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Biden versus Trump, EEUU y su polarización electoral

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Por Dra. Celina Vaccarone. Abogada y Especialista de Relaciones Internacionales

MBA Manuel Llanos Gorichon, Ex Diplomático. Director de Chile 2050.

El sistema político y el proceso electoral de Estados Unidos tiene un sistema de primarias por estados, sin reglas muy uniformes, y mediante el cual cada partido elige a quien será su candidato presidencial. Ello se replica en el congreso e incluso en los gobiernos locales, gobernadores, alcaldes y concejales. Lo que sí podemos ver una cierta estabilidad es en periodicidad desde mes enero al mes de mes de junio.

Las primarias son organizadas por los estados o gobiernos locales, mientras los caucus electorales lo son por los partidos y son en realidad verdaderos mítines mediadores donde los candidatos tienen la posibilidad de exponer, ser interpelados y dialogar, para terminar en votaciones que pueden ser hasta a mano alzada. A modo de ejemplo podemos mencionar el proceso en el Estado de Iowa, para seguir con New Hampshire. A pesar de que estos estados mueven poco la aguja en cuanto a los delegados, por ser los primeros, pero muy relevantes porque las derrotas tempranas suelen traducirse en el retiro de candidaturas.

Sin duda que este proceso es un tremendo ejercicio democrático mediante el cual, quien aspire a un cargo debe competir debe pasar por el mismo proceso y en caso de los candidatos independientes, deben conseguir un número mínimo de firmas por estado para poder ser candidatos.

Entonces, los aspirantes a la Casa Blanca, cada 4 años, deben correr una verdadera maratón que comienza al interior de sus partidos por todo el país y que conllevan un centenar de intervenciones y actos de campaña, para después dedicar otros meses a la elección presidencial de los nominados por los principales partidos. 

Para los republicanos las primarias culminan este 2024 en julio con su convención donde se consagra al candidato presidencial, cuya convención se produce entre 15 al 18 de julio por su parte los demócratas su convención se lleva cabo entre el 19 y 22 de agosto. De esta manera, las primarias y sus caucus tienen una condición distinta sumando a demócratas y republicanos. En ambos casos, la verdad es que prácticamente no hay competencia. Esto es más evidente en la tienda demócrata, donde el actual Presiente Biden está ya prácticamente consagrado.

En el caucus antes citado de Iowa arrasó el ex Presidente Ronald Trump – quien no ha dado debate – donde el gobernador de la Florida De Santis, quien hace unos meses era visto como su más fuerte rival, salió en un lejano segundo lugar y decidió abandonar la campaña. Increíblemente lo hizo otorgando su apoyo a Trump, el cual no había cesado de ningunearlo como suele hacerlo con todos quienes osan oponérsele. Para la sicología política habría un cierto curioso caso de síndrome de Estocolmo, que llama mucho la antención.

Para la primaria de New Hampshire el enfrentamiento fue contra Nikki Haley, quien fuera gobernadora de Carolina del Sur y embajadora de Trump ante Naciones Unidas; nuevamente notamos un holgado triunfo del expresidente, aunque los votantes tuvieron que escribir su nombre en la cédula porque no estaba registrado para ese proceso – lo mismo pasó con Biden. Haley, para gran disgusto de Trump, declaró que sigue en la carrera, confiando en vencer en Carolina del Sur el 3 de febrero, su estado. De ser así, no solo le daría oxígeno a su candidatura, sino que podría trizar la imagen de invencibilidad de Trump. Por consiguiente, si la gobernadora si pierde en su estado, es casi imposible que pueda continuar.

En consecuencia, podemos visualizar que la principal característica de actual proceso electoral sería una supuesta falta de competencia. Por el lado del incumbente suele ser así porque es muy difícil y raro que un presidente que vaya a la reelección no logre el apoyo de su partido, De hecho, los pocos casos que existen se dieron a mediados del siglo XIX y ocurrió en el contexto preguerra civil.

Desde nuestra perspectiva el factor más importante que explicaría esta falta de competencia es la polarización y la captura de los partidos por los elementos más extremos. Esto es especialmente un hecho confirmado en el caso de los republicanos. Los seguidores de Trump controlarían el Partido Republicano, lo que denota un doble efecto: la salida de militantes más moderados y por lo tanto mayor incidencia o derechamente la definición de la nominación de los candidatos por parte de esos sectores. Así, a las primarias solo llegan alternativas más extremistas y los electores tienen que elegir entre lo malo y lo peor, no correspondiendo muchas veces a su opción realmente deseada. Esto restringe obviamente el abanico de las candidaturas desde la base e irradia la polarización a todo el sistema, perdiendo el proceso de primarias parte importante de su rol. Con el agravante que parecería ser un efecto contagio a nivel mundial y también en América Latina.

Entonces, este escenario parece indicar que se repetirá la contienda Biden-Trump, ya que no tendrían alternativas. Lo increíble sin embargo es que los dos tienen un alto nivel de disgusto en la población – que supera su nivel de aprobación – cerca de dos tercios de los estadounidenses, de acuerdo con las recientes encuestas publicadas, declaran su apoyo con la fórmula de que, ante el mal desempeño de demócratas y republicanos, se requiere un tercer partido. Este es el mayor porcentaje a favor de una nueva alternativa desde que se inició la medición en 2003. Lamentablemente el sistema político estadounidense permite e incluso existe el precedente de autoridades que han sido electas estando condenadas y en la cárcel. Más allá de todo esto, cuesta entender que un alto porcentaje de la población esté dispuesto a votar por una persona con antecedentes legales y penales.

Todas las encuestas muestran que al igual en la anterior ocasión, será una elección estrecha. Por supuesto que quedan muchos meses y eso en política es mucho tiempo, pero un factor que será decisivo es el mundo de los independientes, lo cual podría favorecer a uno u otro según el contexto electoral.  Expectativas y un escenario internacional complejo para los Estados Unidos.

Los que observamos es que, en una posible contienda a dos bandas, el voto independiente debiera favorecer a Biden porque las encuestas reflejan que quienes no están afiliados a uno de los partidos ni manifiestan adhesión a ellos, prefieren a Biden frente a Trump. La proporción sería de casi dos tercios favorables – no entusiastas – por la opción demócrata. Sin embargo, entra en cuestión también su capacidad de movilización. Normalmente votarían menos que los militantes y adherentes.

Por el contrario, si se levanta una opción independiente viable, entonces podría restarles votos a ambas partes, pero quizá más a los demócratas en el contexto actual. En efecto, Robert Kennedy Jr. hasta entonces militante demócrata, anunció una candidatura independiente. Aunque es un militante histórico, pero tiene un perfil que coincide más con etno-cultural y valórico republicanos, ha sido por ejemplo un portavoz antivacunas, lo que tendría muy nerviosos a republicanos y demócratas. Mientras los primeros se encargaron de destacar que, a pesar de su declaración de independiente, Kennedy sigue siendo en esencia demócrata, estos tratan de mostrar que nunca lo fue porque era republicano de corazón. Pero evidentemente los demócratas están más preocupados, teniendo a la vista lo que pasó en los comicios de 2016 cuando triunfó Trump en algunos estados claves por un margen mínimo, ayudado por la candidatura independiente de Jill Stein que le restó votos a Hillary Clinton. Kennedy debe conseguir las firmas en los estados para poder competir.

En cronograma electoral mundial de elecciones clave en un mundo de polos opuestos, serán las elecciones de Estados Unidos las más influyentes para el mundo durante este año.

Esta historia continuará.

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