Mendoza

Rodolfo Cavagnaro: El plan no aparece y los dólares desaparecen

Durante dos años el gobierno de Alberto Fernández se manejó sin un plan concreto ya que el mismo Presidente dijo, en su momento, que los planes siempre fracasaban. Lo actual, que no se llama plan, también fracasó, por lo cual el problema no es el formato sino el contenido.

A días de cumplir dos años de gestión, el Presidente se enfrenta a las consecuencias de sus propias decisiones. La principal fue sostener un elevado déficit fiscal financiado con emisión monetaria, mientras se mantenían congeladas ciertas variables como las tarifas de servicios públicos, combustibles y el valor del dólar atado a una pauta oficial. Todos los precios están atrasados y en algún momento deberán comenzar a liberarlos.

El mercado vino presionando y así las cotizaciones del dólar “blue” llegaron a $201, mientras otras versiones, como el Contado con Liquidación (CCL) está por encima y el dólar bolsa (MEP) se acomodó en $180. Estos valores se enfrentan al oficial, que está en $105, pero con los impuestos se acerca a $170.

El problema es que los exportadores reciben sus ingresos al valor oficial de 105 (y de ahí les sacan las retenciones, si las tuvieran) pero los que compran en el exterior o hacen turismo, pagan $ 170 por dólar. El gobierno repite el error del gobierno de Cristina Fernández, que también repitió Mauricio Macri: centralizar el manejo del valor del dólar, justo cuando se estaban quedando sin reservas.

Son tantas las dudas acerca de las decisiones que tomará el gobierno, y el resultado de las negociaciones con el FMI, que los operadores prácticamente están casi paralizados. Y a eso le suman nuevos desatinos, como prohibir la financiación de viajes al exterior, que se han extendido a los viajes internos, lo que ha generado un aumento de los pasajes de cabotaje.

Mientras tanto, y con todas las variables congeladas, el gobierno terminará con una inflación superior al 50% pero con muchos menos dólares. La urgencia de un acuerdo con el FMI es porque en diciembre hay que hacer un pago de U$S 1800 millones y ahí el BCRA se quedará literalmente sin reservas netas.

Pero mientras sostienen este panorama, siguen poniendo trabas a las exportaciones cuando, en este momento, debería estimularlas al máximo, pero entre un dólar atrasado y las restricciones y retenciones van en la dirección contraria.

El Plan que nunca llega

Todos están esperando el famoso plan. Alberto Fernández aseguró que lo mandaría al Congreso en la primera semana de diciembre, pero esto no ocurrió y es lógico porque lo que mande al Congreso debe ser el Plan ya negociado con el FMI.

Los mayores interrogantes aparecen en torno al contenido. Desde ya el problema grave es que disminuya en forma progresiva el déficit fiscal y para esto debe haber un cóctel que incluya disminución del gasto, disminución de impuestos, un camino de mayor devaluación del dólar oficial y un programa monetario y fiscal consistente y creíble, en cuanto a sus posibilidades de concreción.

El Gobierno ha planteado esto en términos políticos y vive asegurándoles a todos que no habrá ajustes, pero cuando hay un problema de gasto desbordado es imposible prometer que no se harán ajustes.

Hoy por hoy los argentinos estamos muy interesados en saber el contenido de dicho plan y también queremos saber la reacción del FMI. De lo que el organismo internacional le permita el Gobierno dependerá el destino y la calidad de vida futura de los argentinos.

Y no habría que extrañar cierta permisividad del Fondo, en cuyo caso se hará corresponsable de una brutal corrida. Si no llega esa permisividad, el Gobierno puede enfrentar una escalada de protestas sociales, para las que el peronismo no está, culturalmente, acostumbrado.

Como se quiera, hoy estamos sin dólares y sin plan y lo único que podemos hacer es esperar a ver qué sucede para adivinar lo que nos sucederá a cada uno de nosotros.

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