DESTACADA Gastronomía Mendoza

Terrazas de los Andes: una experiencia gastronómica high class en tiempos del coronavirus

Por Mauricio Llaver

Las salidas a comer ya no son lo que eran.

Hasta hace poco, se juzgaba principalmente el aspecto gastronómico, pero hoy la experiencia ha pasado a ser más abarcadora: con la pandemia, se juzgan más que nunca la higiene y la prevención. Así que no solo tenemos que hablar de la comida y el servicio, sino también de cuán seguros nos sentimos en el lugar.

La reapertura del restaurante de Terrazas de los Andes me da pie para contar la experiencia completa. Y para decir que las medidas de higiene son tranquilizantemente exageradas, como para poder preocuparse sólo por los platos y los vinos.

A la llegada, se toma la temperatura de cada uno, se le rocían las manos con alcohol y se le hace pasar por un túnel sanitizante, con una alfombra en la que se limpian las suelas del calzado.

Después, en otra sala, la persona que hizo la reserva debe llenar el formulario correspondiente de declaración jurada, mientras a todos se les entrega un pequeño envase de alcohol en gel. De ahí, personal del restaurante acompaña al grupo hasta la puerta de los baños, para lavarse las manos. Y finalmente se ingresa al restaurante, donde las mesas tienen una separación más que suficiente.

Pero no todo termina allí, ya que el personal de atención usa barbijos que también les cubren la nariz (atentos a ese dato, restaurantes restantes), nunca hay contacto a la hora de depositar o retirar los platos, y las botellas de agua mineral se depositan en la mesa con la advertencia: “Las tienen que abrir ustedes para que nosotros no toquemos la tapa”. La sommelier sirve los vinos directamente en las copas (el comensal no toca la botella), y ya está: a concentrarse en la comida.

Quiche de trucha salmonada con cremoso de arvejas (y un camarón no sólo decorativo).

Gastronomía pura

El menú de tres pasos, a $ 1.590, creado por la chef Noelia Scquiziatto, incluye la elección entre tres entradas, tres principales y tres postres, con Terrazas Reserva Semillón, Reserva Malbec y un potencialmente adictivo cóctel de Reserva Torrontés, que incluye vodka Belvedere.

Los platos son uno mejor que el otro y lo puedo decir porque como éramos tres, pedimos todos para poder probar la carta completa.

De entrada, Crocante de queso brie (no es fácil darle esa textura), chutney de peras y manzanas del Valle de Uco; Sopa thai de calabaza y coco con crujiente de cereales y semillas; y Quiche de trucha salmonada con cremoso de arvejas (mi favorito).

Ojo de bife con croute de coliflor, crocante y con perfecto toque de comino.

Principales: Bondiola marinada con crema de zanahoria e hinojos grillados (la bondiola se separaba sola con el tenedor); Ojo de bife con croute de coliflor acompañado de ragout de vegetales (la carne en punto espléndido y la croute con toque de comino); y Pasta de remolachas rellena de hongos de pino con salsa mojo rojo (la pasta con forma de raviolones).

Postres: Frola especiada con parfait de zapallo y crema helada de piña; Macarrón de queso azul (eso sí que no lo había visto, y lo podría comer también en una entrada), esferas de chocolate blanco e inglesa de yerba mate; y Cremoso de dulce de leche con insert de membrillos y crocante de algarroba (mi favorito, incluso para alguien a quien no le interesan mucho los postres).

Frola especiada (destaca el anís) con parfait de zapallo y crema helada de piña.

La experiencia completa –gastronomía high class en tiempos de coronavirus- es sencillamente excelente.

Terrazas de los Andes (Thames y Cochabamba, Perdriel), abre de miércoles a domingos al mediodía, con obligadísima reserva al 2615090952 o visitor@terrazasdelosandes.com.ar

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