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(Y todo esto, muy pronto, será el pasado) / Newsletter de Mauricio Llaver

23 de agosto 2026

(Advertencia I: esta columna tiene muchos datos sobre desarrollos tecnológicos que yo mismo no sabría explicar. Advertencia II: para semejante compilación, por supuesto que me he servido de la Inteligencia Artificial. Advertencia III: mientras tanto, tomémonos las cosas con calma, porque no hay que permitir que la incertidumbre sobre el futuro nos impida disfrutar del presente).

LA COMPUTACIÓN ORGÁNICA: SERVIDORES HECHOS DE CEREBRO. Algo de lo que está sucediendo ya roza la ciencia ficción pura: computadores biológicos. Startups como la suiza FinalSpark y la australiana Cortical Labs han comenzado a comercializar acceso en la nube a “bioprocesadores” creados a partir de organoides cerebrales humanos (cultivos de neuronas vivas criadas en laboratorio sobre microchips). ¿Para qué querríamos un servidor de tejido vivo? Porque el cerebro humano realiza cálculos complejos consumiendo una fracción ínfima de la energía que devoran las placas de video tradicionales. No me pregunten cómo se mantiene vivo el chip -usan fluidos de nutrientes como si fuera un acuario de laboratorio-, pero mientras las grandes tecnológicas sufren para enfriar sus centros de datos, la biología nos recuerda que la máquina de procesamiento más eficiente del universo no se fabrica en una fundición de microchips, sino que se cultiva.

LA VISTA Y EL TACTO, REPROGRAMADOS. Blindsight, de Neuralink, ya cuenta con la designación de Breakthrough Device por la FDA (Food and Drug Administration), abriendo sus ensayos clínicos para devolver una visión digital básica a personas con ceguera total. Pero la frontera biológica no se frena en los ojos. La firma Precision Neuroscience avanzó con implantes cerebrales de película ultrafina (Layer 7) que se adhieren a la corteza sin dañar tejido, mientras que la neozelandesa NeuroSetta prueba interfaces que transmiten sensación táctil a prótesis robóticas. Atención con esto: la gran disrupción ya no es reparar un órgano, sino traducir impulsos biológicos a código binario y viceversa a una velocidad que, dicen, roza la telepatía.

PATENTE TRAS PATENTE (PERO SAM ALTMAN PIDE LEVANTAR EL PIE DEL ACELERADOR). Si hace unos meses nos asombraba que la IA redactara un correo decente, modelos de razonamiento avanzado de la serie o1 y o3 de OpenAI, o las arquitecturas de frontera de Anthropic como Opus, Fable y el motor Mythos, ya resuelven problemas lógicos y matemáticos de nivel doctoral. En medicina dura, la firma Isomorphic Labs (derivada de DeepMind) cerró acuerdos multimillonarios con farmacéuticas comerciales para diseñar moléculas sintéticas desde cero en semanas. La IA pasó de ser un asistente conversacional a convertirse en un colega de investigación que formula hipótesis propias. También atención con esto, porque el software ya no solo busca datos en Wikipedia, sino que está generando patente tras patente en tiempo récord. Sin embargo, ante el salto exponencial de estas capacidades, hasta los propios creadores han empezado a pisar el freno: el propio CEO de OpenAI, Sam Altman, anunció esta semana una desaceleración deliberada en el entrenamiento de sus modelos más avanzados, y señaló explícitamente que «es momento de ir más despacio» y que garantizar la seguridad e imponer límites estrictos de alineación es más prioritario que la carrera por lanzar potencia sin control.

EL TRABAJO SUCIO SE AUTOMATIZA. Los robots ya se despliegan en plantas de producción real. Boston Dynamics jubiló a su clásico Atlas hidráulico para lanzar la versión 100% eléctrica y comercial, pensada para logística pesada. En tanto, Figure 02 completó con éxito miles de inserciones de piezas en la fábrica de BMW en EE. UU., aprendiendo tareas complejas sólo con mirar videos. Paralelamente, startups de robótica agrícola e industrial prueban unidades autónomas en campos y minas del cono sur. El debate ya no es si el robot podrá hacer el trabajo, sino cuán rápido bajará el costo por hora operada para ser más competitivo que el empleo tradicional.

CÓDIGO GENÉTICO A LA CARTA. La biología sintética dejó atrás las pruebas de concepto para convertirse en una industria pesada. Con herramientas de edición genética de precisión como Prime Editing y CRISPR 2.0, ya no sólo cortamos ADN: podemos reescribir secuencias enteras sin romper la cadena. Empresas de biomanufactura están produciendo desde proteínas lácteas sin vacas hasta plásticos que se degradan en agua de mar en 30 días. En el ámbito de la salud, las primeras terapias genéticas comerciales para la anemia falciforme y distrofias ya se aplican con éxito. Para ponerlo en términos sencillos: la medicina moderna está dejando de usar química invasiva para pasar a ejecutar parches de software directamente en nuestras células.

LOS DATOS CONSUMEN MUCHA ENERGÍA (OPORTUNIDAD PARA MENDOZA). La inteligencia artificial tiene un talón de Aquiles invisible pero brutal: el consumo eléctrico. Un centro de datos de última generación para entrenar modelos consume la misma energía que una ciudad mediana, lo cual dispara la búsqueda desesperada de fuentes limpias y constantes. Microsoft firmó un acuerdo histórico para reabrir la planta nuclear de Three Mile Island (Estados Unidos), mientras Amazon y Google invierten directo en pequeños reactores modulares (SMR). Al mismo tiempo, la china CATL y la estadounidense QuantumScape avanzan en la industrialización de baterías de estado sólido y de sodio para la red. En lugares como Mendoza (y la Patagonia), con el viento, sol y minerales, este cuello de botella global podría ser una gran oportunidad.


LA ERA DE LA VENTAJA CUÁNTICA (EL NUEVO DESCUBRIMIENTO DE LA ELECTRICIDAD). Dicen que un debate teórico sobre la computación cuántica (que yo ni sabía que existía), quedó saldado cuando IBM presentó su procesador System Two operativo y modular, y cuando Google logró reducir drásticamente la tasa de error cuántico en sus chips Sycamore. Por lo cual aseguran que estamos ante sistemas integrados a la nube, que las grandes petroleras, automotrices y bancos contratan para simular reacciones químicas complejas u optimizar rutas globales de fletes. Y que la empresa que logre dominar primero el procesamiento cuántico tendrá una ventaja competitiva equivalente a haber descubierto la electricidad antes que sus competidores.

MÁS SOBRE LA ECONOMÍA DE LA LUNA. Cincuenta años después de las misiones Apolo, la luna se convirtió en el epicentro del nuevo capitalismo espacial. La Misión Artemis de la NASA encadenó pruebas clave para el alunizaje humano con la nave Starship de SpaceX, mientras que misiones privadas (como las de la estadounidense Intuitive Machines o la japonesa ispace) ya depositan módulos comerciales en el suelo lunar. China, por su parte, logró extraer muestras del lado oculto de la Luna con su sonda Chang’e 6. El objetivo ya no es clavar una bandera de metal y sacarse una foto para la propaganda política, sino asegurar reservas de agua congelada en el polo sur e infraestructura energética para la futura extracción minera orbital.

EL ENGRANAJE DE UN SOLO MOTOR TECNOLÓGICO. Cada uno de estos hitos, visto por separado, alcanzaría para llenar enciclopedias y marcar una época entera. Pero la verdadera disrupción es la simultaneidad y potenciación mutua de cada fenómeno, que algunos explican así: la IA acelera a la biotecnología, la cual requiere supercómputo cuántico, el cual demanda energía nuclear compacta que alimenta los cohetes que van a la luna. No estamos viendo inventos aislados sucediendo en paralelo: estamos presenciando el engranaje de un solo motor tecnológico que avanza a una velocidad que no da tiempo al asombro.


Y UN VINO, POR SUPUESTO (UN ATAQUE A NUESTRA CIVILIZACIÓN HISTÓRICA). Hace poco entrevisté a Laura Catena para la revista francesa de vinos Gilbert & Gaillard, que se edita en idioma inglés y tiene alcance global. En la nota, Laura habla sobre el ataque que el vino está sufriendo en el mundo entero por parte de diversos lobbies, y llega a una conclusión resonante: “Si derrotan al vino, derrotan nuestra civilización histórica, porque el vino es sagrado en muchas culturas”. Un dato fundamental en su análisis es que los argumentos parten no sólo desde su condición de directora general y fundadora del Catena Institute of Wine, sino de sus títulos de bióloga (graduada “magna cum laude” en la Universidad de Harvard), y de doctora en Medicina de la Universidad de Stanford. Comparto aquí sus fundamentos principales en defensa del vino:

“Los vinos sin alcohol se consumen de formas diferentes, porque los hábitos son distintos. De hecho, yo los considero ‘replacement wines’, porque sirven para los días intermedios, en los cuales uno, aunque quiera descansar del alcohol, no quiere perderse la experiencia de tomar un vino, que es mucho más que alcohol: el vino es cultura, es encuentro, es ritual.

“Lo que está ocurriendo (con la tendencia a demonizar al vino) es una catástrofe en Europa y muy malo en Estados Unidos. Todavía no es tan malo en Asia y en América Latina, pero lo de Europa es muy serio. Me indigna lo de Francia, donde está prohibido decir que el alcohol puede ser bueno para la salud, aunque haya miles de artículos que demuestren que un consumo moderado puede disminuir la mortalidad por temas cardíacos. Esa ley no está basada en la ciencia y me lleva a la pregunta: ‘¿Cómo puede ser que la cuna del vino se deje llevar por algo tan poco científico?’

“Hoy los líderes en temas de vinos y salud son España e Italia, y principalmente España, donde se está haciendo un estudio que en unos cuatro años va a responder la pregunta sobre si la dieta mediterránea con vino es mejor que sin vino. Pero el tema es generalizado y está afectando a muchos productos, como el queso parmigiano reggiano, al que, por temas políticos, le han puesto unas etiquetas de advertencia por alto contenido de sal y de grasa, lo cual me parece absurdo porque es un producto histórico artesanal que se consume en pequeñas cantidades. Y en Irlanda están por instituir una advertencia que en mi opinión no es médica ni científicamente correcta, al punto que nosotros hemos decidido dejar de vender vinos en Irlanda (…) porque no voy a poner una mentira en mi botella, y porque además soy médica. Obligan a poner en las etiquetas “Alcohol causes cancer and liver disease”. ¡Eso no es correcto! Tienen que poner “Excess alcohol causes…” Es rarísimo lo que está ocurriendo.

“En general, un consumo moderado es hasta dos copas por día para el hombre y una copa para la mujer. Además, no se debería nunca beber más de cuatro o cinco copas en dos horas, porque eso puede ser tóxico y causar accidentes, entre otras cosas. Pero el alcohol moderado, acompañado por comida, es como una especie de aspirina con buenos efectos anti colesterol y cardiovasculares. El problema es que si empiezan a poner estas contraetiquetas que dicen que el alcohol es malo, no vamos a poder hacer estudios como el de la dieta mediterránea en España, que van a clarificar mucho el panorama. El movimiento anti alcohol es peligroso, porque si derrotan al vino derrotan nuestra civilización histórica, porque el vino es sagrado en muchas culturas”.

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BONUS TRACK: HAS TENIDO LO TUYO

Diario Los Andes: https://www.losandes.com.ar/sociedad/entre-el-periodismo-y-la-introspeccion-mauricio-llaver-presento-has-tenido-lo-tuyo-diario-los-andes-n5965714

Jornada Online: https://www.jornadaonline.com/radio/mauricio-llaver-este-libro-nacio-de-una-catarsis-y-termino-siendo-un-legado/

Memo Diario (entrevista de Gabriel Conte): https://www.memo.com.ar/cultura/mauricio-llaver-libro/

Radio Nihuil (entrevista de Paula Jalil y Andrés Gabrielli): https://www.radionihuil.com.ar/entrevista-a-mauricio-llaver-sobre-su-libro-has-tenido-lo-tuyo/

Diario Los Andes (Rubén Valle): https://www.losandes.com.ar/espectaculos/sean-oportunistas-lean-libros-un-adelanto-del-libro-mauricio-llaver-n5942864

Memo (Gabriel Conte): https://www.memo.com.ar/cultura/mauricio-llaver/

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