Mendoza

Tomo el control, tomo consciencia / Por Alfredo Diez

Alfredo Diez, consultor de empresas, escritor y conferenciante / alfredodiez77@gmail.com / Whatsapp +5492613023321 

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La clave para obtener control de nuestra existencia es tomar consciencia de lo que está sucediendo en ella. Por ello, del grado de consciencia que hoy tengamos sobre la pandemia de la Covid 19, dependerá el éxito que podamos lograr en el futuro.

“Si te parece que sabes mucho y entiendes muy bien, ten por cierto que es mucho más lo que ignoras”, decía Tomás de Kempis.

Un sitio en el que se puede caer involuntariamente, y en el que es posible encontrar a algunas personas, es el de la inconsciencia sobre lo que les está aconteciendo. Piensan que tienen las cosas «bajo control» y que es cuestión de tiempo que los resultados se produzcan.

Están convencidos de que «todo está bien», cuando la mayoría de las veces es sólo una ilusión personal: «El negocio lo tengo controlado.» «Mi relación marcha genial, vos no entendés.» «Esto de la Covid 19 es pasajero.» «Si no me llama, todo está bien.» «Mi jefe me valora mucho.»«La pandemia nada va a cambiar.»

Como no es consciente de que por su propia actitud las cosas no marchan como lo esperaba, es normal que no pueda descubrir lo que podría hacer para mejorar ese resultado y por ello está muy lejos de la solución.

La dificultad de esta situación es que si no toma rápida consciencia de lo que le está sucediendo es posible que cuando lo haga sea demasiado tarde.

La parábola de la rana hervida nos dice que, si calentamos agua en una olla hasta que hierva y a continuación introducimos en su interior una rana, ésta saltará bruscamente hacia afuera, huyendo de la insoportable y ardiente sensación. Sin embargo, si introducimos la misma rana en la olla antes de comenzar a calentar el agua, el animal se acostumbrará poco a poco al cambio de temperatura sin notar grandes cambios. Antes de que se dé cuenta, la rana morirá hervida sin reaccionar.

Muchas veces nos encontramos en situaciones de inconsciencia que no nos angustian demasiado y las toleramos porque nos hemos ido acostumbrando a ellas. El caso es que estas situaciones nos impiden darnos cuenta de que no estamos siendo efectivos ni realizando nuestros anhelos, porque permanecemos «ciegos» a la realidad.

Richard Sennett decía: «La rutina puede degradar, pero también puede proteger.» La rutina de la vida, de las sensaciones y de la inconsciencia puede muchas veces servir al individuo de escudo y excusa para no hacer nada y permanecer igual.

¿La moraleja? Si no tomamos consciencia de forma brusca, esto es, sufriendo de golpe, es posible que las circunstancias cómodas en que operamos nos estén brindando una distorsionada visión de la realidad que nos haga hundirnos cada vez más en el pozo sin fin de la inconsciencia. Como le sucedió a la rana, que ni se dio cuenta de que estaba siendo hervida.

Sin embargo, en muchas ocasiones, el sufrimiento parece ser el clásico modo de salir de la inconsciencia. Como el sufrimiento que hoy vivimos por la crisis sanitaria, económica y social que ha producido la Covid 19. No digo que sea imprescindible sufrir, pero el dolor sigue siendo uno de los principales motores del cambio personal.

El dolor nos anima al cambio, a la apertura y a la flexibilidad de criterios, y es allí cuando se transforma en nuestro maestro. La parábola de la rana hervida nos aconseja que vigilemos la tendencia en la que estamos inmersos. Para ello debemos hacernos preguntas con regularidad. Las respuestas nos permitirán darnos cuenta de qué grado de consciencia existe en nuestra vida y analizar si nos estamos acomodando a una realidad inventada o somos plenamente conscientes de nuestra vida, lo que significa estar «despiertos» a ella. Espero que no desaprovechemos esta valiosa lección.

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