que de informalidad.

2. Uniforme

Tener un uniforme para trabajar es una gran forma de ahorrar tiempo –y dinero- a la hora de vestirse. Pero más allá de los casos en que el uso de un uniforme es obligatorio, también es recomendable tener uno aunque nuestro trabajo no lo requiera.

¿Cómo? Es muy sencillo: eligiendo prendas en tonos neutros y cortes clásicos, que no sean excesivamente llamativas, y que sean fáciles de combinar entre sí y de modificar con pequeñas alteraciones. Por ejemplo, un pantalón sastrero en negro o azul oscuro combinado con una camisa blanca, permite una infinidad de alternativas agregando y cambiando corbatas, pañuelos, joyería, abrigos, bolsos y zapatos (el conjunto “base” dependerá, como mencionamos en el punto anterior, del “dress code” de cada profesión).

Estos conjuntos “uniforme” son perfectos para salir de apuros y estar seguros de vernos presentables aun cuando no tenemos mucho tiempo para vestirnos.

3. Prolijidad

La prolijidad es una cualidad innegociable, sea cual sea nuestra línea de trabajo. Siempre, sin importar a qué nos dediquemos, deberíamos:

  • Tener el pelo bien peinado y limpio. Esto no significa ir a la peluquería todos los días, pero debería estar al menos cepillado y presentable.
  • Tener la cara limpia y fresca. El maquillaje, en cantidades y colores apropiados, siempre suma.
  • Tener manos y uñas limpias. Esto es imprescindible, y de nuevo, no requiere de gran mantenimiento: con simplemente mantenerlas hidratadas y bien cortadas es suficiente.
  • Que todas las prendas y accesorios que usemos estén en condiciones impecables, especialmente zapatos y bolsos/carteras.

4. Comodidad

Este ítem aplica en dos sentidos: por un lado, la ropa que usamos para trabajar nos debería calzar de forma cómoda y debería adaptarse a lo que hacemos. Por lo que, por ejemplo, si su trabajo requiere caminar mucho, opten por zapatos cómodos y bajos que no hagan doler los pies. Suena obvio, pero muchas veces no nos percatamos de cuánto puede influir un pequeño cambio en lo que usamos.

Por otro lado, está la comodidad que tiene que ver con sentirnos identificados con lo que llevamos puesto. Esto puede ser difícil, especialmente en trabajos que requieren uniformes obligatorios o un dress code que no es de nuestro estilo, pero es factible. La clave es encontrar pequeñas modificaciones que transmitan nuestro estilo, que se pueden lograr a través del peinado, los accesorios y el maquillaje (respetando siempre los lineamientos de cada trabajo).

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