“Ser hermanos en el río es una continuidad natural, crecimos cuidándonos entre nosotros y esa confianza fue la base para elegir este camino” cuentan. Esa identidad familiar, sumada a una ética de trabajo que se forjó entre viajes, temporadas interminables y miles de clientes guiados, es el corazón de este nuevo proyecto mendocino.
Martín e Ignacio trabajaron en Europa, Latinoamérica y destinos remotos donde la naturaleza impone sus propios códigos. La experiencia internacional fue un antes y un después. “La aventura no es cuán difícil es el río, sino cómo tratás a la gente”, dicen. Europa les enseñó profesionalismo, Latinoamérica improvisación inteligente, los destinos remotos, respeto absoluto por la naturaleza.
Esa mezcla es la base de Nomads: estándares internacionales + alma mendocina.
En el exterior descubrieron algo que, según ellos, faltaba en Mendoza: la idea de una experiencia completa. Queremos dedicarles el día entero a las personas, sin corridas ni horarios apretados. Trajimos esa cultura del slow adventure”.
“No queríamos ser guías nómadas eternos: queríamos ser nómadas que vuelven a casa”, dicen sobre su decisión de regresar a Mendoza.
-Cuando miran hacia atrás. ¿Qué recuerdan de sus primeros pasos en el turismo aventura?
– Recordamos la adrenalina de aprender, la sensación de libertad y poder trabajar disfrutando a pleno cada día de lo que hacemos, divertir a las personas y crearles un hermoso recuerdo. Éramos dos pibes de Mendoza que se metieron a un mundo enorme sin saber dónde podía llevarnos. Con el tiempo, hacíamos cada descenso mejor y empezamos a enamorarnos del oficio: guiar, acompañar, tener la responsabilidad de cuidar a otros mientras disfrutan.
-¿Qué momento o experiencia los hizo decir: “queremos crear algo propio juntos?”
– Fue una mezcla de varios factores y una claridad interna: después de tantos años guiando para otros, sentimos que teníamos una mirada distinta, más humana, más artesanal, más completa. Hubo un punto donde entendimos que podíamos crear algo que no existía: una experiencia donde el rafting no fuera solo “un descenso en bote”, sino conectar con un lugar, con un ritmo y con una forma de vivir, cuenta Martín.
El río Mendoza, un viejo conocido

Para ellos, el río Mendoza no es un simple destino turístico: es un viejo conocido.
“Nos vio crecer. No será el más grande ni el más famoso, pero tiene una energía única. Es un río vivo, cambiante, impredecible. Te obliga a estar presente”. Y justamente eso buscan transmitir: presencia, conexión, una pausa en la vorágine diaria.
-¿Si tuvieran que explicar Nomads sin nombrar el rafting, como lo definirían?
– Como una pausa: un espacio donde la gente baja un cambio, respira, se ríe y vuelve con algo más liviano adentro. El descenso en bote es solo una parte. La comida, el fuego y el encuentro completan la fórmula. El ‘después’ es donde la aventura se convierte en recuerdo, explican.
La diferencia con cualquier excursión tradicional es clara: Nomads no vende un deporte, vende un viaje emocional. No son guías; son anfitriones. No buscan volumen; buscan impacto.
Dos hermanos, un mismo equipo
Emprender entre hermanos es intenso, admiten. Pero también real. Hay puntos contraspuestos a veces, pero también un vínculo indestructible que sostiene todo. “Uno es más cabeza fría, el otro más corazón. Uno piensa en el detalle, el otro en la visión”. Esa dualidad se equilibra en una premisa: cercanía, seguridad y alegría, señala Ignacio.
Valorarse mutuamente también es parte del ADN Nomads. Destacan la ética de trabajo del otro, la honestidad, el compromiso y el humor en momentos difíciles. Esa unión se transmite a cada persona que sube al bote.
La filosofía detrás del proyecto es simple y profunda: vivir el presente. Moverse con el río, conectar con la naturaleza con el mismo respeto con el que se conecta con alguien importante.

-¿Y qué pasa cuando la gente deja el celular y se mete en el agua?
– Vuelven a sí mismos. Bajan del bote con otra expresión, como si el agua les aflojara el estrés que traían puesto. Un día, un río y un poco de silencio: a veces eso es suficiente para recordar quiénes somos.
-¿Hacia dónde va Nomads?
– La visión es clara: convertirse en una marca referente en experiencias personalizadas de aventura en Mendoza. No masivas, sino curadas.
Martín e Ignacio sueñan con sumar travesías de dos días, campamentos, glamping, experiencias gastronómicas al fuego, propuestas wellness y un modelo ecosustentable donde la comida salga directamente de sus propias huertas. Naturaleza, fuego, descanso y alimentación consciente, todo integrado en un mismo viaje.
Y dejan un mensaje para quienes aún dudan: “El río no es peligro: es vida. Lo difícil no es remar, es dar el primer paso”.



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