Mendoza Newsletter de Mauricio Llaver

Mendoza en el centro del mundo (del vino) / Newsletter de Mauricio Llaver

En Mendoza pasan cosas que hace 20 años sólo hubiéramos soñado / Cristina & Alberto: dos gobiernos en un solo gobierno / Mucha indignación, pero nada de largar las cajas / PASO: ¿la venganza sutil y republicana? / Nada de negros ni croatas: así se gastan la plata de tus impuestos / Manuel Vicent y el tejido diario de las cosas felices / Y un vino, por supuesto.
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EN EL CENTRO REAL DEL MUNDO DEL VINO. En estos días, Mendoza es, literalmente, el centro real del mundo del vino. En el espacio de unos 10 días, habremos sido anfitriones de las reuniones anuales de “The World’s Best Vineyards” (la semana que pasó) y de las “Great Wine Capitals” (la semana que comienza). Cada una tiene lo suyo, entrega sus premios, hace sus rankings, pero lo que importa es que todos vienen a Mendoza. Y su organización genera la visita de decenas de personas influyentes en el vino, cuyas opiniones se reflejan en el mundo entero. Ahí hablan de nuestros vinos, de nuestras bodegas anfitrionas, de nuestros alojamientos y de nuestras montañas. Mendoza tiene 176 bodegas abiertas al turismo y este año rankeó a cuatro entre las mejores del mundo -Catena Zapata (puesto 9), Trapiche (17), El Enemigo (21) y Salentein (25)-, además de que Zuccardi ingresó en el Salón de la Fama. Hace 20 años sólo hubiéramos soñado con eso. Hoy, es parte de la normalidad de una industria que compite en el primer nivel internacional a pesar del país que la contiene. Es para celebrar con un buen vino, más allá de toda duda razonable.

DOS GOBIERNOS DENTRO DE UN SOLO GOBIERNO. Cristina Fernández criticó con un tuit la autorización de aumentos a las prepagas de Alberto Fernández, y ratificó que tenemos dos gobiernos dentro de un mismo gobierno. Eso significa que seguimos sin responder a la pregunta fundamental (¿quién manda en la Argentina?) y que el frágil plan económico de aguantar hasta las urnas está a tiro de Twitter de la inventora de dicho gobierno. La inflación no cesa, los bonos extra para fin de año amenazan con dinamitar todas las cuentas, se cierran paritarias con cifras alucinantes, y ya sabemos cómo termina todo eso.

TODO MAL, PERO A LAS CAJAS NO LAS LARGO. Las desavenencias entre Cristina y Alberto marcan la disfuncionalidad del gobierno, pero también reflejan otra cosa: que nadie larga nada. Cristina lo puede desgastar a Alberto y hasta puede mostrarse encendidamente indignada con algunas medidas, pero no renuncia a nada: a su cargo, a sus jubilaciones o a las cajas del Estado que maneja a través de sus militantes. A la hora de Twitter, es bravísima. A la hora de soltar el monedero, es tan ambiciosa y avara como el peor. O la peor, si le damos perspectiva de género. Cuac.

¿LA VENGANZA SUTIL DE ALBERTO? Cuando se observa lo que está pasando, y lo que reflejan las mediciones de imagen, pocas cosas parecen tan absurdas como la reelección de Alberto Fernández. Pero hay algo que podría constituir la motivación última de Alberto: desbaratarle al kirchnerismo su idea de anular las PASO para complicar las candidaturas de Juntos por el Cambio. Si Alberto quiere ser reelecto, no habrá más remedio que hacer unas PASO para dirimir al candidato del oficialismo (y de todo el resto). Con este presidente nunca se sabe, pero en una de esas ha encontrado en esto una manera sutil, e indiscutiblemente republicana, de vengarse de tantas humillaciones de parte de sus socios kirchneristas. Es solo una especulación, pero quizás entre tanto análisis sobre la reelección, la tensión en el FdT, Máximo, la CGT y todo lo demás, la causa profunda sea esa. Veremos.

EN ESTO SE VAN TUS IMPUESTOS: DESDE EL DÍA NEGRO HASTA LAS HINCHAS DE CROACIA. El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) y la Defensoría del Público de Servicio de Comunicación Audiovisual, dedicaron bastante de su valiosísimo tiempo a elaborar un manual con consejos para periodistas y relatores que cubran el Mundial de Qatar. El documento tiene 21 páginas. Voy a resumir algunas de las recomendaciones de lo que no se puede decir, mientras hago una aclaración fundamental: lo del documento es cierto, y se paga con la plata de nuestros impuestos o con la emisión monetaria que produce la inflación.

  • Se aconseja no utilizar la palabra “negro” o construcciones similares como “piel oscura” (Hay que usar la denominación “afro” o “afrodescendiente”). No se puede decir: “se ve negra la suerte del equipo” u “obtuvo sus entradas en el mercado negro”. Tampoco “las declaraciones del jugador fueron las de un indio, no se entendió nada” ni “los negros son de correr mucho”.
  • Los relatores y periodistas deben cuidarse de decir “el rival es el enemigo dentro del campo de juego”, “hoy es a matar o morir” o “un partido de vida o muerte”. Tampoco hay que comparar equipos o hinchadas con “monos” o “burros”. Y ojo con hablar de “un equipo de hombres que demuestren su hombría”. Y mucho menos “evitar comentarios y la difusión de imágenes sexualizantes y/o cosificantes sobre las mujeres que concurran al estadio”, como por ejemplo “¡Qué belleza las hinchas de Croacia!”.

Primera reflexión: Qué suerte que no tengo que cubrir el Mundial.

Segunda reflexión: Cuánto gasto para recortar que hay en el Estado…

COSAS DEL ALMA: EL TEJIDO DE LOS ACTOS FELICES. Texto insuperable, que ya tiene unos años, del escritor español Manuel Vicent: “Un día en el café Gijón sorprendí a un poeta maldito, absorto en sus pensamientos. Le pregunté si la gravedad de su rostro obedecía a que estaba elaborando algún verso insigne. ‘Así es’, me contestó. ‘En este momento me debato en la duda de pegarme un tiro en la boca o tomarme un helado de fresa’. En el monasterio de Kopan, en el valle de Katmandú, me dijo un Maestro Venerable: si quieres saber hasta qué punto eres feliz y no lo sabes, cómprate una libreta y apunta en ella cada noche cinco pequeños hechos agradables que te hayan sucedido durante el día. Anota solo las sensaciones placenteras insignificantes, las alegrías ínfimas, no los sueños desmesurados. Esta mañana me ha despertado el sol en la ventana y he comprobado que esta vez no me dolía la espalda. El perro me ha saludado con el rabo. El dueño del bar, donde suelo desayunar hojeando el periódico, hoy se ha negado a cobrarme la ración de churros. He leído la crónica deportiva: ayer ganó mi equipo. El autobús ha llegado puntual y en la parada me han conmovido las palabras de amor que una madre le dirigía a su niña que se iba al colegio. Le he preguntado al médico por los análisis y me ha dicho que todo está bien. Al llegar a casa después del trabajo me arrellano en el sillón para ver una película en la tele mientras me tomo un gin-tonic. El Maestro Venerable aseguró que después de un tiempo en esa libreta se habrá formado un tejido básico de actos felices, de sutiles placeres efímeros, muy consistente, que sin darnos cuenta sustenta firmemente toda nuestra vida y de paso resuelve la duda del poeta. De momento bastará con un helado para evitar que se pegue un tiro (…) El Maestro Venerable, en medio de aquel aire transparente que bajaba del Himalaya, dijo que de todas las flechas aciagas que la vida nos lanza casi ninguna da en el blanco. Caen a nuestro alrededor y somos nosotros los que las arrancamos del suelo y nos las clavamos en el corazón, en la mente o en el sexo. Tal vez esta enseñanza podría servir al poeta para enhebrar uno de sus versos más excelsos: sale el sol, estoy vivo”.

Y UN VINO, POR SUPUESTO. Esta semana tuve una paella con amigos y esperaba esa ocasión para abrir un vino especial: el Walter Bressia Grand Blanc 2019, que Walter había tenido la amabilidad de regalarme. No es un regalo cualquiera: se trata de un blanco de alta calidad y de alta ambición, pensado para tener una guarda de seis años (con bastante modestia, porque creo que da para muchos más), y que si evoluciona como hasta ahora ratificará que en Argentina también se pueden hacer grandes blancos. La etiqueta lo denomina “vino de montaña” y no arroja ninguna pista sobre los varietales que lo componen. Pero la verdad que no importa. Lo que importa es que un es vino muy elegante, para nada untuoso y con una acidez justa, que se disfruta desde el mismo momento en que se abre la botella. Es uno de esos ejemplares que, como en todos los grandes vinos, tiene todo en su lugar y ningún elemento desplaza a otro. La etiqueta es hermosamente clásica, y contiene guiños, como el del dibujo del angelito, que la hacen todavía más entrañable para quienes conocen la historia. Walter es un enólogo superior y un hombre de familia, y todo eso se nota en este Grand Blanc, que como todos sus vinos está en el top de las etiquetas argentinas.

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