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Contraseñas

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Vas al banco, usas tu huella dactilar; realizas una transferencia, usas un dispositivo electrónico además de tu contraseña para Internet; luego ingresas a tu correo, usas otra clave; así para Facebook, Twitter y todas tus redes sociales…
Hoy es común tener contraseñas para todo, pero según un equipo de investigadores de la Universidad de Binghamton, en Nueva York, esta realidad podría cambiar en un futuro no muy distante.
A través de múltiples pruebas a 45 voluntarios, los científicos se dieron cuenta que cada uno de los voluntarios activaba diferentes zonas del cerebro al reaccionar a la lectura de acrónimos comunes como FBI o DVD. De acuerdo a la revista académica Neurocomputing, cada cerebro identificaba las siglas de forma distinta, entregando patrones cerebrales únicos, tan irrepetibles como las huellas dactilares, los que podrían ser usados potencialmente como contraseñas personales, según informa FayerWayer.
«Si la huella digital de alguien es robada, esa persona simplemente no podrá regenerar su dedo para sustituir la huella digital en peligro. Las huellas dactilares no son cancelables. Las huellas cerebrales («brainprints» en inglés), por el contrario, son potencialmente cancelables. Así, en el improbable caso de que los atacantes pudieran robar una huella cerebral, el usuario autorizado podría ‘resetear’ su huella», aseguró Sarah Laszlo, profesora asistente de psicología y lingüística, e integrante del proyecto a TechCrunch.
Claramente esto está pensado en sistemas de alta seguridad, aunque en un largo plazo podrían ser incorporados a sistemas masivos. Primero se debe mejorar el porcentaje de exactitud, además de desarrollar un sistema o escáner cerebral que permita leer estas reacciones para verificar la identidad de la persona.

¿Qué tan frecuentemente  cambia las contraseñas o passwords de sus correos electrónicos, redes sociales o cuentas bancarias? ¿Cuál es el nivel de complejidad de sus claves? ¿Actualiza constantemente las preguntas de seguridad? ¿Tiene la mala costumbre de guardar sus contraseñas en sus dispositivos móviles o en un tradicional post-it?
El uso de credenciales de acceso, como nombre de usuario y contraseña, son parte fundamental de servicios como el correo electrónico, las redes sociales, y los recursos compartidos de red, entre otros. Tanto las personas como las empresas almacenan información importante y confidencial que de caer en manos equivocadas, podría traer graves consecuencias. De ahí que nos cuestionemos, cuántos de nosotros le damos la importancia necesaria a este tema.
La realidad es que el 62% de las personas no cambian sus contraseñas con asiduidad y cuatro de cada 10 encuestados no personaliza su configuración de privacidad en las redes sociales, según informa el estudio global  Privacy Index realizado recientemente por EMC. Además, el 39% no emplea protección mediante contraseña en sus dispositivos móviles.
La debilidad de una contraseña, sin duda alguna,  la convierte en blanco fácil de ataques masivos, con los que los hackers intentan acceder a las cuentas, adivinándolas rápidamente. Y cuando se roban contraseñas encriptadas, las más débiles son las primeras en caer.
Es por esto que Blue Coat Systems aconseja algunas medidas prácticas que ayudan a mantener la seguridad de sus cuentas:
1) ¿Con qué frecuencia acostumbra cambiar sus contraseñas online? Debe tener contraseñas difíciles y cambiarlas a menudo. Una buena recomendación para no tener demasiadas contraseñas que recordar es dividirlas en sectores de: amigos, correos y  negocios. Cree contraseñas por categoría, aunque  de todas formas es importante renovarlas  constantemente. Además, puede utilizar un administrador de contraseñas que le ayude en esta tarea.
2) Piense en cuántas veces  ha escrito por accidente una contraseña en el campo Nombre de usuario, y pulsa enviar; esa contraseña ha sido registrada en alguna parte. Junto con el cambio de contraseñas, también tómese el tiempo para actualizar sus preguntas de seguridad. Muchas de esas preguntas y respuestas de seguridad fueron creadas hace años, y ahora gran parte de esa información se pueden encontrar fácilmente en línea.
3) Cualquier cuenta de correo electrónico, red social, etcétera,  que ya no utilice debe ser cancelada. Una de las mayores razones para deshacerse de ellas es que usted simplemente no sabe lo que está pasando.
4) Para los sitios de redes sociales que utiliza con frecuencia asegúrese de revisar su configuración de privacidad, al menos, una vez al año para confirmar  que entiende los cambios y sepa la mejor manera de salvaguardar su información. También debe comprobar cómo aparecen sus perfiles ante otros espectadores.
5) Si recibe un correo electrónico de una «empresa» o persona que le solicite que modifique su cuenta, nunca haga clic en el enlace. Hay una buena probabilidad de algún tipo de ataque de phishing. Si la URL de enlace parece que podría ser legítima, pero no está seguro, inicie sesión en el sitio directamente para confirmar su validez.