Mendoza Newsletter de Mauricio Llaver

Maradona terminó con la cuarentena / Newsletter de Mauricio Llaver

El velatorio del gran Diego hizo caducar moralmente todas las medidas tomadas desde marzo. La palabra presidencial se disuelve. Mendoza y el turismo: el músculo está ansioso (y a profundizar el lobby por los extranjeros). El reformismo realmente existente. Bonus Track con Maradona. Y un vino, por supuesto.

29 de noviembre 2020

FIN DE LA CUARENTENA. La cuarentena por Covid-19 finalizó en la República Argentina el jueves pasado, cuando el Presidente de la Nación organizó en un salón cerrado un velatorio para el que se esperaba un millón de personas. En ese instante caducaron moralmente todas las medidas sanitarias tomadas desde el 20 de marzo y se disolvió la credibilidad oficial para recomendar a los argentinos que se cuiden como corresponde. El precio final ha sido la destrucción innecesaria de la economía y una nueva estupefacción para millones de ciudadanos, que no pierden su capacidad de asombro. Si Alberto Fernández brindara conferencias de prensa abiertas, se vería en problemas para responder la más simple de las preguntas: “¿Cuántas cosas se han hecho bien desde el 10 de diciembre del año pasado?”

¿Y AHORA QUÉ HACEMOS? El ventajismo con la muerte de Maradona hubiera sido grave de por sí, incluso si todo hubiera salido bien. Pero encima salió mal, como para no bajar el promedio. ¿Cómo nos van a pedir ahora que nos sigamos cuidando, que las escuelas sigan cerradas, que no nos juntemos con la familia para Navidad, que no nos comamos el asado con los muchachos, si el propio gobierno permitió una aglomeración que, para cualquiera con dos dedos de frente, estaba claro que no iba a respetar los protocolos sanitarios? Un empresario mendocino, que la viene remando desde marzo, me mandó el viernes el siguiente comentario: “Lo de ayer fue una vergüenza y falta de respeto a todos los que tuvimos que cerrar nuestros negocios durante meses, y seguir hoy operando al 30% pero con obligación de mantener a todos nuestros empleados”. El mensaje tenía un remate relacionado con la santidad de las madres de algunos funcionarios, pero no hace falta que lo reproduzca aquí.

A APROVECHAR LA “ABSTINENCIA DE MENDOZA” (Y A HACER LOBBY). Un colega de Buenos Aires contó el otro día en un Zoom que tenía “abstinencia de Mendoza”. Por suerte, desde este martes no exigiremos cuarentena, PCR negativo, ni “restricciones o requisitos insólitos o inaplicables” (Ministerio de Turismo de la Provincia: buenísimooo…). El caso es que deberemos ser más considerados que nunca, más amables que nunca, más cuidadosos que nunca, y –lo repetiré todo lo necesario- no olvidarnos de los mendocinos que salvaron las papas en esta temporada. Paralelamente, hay que hacer un lobby feroz donde haga falta para que habiliten el turismo internacional, porque cuando salgamos de esta recesión contaremos con la feliz experiencia de las últimas temporadas. El aeropuerto, la terminal, las agencias receptivas, los hoteles, los restaurantes… todo está ahí, con el músculo ansioso para que todos se quiten la abstinencia. Vamos, que todo está más cerca.

EL REFORMISMO REALMENTE EXISTENTE. Alfredo Cornejo repitió esta semana lo siguiente: “Argentina sólo sale con un shock capitalista, pro-empresa, pro sector privado, pro-producción, y reformas impositivas, laborales, fiscales. Ya sabemos dónde está el reformismo realmente existente. Los sectores medios son los que requieren este shock capitalista. La verdadera grieta es entre los que producen, de un lado, y del otro lado los empresarios parasitarios que viven del Estado y los que reciben un subsidio pero no tienen la posibilidad de un empleo formal”. Eso es de tanto sentido común que es increíble que un político tenga la necesidad de subrayarlo públicamente. Pero la Argentina está tan desquiciada ideológicamente que muchos creen que el bienestar viene de la magia y el voluntarismo, y que la plata llueve del cielo o exprimiendo a los que tienen más. Así estamos.

JÓVENES MENDOCINOS: A PESAR DE TODO, GENTE QUE HACE. El CEM entrega todos los años una distinción a “Jóvenes Mendocinos Destacados”, que en años como el actual adquieren un valor todavía mayor. Simple: mientras más complicado es todo, más necesitamos el oxígeno de saber que muchos apuestan al futuro. No puedo poner el currículum de los ganadores, porque esto se haría larguísimo. Pero por lo menos los menciono, junto con las categorías en que ganaron, porque tienen unas trayectorias y una creatividad que nos aportan esperanzas a todos los mendocinos: Diego Nicolás Messina (logros Académicos), José Ignacio Cebrián (logros en Ciencia y Tecnología), Fiorella Campo Verde Arboccó (Compromiso con la comunidad), Martín Alejandro Salassa (logros Empresarios), Mauricio Alberto González Saucedo (Cultura), Abril Agostina Pedot (Deportes), Javier Eduardo Nadal (Mendocinos en el Exterior), Gino Fabrizio Furlotti Pereyra (Sustentabilidad) y Estanislao Schilardi Puga (Sector Público).

BONUS TRACK DE MARADONA. Durante 12 años, escribí una columna semanal sobre temas diversos en el diario El Sentinel, de Fort Lauderdale, Florida. Este miércoles me pidieron una colaboración urgente sobre el tema Maradona, en una short column, que para mí tenía el desafío de hablar sobre Diego para un público no argentino. Aquí la reproduzco:

“Diego Maradona se salvó de morir tantas veces que esta vez, la definitiva, nos golpeó a todos los argentinos como si hubiera sido el primer aviso. A los pocos minutos de la noticia me encontré con un conocido, que lo primero que me dijo fue, como atajándose: “No lo juzgo”. Yo tampoco.

«Para intentar aproximarse a esa vida vertiginosa hay que ver las fotos de la modestísima casa en que se crió, y pensar que en el espacio de pocos años saltó desde allí a la fama universal, a los millones de dólares que llegaban en torrente, a ser recibido por el Papa, a ser seducido y seducir a medio mundo, a ser tratado por los más poderosos como si hubiera sido un rey o un faraón.

«No hay manera de procesar todo eso, ni siquiera habiendo nacido en cuna de oro.

«Maradona debutó en la Selección argentina de fútbol a los 15 años y murió a los 60, con lo cual estuvo cuarenta y cinco años en la cresta de la ola. Mientras tanto, fue la máxima figura histórica nada menos que del Club Napoli (ciudad donde lo primero que me dijo un taxista cuando me escuchó hablar fue “Maradona è un Dio”), e hizo cosas extraordinariamente simbólicas en el Mundial de México 1986, donde en un solo partido (contra Inglaterra, a sólo cuatro años de la Guerra de Malvinas) hizo dos de los goles más famosos de la historia del fútbol. Ya todos los conocen, y su leyenda seguirá creciendo con el tiempo.

«Diego era un disparador de emociones, de todo tipo. Con contradicciones colosales, como apoyar simultáneamente al argentino Menem (que promovía un “alineamiento automático” con Estados Unidos) y a Fidel Castro. Todo eso antes de trabajar para un jeque árabe en Dubai y de respaldar a Hugo Chávez y a Nicolás Maduro. Nadie lo tomaba en serio en lo político, pero era parte de su juego. Era, por así decirlo, Maradona. Una figura tan enorme que se creía capaz de absorber sus propias contradicciones.

«Una vida con tanto impacto sólo puede hacer un desastre en la psiquis de cualquiera. Diego no fue una excepción y lo pagó con un largo vía crucis de drogas y alcohol, que se extendió de diversas formas a su familia “oficial” y a un reguero de hijos de diversas madres que fueron apareciendo con el tiempo. Una de las definiciones que más recuerdo sobre él decía: ‘Gana en la cancha, pierde en la vida’.

«Maradona ha sido tan inmenso y desmesurado que es imposible resumir su significado, ya sea en pocas o muchas palabras. Ha sido uno de esos fenómenos asombrosos que ocurren de tanto en tanto y que, por alguna razón, no dejan indiferente a nadie. Su vida fue de una intensidad única y avasallante, y su recuerdo no parece que vaya a ser menor”.

Y UN VINO, POR SUPUESTO. Con estos dos vinos de la cosecha 2002, de marca Diego Armando Maradona, incumplí uno de los consejos que suelo dar a cuentagotas: no hay que guardar vinos. Los tengo desde una presentación rarísima que se hizo en el Museo del Área Fundacional, en el año 2003, a la cual nunca vino Maradona, ni tampoco Claudia Maradona (que decían que iba a manejar la comercialización), pero sí estaban Nicolino Locche, Leopoldo Jacinto Luque y una chica vestida con la camiseta de la Selección que hacía jueguito con una pelota entre medio de los presentes. Todo muy bizarro. En cuanto a los vinos, alguien me contó allí mismo que los habían logrado embotellar aquella misma tarde, lo cual era como una premonición sobre el futuro del proyecto. Lo cierto es que no me tomé aquellos vinos justamente para que tuvieran un tiempo de botella, pero se fueron quedando y hasta me olvidé de ellos. Hasta que la otra tarde, el día de la noticia, me cayó una ficha y los encontré en una caja de madera en la cual los había guardado. ¿Estarán buenos? No tengo idea. Eran un Cabernet Sauvignon y un corte Cabernet Sauvignon-Malbec.  El asunto es que, a esta altura, ya no los voy a abrir, así que quedarán como una incógnita para siempre.


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