Cómo influyen el precio y el nombre de los platos en la percepción del consumidor

Según el neuromarketing gastronómico, los comensales perciben más ricos algunos platos de acuerdo con sus creencias, expectativas, y la información que obtienen previamente.

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Por Alicia Sisteró

TW @aliciasistero

El nombre que se coloca a los platos en la carta del restaurante tiene algunos efectos que logran que el consumidor prefiera uno en lugar del otro, o inconscientemente lo elija porque su descripción lo hace parecer más sabroso o atractivo. Este efecto depende de lo que sucede en la mente del comensal y las asociaciones que hace a raíz de esa descripción del plato.

Está demostrado que el consumo de ciertos alimentos ha crecido en el mundo o ha pasado inadvertido a raíz de su nombre. Por ejemplo, la comida que en su descripción utiliza términos relacionados a su origen, como “casero” o “de la granja” tiene mayor preferencia. El efecto que causa es el aumento de las expectativas del consumidor y su predisposición a pagar más. Es tan poderoso este recurso, que al probar el plato lo percibe más sabroso (aunque no lo sea).

En cuanto al precio, se ha demostrado que influye directamente en la percepción final de la comida en la mayoría de los casos. Algunos platos son percibidos como más ricos si son más caros. Estudios en neurogastronomía probaron que se producen relevantes cambios en la actividad cerebral al degustar los alimentos cuando el consumidor conoce el precio.

Otros factores que influyen en cómo se perciben los alimentos son la trayectoria del chef, la ciudad o zona donde está emplazado el restaurante, el paisaje, la marca, o el lugar donde comemos. Aunque resulte difícil de creer, las personas al probar un plato lo perciben con sabores, gustos y aromas diferentes, según sus expectativas o creencias.