Newsletter de Mauricio Llaver

Vinos & Vinos / “Newsletter Móvil” especial de Mauricio Llaver

En una sola edición, todos los recomendados en la sección “Y un vino, por supuesto”.
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CHANDON PINOT NOIR CUVÉE RESERVE. Para antes, durante o después de una muy buena comida, el Chandon Pinot Noir Cuvée Reserve es extraordinario. Tiene una acidez que le permite atravesar sabores diversos y eso le da una gran “bebilidad” (o sea, rico de tomar y ganas de tomar otra copa). El Pinot Noir es de viñedos de 1.600 metros de altura, nueva frontera para los grandes vinos mendocinos. El precio es increíblemente accesible: alrededor de 600 pesos (hoy, cinco dólares…) para un producto que ganó el año pasado la Medalla de Oro en el Champagne & Sparking Wine World Championships (CSWWC).

TOMERO CUARENTENA. Desde su aparición, el Tomero fue uno de los grandes vinos en relación precio-calidad de la Argentina. Como decía Miguel Brascó, es un “multiuso” total, que sirve para acompañar desde comidas simples a sofisticadas y que no falla nunca. Ahora merece una recomendación por un nuevo motivo: acaba de lanzar la caja “Tomero Cuarentena”, parte de cuyo producido se donará a la Fundación Infant. Son seis varietales distintos –Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Torrontés-. Se adquiere en la tienda online de www.bodegavistalba.com y el precio de la caja es de $ 2.295, de los cuales $ 700 se donan a la fundación. A por él, que vale la pena.

TRAPICHE PERFILES CALCÁREO MALBEC 2017. El Trapiche Perfiles Calcáreo Malbec 2017 es uno de los vinos de Trapiche que más me gustan. Se lanzó hace poco y ya lo probé varias veces, y, sobre todo, me gustó en todas las ocasiones. Son uvas de 1.100 metros de altura, en esa búsqueda hermosa de nuevos suelos y más frío que se está dando en los últimos años. Es magnífico para el invierno, para las comidas contundentes que se vienen. Con un precio de alrededor de $ 490, es un vino ganador.

PHILIPPE CARAGUEL EXTRA BRUT ROSÉ. Philippe Caraguel tiene espumante en las venas. Es hijo de Paul Caraguel, Chef de Cave de Chandon durante 35 años, y durante su formación estudió y trabajó dos años en la región de la Champagne. Como director de Atamisque, creó su propio proyecto de espumantes, “Philippe Caraguel”, asociado con el propietario de la empresa, Jean Etienne Beaune. El Philippe Caraguel Extra Brut Rosé está entre lo más francés que se hace en la Argentina, con una burbuja delicada y un aroma que, en mi experiencia, remiten a los espumantes de allá. Esa delicadeza no debe arruinarse con comidas muy picantes, porque el Rosé es extraordinario para las entradas, los bocadillos y platos sutiles, algunos postres y los atardeceres mendocinos. Si alguien quiere tomar un champagne francés, no hace falta que compre un importado a precios horrorosos con el dólar actual. Con sólo 600 pesos de los nuestros accede a una botella de esta gran creación mendocina. Se consigue en GoBar, Sol y Vino, Wine Up y La Casa del Vino.

NORTON QUORUM VI. La línea Quorum, de Norton, es una de las más originales de la Argentina, porque procede de blends de distintos varietales y de distintas añadas. Eso es tan original que requiere de una autorización especial e impide su exportación, porque la combinación de añadas no está permitida a nivel internacional. En el caso del Quorum VI, presentado hace muy poco, el blend es de  55% de Malbec 2018, 30% de Cabernet Franc 2016 y 15% de Tannat 2017. David Bonomi, querible como enólogo y como persona, lo diseñó en este caso a partir del viñedo, es decir que trabajó las uvas para que después terminaran precisamente en ese corte. El vino tiene la estructura que se espera de él, pero también una frescura que lo hace muy bebible, jugoso, con ganas de ir hacia la siguiente copa. Me hace acordar a los primeros Achával Ferrer. El Quorum VI cuesta $ 1.200 (y vale cada peso) y sólo se hicieron 15.000 botellas.

FINCA BANDINI DOS CAUCES MALBEC 2017. Uno de los proyectos más sólidos surgidos últimamente es Finca Bandini, en Las Compuertas. Pertenece a Federico Bandini, nacido en Luján de Cuyo, quien que desde chico se fue con su familia a Estados Unidos. Allí tiene una empresa de servicios petroleros en Houston, pero compró en Las Compuertas la finca más grande de la zona, de 70 hectáreas, por donde bajan las primeras aguas de la montaña. Elaboran sólo vinos de alta gama -asesorados por Marcelo Pelleriti y con Carolina Pelayes como CEO- y el primero de la línea, llamado “Dos Cauces”, es genuinamente representativo de lo que es un Malbec de Las Compuertas. Al punto que ni siquiera pasa por madera, con lo cual es una expresión absoluta de esa zona, donde grandes bodegas compran sus uvas y elaboran sus propios vinos. A $750 la botella, es como llenar el paladar con el sabor de una de las zonas premium de la Argentina, con esa fruta única que tienen los Malbec de por allí. Por ahora, hasta que todo se normalice, se consigue en la tienda online www.fincabandini.com.ar

EL ENEMIGO & ALEJANDRO VIGIL. La primera vez que probé El Enemigo fue una suerte de revelación. Estaba en Catena Zapata, en diciembre de 2010, en una degustación informal con amigos como Enrique Chrabolowsky, Jorge Pérez Cuesta y Andrés Gabrielli, y fue el día que conocí a Alejandro Vigil en persona. Después de haber probado excelentes Catena Zapata y hasta algunas joyas como un Mouton Rothschild, Alejandro nos contó que estaba sacando un vino propio, y nos hizo probar El Enemigo. Fue un bombazo para todos los presentes. Desde ahí, además, nos hicimos amigos, con muchos vinos, juntadas y programas de “In Vino Veritas”  por delante. Un día le comenté lo fuerte que era la marca, y me respondió riéndose: “Muchos me dicen, ‘si yo tuviera esa marca también vendería un montón’. Pero bueno, se me ocurrió a mí”. El Enemigo fue desde entonces mucho más que una etiqueta: se transformó en un concepto, en un símbolo de provocación, de osadía, de ruptura, en una línea de acción y en una reflexión de vida para muchos de sus consumidores. Dio nacimiento a Gran Enemigo (vinos de 100 puntos Parker, dicho sea de paso), ha vendido cientos de miles de botellas, se exporta a 62 países y va a camino a ser una de las grandes marcas históricas de la Argentina. El vino, la etiqueta y su imaginario tienen una impronta formidable, y por la forma en que se dieron las cosas pareciera que estaban predestinadas a ser un gran éxito. Parece fácil. Pero bueno, se le ocurrió a él.

RUTINI & MARIANO DI PAOLA. Con Mariano Di Paola tengo un problema: hace tantos vinos excelentes que no puedo tener un favorito. No sólo maneja la gran línea Rutini –Felipe Rutini, Antología, Apartado, Single Vineyard- sino que también hace unos espumantes extraordinarios, el Encabezado de Malbec, una grappa y hasta un cognac experimental. Con lo cual una comida de las que suele organizar para periodistas y amigos es una experiencia completa y absoluta. Mariano es fanático del Merlot, y a veces organiza catas verticales de más de 20 cosechas. Y cuando habla de sus grandes cortes, tiene una frase muy significativa: “Los consulto con la almohada”. No sólo es un enólogo y anfitrión magnífico, sino que es un tipo amable, sensible y con un don de gentes único en su profesión. Cualquier conversación con alguien que lo conozca termina siempre en ese detalle, en el elogio de esa gentileza única y de esa cualidad de caballero del vino que se ha ganado después de toda una trayectoria. Con lo cual, cuando uno prueba cualquiera de sus creaciones, está rindiendo homenaje a todo lo que representa el Mariano, cuyo nombre ya es inseparable de la marca icónica Rutini.

EL SALVAJE ORGÁNICO CASA DE UCO.  Casa de Uco no es sólo un “Wine Resort” sino una bodega que hace muy buenos vinos en el Valle de Uco. Acaba de lanzar cuatro etiquetas de “orgánicos por ideología”, sin filtrar ni agregado de anhídrido, en una línea que se llama “El Salvaje” y que está a cargo de Sebastián Bisole. Allí están El Salvaje Orgánico Rosado de Gris 2019, El Salvaje Orgánico Tinto de Gris 2019 (los dos hechos con Pinot Gris), El Salvaje Orgánico Malbec 2019 y El Salvaje Orgánico Pinot Noir 2019. Son todos frescos, ácidos, muy pero muy tomables, con una etiqueta bien atractiva. Sólo por recomendar uno, digo que el Pinot Noir puede comportarse como un blanco subido de tono o como un tinto de color liviano, pero eso es a gusto del consumidor. No diría que es para acompañar un asado, pero fresco o tirando a frío es perfecto para picadas, sándwiches o platos livianos.

ZUCCARDI VALLE DE UCO CONCRETO. Zuccardi Valle de Uco ganó por segundo año consecutivo el premio a “Mejor Bodega del Mundo” del “World’s Best Vineyards”. Allí votan 500 referentes top del mundo entero, y en las dos ediciones del concurso lo ganó las dos veces: un bingo completo. A mí no me sorprende, porque el Pepe, Ana, Sebastián, Miguel y Julia son todos unos número uno, que trabajan 24 x 7 x 365 (y si el año es bisiesto, x 366). Arrancaron en el Este provincial y lo reivindicaron como zona, y después se fueron al Valle de Uco para hacer las cosas como se tienen que hacer: muy bien. En esa bodega única, Sebastián creó el Concreto, mi favorito entre los muchos vinos excelentes que elaboran. El Concreto es rico, pero no sólo de sabor, sino de matices, de texturas y de sutilezas, que otros sabrán explicar mejor que yo. Pero es un vino para irlo saboreando desde un rato antes de la comida, y después, cuando está en su expresión máxima, mejorar cualquier buen plato que se elija para acompañarlo. Precio: $ 1.690

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