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Mientras acá hacemos ruido, el futuro llega todo junto / Newsletter de Mauricio Llaver

9 de agosto 2026

Mientras en la Argentina al gobierno le encanta seguir chocando contra sus propias torpezas (comunicar pésimamente una ley para promover la inversión extranjera en una época de nacionalismo post-Mundial), y el gobernador de La Rioja amenaza con revisar todo si el año que viene su partido retorna al poder (Ricardo Quintela: “Hay que avisarles a los inversores: el peronismo va a revisar absolutamente todo. Lo que sea necesario nacionalizar lo vamos a nacionalizar. Lo que sea necesario expropiar lo vamos a expropiar”), el resto del mundo marcha no sólo por otros caminos, sino que lo hace a una velocidad alucinante. No es que se está revolucionando la teoría económica o la organización política de los Estados, sino que se está revolucionando la vida misma a través de la tecnología. Para dar algunos ejemplos, sintetizo algunos adelantos científicos que ya se están produciendo, y que con suerte permitirán, por ejemplo, que muchas personas ciegas empiecen a ver. Nada más y nada menos.

EL CHIP QUE PUEDE DEVOLVER LA VISTA. Neuralink, la empresa fundada por Elon Musk, avanza con su dispositivo Blindsight, un implante diseñado para estimular directamente la corteza visual del cerebro humano. La idea no consiste en reparar el ojo dañado, sino en saltearlo por completo: una cámara externa captura las imágenes y el cerebro las recibe de forma digital, sin necesidad de retina ni nervio óptico (Roberto y Roger Zaldívar explicaron esta semana en varias radios mendocinas el enorme alcance que puede tener este desarrollo). En paralelo, la compañía Synchron compite en la vanguardia de las interfaces cerebro-computadora (BCI) con su dispositivo Stentrode, el cual se introduce a través de los vasos sanguíneos sin necesidad de cirugía cerebral abierta, lo cual permitiría a pacientes con parálisis severa controlar dispositivos con la mente. Los resultados todavía están lejos de una visión o movilidad perfecta -apenas puntos de luz o comandos básicos-, pero conviene recordar que, por ejemplo, los primeros teléfonos celulares también nos podían parecer sólo unos juguetes costosos.

LA IA YA PRODUCE CONOCIMIENTO INÉDITO. La inteligencia artificial ya no es una máquina con la que simulamos una conversación, sino un motor científico e industrial. Herramientas como Claude 3.5 Sonnet (de Anthropic) programan software complejo de manera autónoma, mientras que modelos generativos visuales como Midjourney v6 producen piezas audiovisuales fotorrealistas (esta semana vi una simulación de cómo hubiera sido pintada “La última cena” por distintos artistas de la historia, y me quedé con la boca abierta). Pero el salto más profundo ocurre en la ciencia dura, y una herramienta como AlphaFold 3, desarrollada por Google DeepMind, ya predijo la estructura y las interacciones de prácticamente todas las moléculas biológicas conocidas (proteínas, ADN y ARN), lo cual acelera en años (o décadas) el diseño de fármacos. Atención con eso, porque muchos advierten que la verdadera revolución industrial de la IA ocurre en forma silenciosa, y ya no sólo responde preguntas, sino que produce conocimiento inédito.

LOS ROBOTS BAJAN DEL ESCENARIO. Durante años, los robots humanoides fueron el atractivo principal de las ferias tecnológicas: caminaban unos metros, saludaban al público con torpeza y volvían a los laboratorios académicos. Esa estampa escénica ha quedado atrás y las empresas de manufactura y logística los están integrando en entornos operativos reales.

El robot Optimus (de Tesla) ya es evaluado en tareas logísticas dentro de las plantas de fabricación de automóviles de la compañía. En paralelo, el androide Figure 02 (de la startup Figure AI) ha sido probado en las líneas de ensamblaje de BMW en Spartanburg, manipulando piezas con precisión milimétrica.  Y robots bípedos como Digit (de Agility Robotics) ya operan en centros de distribución de Amazon moviendo contenedores y cajas. A lo cual hay que sumarle algo de lo que hemos escrito otras veces aquí: los robots ucranianos que están revolucionando la guerra en su territorio contra Rusia.

LA BIOLOGÍA EMPIEZA A PARECERSE AL SOFTWARE. Durante siglos, la ciencia se limitó a observar la naturaleza para descifrar su funcionamiento, pero ahora ha comenzado a programarla. Mediante la biología sintética y plataformas computacionales, los científicos ya no dependen exclusivamente de los tiempos tradicionales de la evolución de la vida humana. No me pregunten mucho qué significa, pero la empresa Ginkgo Bioworks diseña organismos celulares personalizados a medida para fabricar desde fragancias industriales hasta materiales biodegradables y fertilizantes avanzados, o, en el ámbito terapéutico, existen unas terapias llamadas “génicas”, que permiten corregir enfermedades hereditarias directamente en el ADN humano. Para quienes lo entienden, la explicación es que la vida ya se escribe, se compila y se ejecuta como si fuera un código fuente.


LA REINVENCIÓN DE LA ENERGÍA. Mientras la inteligencia artificial nos asombra a diario, otra carrera tecnológica avanza con menor estridencia, pero con implicancias geopolíticas monumentales: la reinvención energética. Porque la IA y los centros de datos exigen volúmenes colosales de electricidad, poniendo a prueba las redes eléctricas globales (muchos ven en esto una inmensa oportunidad para la Argentina). Para resolver este cuello de botella, empresas como QuantumScape y Solid Power desarrollan baterías de estado sólido que prometen duplicar la autonomía de los vehículos eléctricos y reducir drásticamente los tiempos de recarga. Simultáneamente, la industria nuclear experimenta un renacimiento a través de reactores modulares pequeños, y algunas startups (NuScale Power, que diseña pequeños reactores certificados, TerraPower, cofundada por Bill Gates), impulsan generadores nucleares compactos y seguros, capaces de instalarse cerca de los centros de consumo industrial y tecnológico sin depender de combustibles fósiles.

LAS COMPUTADORAS QUE PIENSAN DISTINTO. Durante décadas, la computación cuántica fue una promesa teórica confinada a los pasillos universitarios. Hoy se ha convertido en una carrera industrial multimillonaria liderada por gigantes tecnológicos y laboratorios avanzados. IBM, con su procesador IBM Heron, y Google Quantum AI, Sycamore, están escalando sistemas capaces de realizar operaciones inaccesibles para las supercomputadoras clásicas más potentes del planeta. Para bien o para mal, dicen que no reemplazarán a nuestras computadoras personales, pero funcionarán como aceleradores especializados para resolver problemas hoy intratables, desde el diseño de nuevos materiales superconductores y simulaciones moleculares complejas hasta la optimización logística a escala global.

LA LUNA Y LA EXPANSIÓN DEL CAPITALISMO TECNOLÓGICO. Después de medio siglo de estancamiento tras el programa Apolo, la carrera espacial ha cambiado de naturaleza y de actores. Ya no se trata de una competencia ideológica entre superpotencias, sino de una economía orbital en pleno desarrollo. El programa Artemis de la NASA, apoyado por contratistas privados como SpaceX, busca establecer una presencia humana permanente en la superficie lunar. A su vez, la agencia espacial china (CNSA) avanza con su programa de exploración y bases robóticas en el polo sur lunar, mientras compañías como Blue Origin desarrollan infraestructura de transporte y hábitats espaciales. Así que a mirar a la luna de una nueva manera: lo que antes era un horizonte romántico o una hazaña geopolítica de prestigio nacional, hoy es una formidable expansión del capitalismo tecnológico.

(((Cada una de estas innovaciones, analizada de forma aislada, alcanzaría para definir una época histórica, pero lo extraordinario del momento actual radica en su simultaneidad. Porque no estamos viviendo una sola revolución tecnológica, sino que estamos transitando varias al mismo tiempo. Tal vez dentro de veinte años recordemos esta década con la misma perspectiva con la que hoy analizamos la Revolución Industrial, no porque haya aparecido un único invento milagroso, sino porque, por primera vez en la historia moderna, el futuro decidió llegar todo junto))).

Y UN VINO, POR SUPUESTO. Por si hacía falta otra demostración de que el universo vitivinícola es infinito, acabo de conocer los vinos de Viñas del Nant y Fall, que no sólo merecen degustarse, sino que cautivan por la historia que conllevan. La bodega está ubicada en la ciudad de Trevelin, Chubut, conocida por sus tulipanes, y está atravesada por un arroyo llamado Nant y Fall, al cual debe su nombre, ya que “Viñas del Nant y Fall” reconoce que su propia existencia depende de las aguas del arroyo (la denominación proviene del idioma galés, a partir de la fuerte colonia galesa de la zona, y significa “Arroyo de las cascadas”). La zona de Trevelin sufre un mínimo de 40 heladas por año y, según cuenta Sergio Rodríguez, de la familia propietaria y fundador de la bodega, “las heladas no son estacionales sino permanentes, así que convivimos con ellas”. Por lo cual las 2,5 hectáreas de viñedos están perforadas subterráneamente por caños de agua, que abastecen un sistema de riego por aspersión que se activa automáticamente cuando las temperaturas se acercan a los cero grados. En medio de esa lucha épica con la naturaleza, Viñas del Nant y Fall produce Chardonnay, Riesling, Gewürztraminer y Pinot Noir con unas características únicas, una acidez notable y, especialmente en el Chardonnay y el Pinot Noir, unos grados alcohólicos relativamente bajos (alrededor de 11 y 12 grados). Durante una fructífera degustación que organizó Anna Bistró, que incluye a estas etiquetas en su carta de vinos, pude probar los Nant y Fall con platos diseñados para acompañar con trufa negra (o melanosporum), un desarrollo de Anna Bistró que ya lleva ocho años y muestra el espíritu innovador de sus socios, Jerome Constant y Philippe Poustoly. Fue un placer absoluto, que me sirvió, entre otras cosas, para descubrir un Chardonnay 2025 que tiene peso propio en la boca, filoso, sostenido en una acidez y volumen remarcables, que le permiten mejorar platos sutiles como la maravillosa causa trufada de langostinos, jamón crudo y trufa que lo acompañó. Lo cual demuestra que, con maridajes así, el universo se puede seguir expandiendo con total provecho para todos.

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BONUS TRACK: HAS TENIDO LO TUYO

Diario Los Andes: https://www.losandes.com.ar/sociedad/entre-el-periodismo-y-la-introspeccion-mauricio-llaver-presento-has-tenido-lo-tuyo-diario-los-andes-n5965714

Jornada Online: https://www.jornadaonline.com/radio/mauricio-llaver-este-libro-nacio-de-una-catarsis-y-termino-siendo-un-legado/

Memo Diario (entrevista de Gabriel Conte): https://www.memo.com.ar/cultura/mauricio-llaver-libro/

Radio Nihuil (entrevista de Paula Jalil y Andrés Gabrielli): https://www.radionihuil.com.ar/entrevista-a-mauricio-llaver-sobre-su-libro-has-tenido-lo-tuyo/

Diario Los Andes (Rubén Valle): https://www.losandes.com.ar/espectaculos/sean-oportunistas-lean-libros-un-adelanto-del-libro-mauricio-llaver-n5942864

Memo (Gabriel Conte): https://www.memo.com.ar/cultura/mauricio-llaver/

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