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Para cuando volvamos a viajar: Nueva Orleans

Punto a Punto estuvo en la capital de Lousiana, una mezcla fascinante de culturas con influencias españolas, francesas, italianas y estadounidenses. Jazz, gastronomía, arquitectura, y una historia que incluye hasta el tráfico de esclavos.
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Texto y fotos, Mauricio Llaver

Un balcón típico en el Barrio Francés, el más emblemático de la ciudad. En dicha zona se encuentran el French Market, calles emblemáticas como Bourbon Street y Ducatur, y la catedral de Saint Louis.
Una banda de jazz tocando en vivo en el Café Beignet. El jazz nació en Nueva Orleans y tuvo sus raíces en la música africana, el gospel (los coros en las iglesias) y los instrumentos de viento que los afroamericanos conocieron en la Guerra Civil estadounidense. En Nueva Orleans nació en 1900 Louis Armstrong, el gran símbolo del jazz y cuyo nombre bautiza al aeropuerto y a un parque de la ciudad.
El Lafitte’s Blacksmith Shop Bar, construido entre 1722 y 1732, el más antiguo de todo Estados Unidos. Se encuentra al final de Bourbon Street, sobre la cual Sting compuso el tema “Moon over Bourbon Street”.
Un cartel recuerda el tráfico de esclavos desde el África, que arribaba a la ciudad a través del río Mississippi. La primera embarcación llegó en 1719. En aquel primer viaje llegaron 451 esclavos en dos barcos franceses, el Aurore y el Duc de Maine. Los esclavos fueron utilizados como mano de obra en las plantaciones de la región.
Una tienda que remite al vodoo, uno de los rituales con que se identifica a la ciudad. La gente de Nueva Orleans es extremadamente supersticiosa y entre las atracciones se encuentran “Ghost Tours” (“tours de fantasmas”)  y visitas al cementerio de Lafayette, escenario de numerosas películas de terror.
La Muffaletta, un sandwich característico de la gastronomía local pero con origen siciliano. Otros platos imperdibles son el Gumbo, el Jambalaya (ambos sabrosos y picantes, con numerosos ingredientes) y el Po Boy, un sandwich que puede prepararse con múltiples elementos, entre los que destaca el de camarones fritos.

Un cartel rememora el nombre de la actual Bourbon Street cuando Nueva Orleans era la capital de la provincia española de Luisiana. La ciudad fue fundada por franceses, luego pasó a manos españolas y más adelante volvió a manos francesas en la época de Napoleón Bonaparte, quien le vendió Louisiana a los Estados Unidos.
La línea verde del tranvía (“Street Car”) que corre por la calle Saint Charles y que opera ininterrumpidamente desde 1835. Una de las obras de teatro más famosas de Estados Unidos fue “Un tranvía llamado deseo”, escrita por Tennessee Williams, nacido en Nueva Orleans.
El director de Punto a Punto en el “Café du Monde”, creado en 1863. El café es uno de los íconos de la ciudad y abre las 24 horas del día. Allí se sirve masivamente el beignet, una suerte de masa frita muy cubierta con azúcar impalpable, que es uno de los símbolos de la gastronomía de Nueva Orleans. El viaje se hizo con el acompañamiento de la operadora mayorista Empretur SA.

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