Newsletter de Mauricio Llaver

A seguir bodegueando (y a cuidar el rancho) / La “Newsletter Móvil” de Mauricio Llaver

El fin de semana consolidó el renacimiento del turismo local. Ahora, a cuidarnos entre todos, haciendo muy bien lo que le corresponda a cada uno.
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12 de julio 2020

BODEGUEANDO: CONSEJOS PARA MENDOCINOS. Una obviedad para empezar: la gastronomía de Mendoza es más grande que la gastronomía de las bodegas, y todo el esfuerzo de los restaurantes tradicionales, de cualquier ciudad, de cualquier centro comercial, merece estar lleno de comensales. Pero las bodegas han empezado un proceso de recuperación, con limitaciones, que implica la oportunidad de que muchos conozcan lo que están haciendo. Es algo tan sencillo como que los precios están más accesibles para el mendocino medio, y por lo tanto, mientras vuelve el gran turismo (quieran los dioses que lo más pronto posible) hay una ventana de oportunidad para conocer mucho de lo que se desarrolló aquí, gracias a la inversión privada. Los menús son accesibles (a veces al precio de lo que costaría una sola botella de vino) y los lugares –y los paisajes a los que están orientados- obviamente son tan hermosos como antes de la pandemia. Mendocinos, el consejo de la hora es que vayan a las bodegas y aprovechen. Será bueno para todos. 🍷

BODEGUEANDO II: CONSEJOS PARA BODEGAS. Ya que la rueda ha empezado a girar, y la moral ha empezado a levantar bastante, es importante que los restaurantes recuerden que en estos casos es bueno sobreactuar con las medidas de higiene, que es mejor pecar por exagerados que pecar por descuidados. El momento es muy sensible,  y por eso hay que estar ultra-atentos a todos los detalles: enviar la documentación de la reserva por Whatsapp; recibir con los barbijos puestos y que tapen la nariz; rociar las manos con alcohol; usar servilletas de papel; poner si es posible túneles sanitizantes, tener alcohol en gel en todas las mesas… en fin, todo lo que ya sabemos. Pero por favor hagámoslo, porque un solo caso de coronavirus en una bodega sería un retroceso y una tragedia económica para todos.

JUSTICIA, AGRADECIMIENTO Y NEGOCIO. El renacimiento de estas últimas semanas tiene que servir a las bodegas para ensanchar su base de clientes. Ojalá pronto volvamos a los menús para turistas de 50, 70, 100 dólares, pero para entonces deberíamos aprender de lo que está sucediendo ahora: que hay un público que va por primera vez a las bodegas y que sabe que allí hay algo gratificante. Como después no va a haber menús de tres pasos a 1.200 pesos, pensemos en cómo mantener a ese mendocino con otras opciones de precios similares: ¿Qué tal un choripán en pan ciabatta con verduras grilladas y un par de copas de vino (que siempre va a ser bueno) en el jardín de la bodega con vista a la montaña? ¿O tres empanadas mendocinas –y bien rellenas, ¿eh?– con una buena ensalada en el callejón de un viñedo? ¿O en una barra informal, bajo un sol mendocino de mediodía que es siempre una bendición? No olvidemos a quienes hoy nos están salvando las papas: será justicia, un agradecimiento, y, afinando números con creatividad, también un negocio. A cuidar el rancho, señores.

UN ESPIRITU CONMOVEDOR. Claudia Yanzón, una gran emprendedora mendocina con el Bus Vitivinícola, me envió un mensaje de voz que reproduce mejor que nada el ánimo y el espíritu del sector: “Esto es la vuelta al trabajo en equipo. Llevo 117 días parada, con un enemigo invisible que ponía en riesgo al conductor, a la guía, y a todos los que estábamos en contacto con los pasajeros, que podían ser posibles portadores del virus. Si Dios quiere, el sábado que viene, para festejar el Día del Amigo, vamos a hacer la Experiencia Bodeguear, de enogastronomía. Lo van a organizar las bodegas que han declarado y tienen abiertos sus restaurantes. Yo voy a poner el traslado en excursión con todo el protocolo de prevención y de cuidados. Hasta que no salga la vacuna, vamos a vivir en un contexto de Covid en el que tenemos que seguir produciendo y trabajando. Yo no puedo estar más parada. Los guías, el equipo, necesitan trabajar y necesitamos, aunque sea, ingresos mínimos. Apuesto por Mendoza y apuesto por la vida”. Conmovedor. Así se hizo Mendoza desde siempre. Y se va a seguir haciendo.

CIEN DÍAS + CIEN DÍAS + CIEN DÍAS… Alberto Fernández llegó al poder en diciembre y pasó los primeros cien días sin un plan económico claro (salvo el ajuste a los jubilados en diciembre). Y en el primer trimestre de este año (enero, febrero, marzo, con sólo los 10 días finales de cuarentena) el PBI cayó el 5,4% interanual. Después llegó la cuarentena –que en vez de 40 días ya lleva cien- y los números de caída pintan para tragedia griega. Recién ahora se habla de la post pandemia y de que ahí sí, Alberto tendría un plan, que llamaría a un acuerdo, que todo dependería de un arreglo por la deuda, etc. Una simple preguntita, pensando en los que tienen que tomar decisiones: ¿Cuánto más se puede andar con el GPS recalculando todo el tiempo?

OTRA DÉCADA PERDIDA. (Néstor Scibona, en La Nación): “Según el Estudio Broda, este año cerrará otra década perdida, ya que el PBI per cápita será 20% inferior al de 2010. No solo eso. Entre 2010 y 2019, la inflación acumulada fue de 1571%, frente a 32% en Perú; 35% en Chile; 46% en Colombia; 53% en Bolivia. y 114% en Uruguay. La inversión promedió apenas 15,5% del PBI (frente al 20% en los años 90 y casi 30% en los 70); prácticamente no hubo creación de empleo privado (salvo monotributistas sociales y en el sector público) y la pobreza no bajó de 30% (cuando en 1974 era sólo de 4%). A este dramático cuadro agrega que, desde 2003 hasta ahora, la fuga de capitales superó los 188.000 millones de dólares, debido a la inestabilidad macroeconómica que llevó a cambios recurrentes de reglas y ahora hipoteca la tasa de crecimiento potencial del PBI, al reducirla a menos de 1,5% anual para los próximos años”. 😱😱😱

Y UN VINO, POR SUPUESTO. Casa de Uco no es sólo un “Wine Resort” sino una bodega que hace muy buenos vinos en el Valle de Uco. Acaba de lanzar cuatro etiquetas de “orgánicos por ideología”, sin filtrar ni agregado de anhídrido, en una línea que se llama “El Salvaje” y que está a cargo de Sebastián Bisole. Allí están El Salvaje Orgánico Rosado de Gris 2019, El Salvaje Orgánico Tinto de Gris 2019 (los dos hechos con Pinot Gris), El Salvaje Orgánico Malbec 2019 y El Salvaje Orgánico Pinot Noir 2019. Son todos frescos, ácidos, muy pero muy tomables, con una etiqueta bien atractiva. Sólo por recomendar uno, digo que el Pinot Noir puede comportarse como un blanco subido de tono o como un tinto de color liviano, pero eso es a gusto del consumidor. No diría que es para acompañar un asado, pero fresco o tirando a frío es perfecto para picadas, sándwiches o platos livianos.

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