Mendoza

Todos esperando la primavera

Por Mauricio Llaver / Director Periodístico

De repente, una catástrofe imprevista está afectando la vida de, literalmente, el mundo entero. Y la incertidumbre nos envuelve a todos, con su carga habitual de temor, desconocimiento, exageraciones, negligencia y falsa información. No sabemos bien lo que pasa ni tampoco sabemos bien lo que va a pasar.

Lo que dicen la experiencia y los buenos libros es que lo más sabio en estas circunstancias es mantener la serenidad. Y, además, saber que la historia y la economía conllevan algunas reglas que podrían provenir tanto de la física como del espíritu humano. Esto es, que tenemos que saber que si los mercados tienen “días negros” de caídas, en algún momento eso se va a revertir, porque sencillamente nada puede caer de manera indefinida. Y porque los seres humanos, cuando pase el pánico, haremos buen uso de nuestra pulsión de vida para volver a la normalidad.

La reversión del impacto del coronavirus va a llegar cuando aparezca una vacuna. Y entonces las noticias dirán que las bolsas “vuelan” y que las inversiones “se reactivan”. Así será. No hace falta ir muy atrás para encontrar momentos en que eso sucedió: la caída de Lehman Brothers en 2008 o el atentado contra las Torres Gemelas en 2001. En ambos casos el pánico se apoderó de todos por algún tiempo, pero a la larga se retrajo.

No sabemos cuánto va a durar este invierno metafórico del coronavirus, pero mientras tanto todos deberemos hacer control de daños, colaborando con las autoridades y dejando de lado las diferencias que tanto nos gusta profundizar en tiempos normales. Pero también nos tenemos que preparar para la salida, para cuando esto empiece a ser parte del pasado.

Hay una esperanza general de que después de algunos meses –los del otoño y el invierno nuestros- el mundo vuelva a ser como lo era sólo unas semanas atrás. Todos rogamos que así sea. Sería una primavera literal y metafórica, que todos esperamos con ansiedad. Y que seguramente nos servirá para valorar más lo que veníamos haciendo antes de este verdadero “Cisne Negro”, al cual tendremos que hacerle frente con toda la calma posible.

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