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Nieto Senetiner apuesta a la Bonarda y lanza una trilogía con vinos de Agrelo, Tupungato y Lavalle

Nieto Senetiner acaba de dar un paso clave en seguir posicionando al vino Bonarda en la alta gama (un trabajo que continúa para toda la industria); pero, más importante aún, en empezar a orientar a los consumidores para que entiendan y palpen en la copa la diferencia en función de las regiones.

La bodega ahora muestra la paleta versátil de esta cepa con una «Trilogía de Bonarda»: son tres vinos 100% Bonarda provenientes de Agrelo (Luján de Cuyo), Tupungato (Valle de Uco) y Lavalle y que llegan a un precio sugerido de $700.

«Cada una de las indicaciones geográficas de esta trilogía expresan su región y se diferencia cada una por su altitud y su amplitud térmica entre el día y la noche», explica el enólogo.

Qué propone cada una de estas etiquetas

Nieto Senetiner Trilogía de Bonarda Agrelo 2018

Vino sumamente expresivo y hasta complejo, que entrega notas de frutas que recuerdan a las ciruelas y a las guindas, sobre un fondo herbáceo. En boca es jugoso, largo, con buena acidez y taninos maduros, de pulso dulzón, con una madera que habla no muy fuerte. En definitiva, un «comfort wine» para paladares universales.

Según González, en Agrelo «se muestra una nota más clásica en nariz y en boca un nervio ácido más claro». El viñedo se plantó en 1974 sobre un suelo que se caracteriza por ser profundo y uniforme, de textura franco-arcillosa y con gran capacidad de retención de humedad.

Nieto Senetiner Trilogía de Bonarda Desierto de Lavalle 2018

Aparece un mix de fruta roja, bien madura, con toques especiados. En boca es amplio y pleno, híper jugoso. Es un vino de gran nobleza, definitivamente bebible, de agradable «redondez» y con un complemento palpable de barrica.

González señala que en la zona de menor altitud, que es el desierto de Lavalle (ubicado a unos 600 metros sobre el nivel del mar), «el vino expresa en nariz notas maduras y en boca es sedoso». Con respecto al viñedo, explica que se plantó en 1994 y el suelo se caracteriza por ser profundo, arcilloso-limoso, con arena en profundidad, sin presencia de piedras o canto rodado.

Nieto Senetiner Trilogía de Bonarda Tupungato 2018

En este terroir se nota que el vino adquiere un perfil más herbal, ganando más frescura. También gana en sutileza aromática, volviéndose más elegante. Paso fluido en boca, de la mano de taninos de grano fino, acompañado por un graso delicado y una suave pero persistente acidez. Vino amable y también muy bebible, como sucede con el resto de la línea.

El enólogo plantea que el suelo del que proviene, se destaca por ser profundo y uniforme, con una textura franco-arcillosa, además de tener una gran capacidad de retención de humedad. El terroir, afirma, permite obtener un «vino más fresco en nariz, con notas ácidas y tánicas que lo hacen muy determinante».

«El consumidor quiere, cada vez más, conocer y sorprenderse. Y los enólogos estamos más entusiasmados en experimentar y mostrar los conocimientos atrapados en una botella, que no solo involucra el saber hacer, sino la tecnología a aplicar», plantea González, quien no duda en afirmar que «el futuro es prometedor para el Bonarda», en la medida en que «más enólogos de la nueva generación se comprometa en su difusión».

Fuente: iProfesional

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