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En el marco de su disertación en el Foro de Inversiones y Negocios organizado por la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, el presidente de Arsat, Rodrigo de Loredo, anticipó que, en tres años “se puede multiplicar por diez el porcentaje de hogares que reciben una conexión a través de fibra al hogar (FTTH), una tecnología de futuro que permite una conectividad muy veloz y con capacidad prácticamente ilimitada”.

En ese sentido, de Loredo relató que en la actualidad en nuestro país “existen alrededor de 15 millones de enlaces de internet domiciliarios, de los cuales 60% son ADSL (la conexión a internet mediante el uso de la línea telefónica tradicional); el 35% son cable-módem y el 2% son conexiones FTTH (fibra óptica hasta el hogar), dicho porcentaje equivale solamente a 300.000 hogares”. Y agregó: “si contextualizamos con lo que pasa en el mundo, Uruguay tiene conexiones FTTH en un 60%, Corea en un 70%, España en un 25% y México en un 20% de hogares”.

De Loredo explicó que “hay un objetivo muy realizable: multiplicar por 10 ese 2% en tres años, es decir, llegar a un 20% con el impacto que implica en el PBI y en la productividad. Para lograr ese 20% se requiere una inversión que ronda los US$ 1.000 millones en tres años por parte del sector privado”.

“Para ello, Arsat ofrece un acceso a internet en condición de calidad y precio, que antes no existía, en la puerta de más de 1.300 pueblos, a través del Plan Federal de Internet. Además, el Enacom pone a disposición distintas instancias crediticias y de subsidios para que el sector privado tenga las herramientas para poder ejecutar dicha inversión”, señaló el funcionario nacional.

En el mismo sentido, remarcó: “Se trata de un objetivo que es alcanzable y que aumentará los estándares en nuestro país en materia de conectividad, porque se nos ha pasado una década en la que hemos retrocedido en ese sentido. A la vez, el sector privado podrá brindar servicios de altísima calidad y velocidad que mejorará sus rentabilidades y a la vez brindará un mejor acceso a la comunicación a todos los argentinos”.

 

 

“El Plan Federal de Internet llevará internet de banda ancha al 30% de los argentinos que habitan el 70% del territorio nacional, hasta ahora discriminados por la ausencia de una política de Estado. Arsat no dará internet en forma directa al hogar, nuestro rol es proveer a las Cooperativas y PyMEs internet mayorista a un costo igual o inferior al que pagan las grandes empresas en los centros urbanos, para dar igualdad de acceso e igualdad de oportunidades”, dijo Rodrigo de Loredo en la presentación del Plan Federal de Internet que presentó junto al presidente Mauricio Macri.
“Hoy hay localidades que no tienen internet y otras que pagan hasta U$S 180 el mega mayorista, genera una exclusión de oportunidades de educación, trabajo y desarrollo. Los acuerdos con las Cableras, ISP y Cooperativas, incluirán la posibilidad que provisionen el servicio en forma gratuita al establecimiento público de su localidad, en aquellas de hasta 50.000 habitantes”, agregó.
Si bien el desarrollo de la red de Arsat se logró en el gobierno anterior, ahora viene una etapa no menos importante: “iluminar” la red.
De Loredo le puso números a la situación y al desafío: “la inversión de $ 4.600 millones en dos años se compone de $ 3.600 millones en despliegue de red y $ 1.000 millones en incorporación de tecnología a la red de fibra (iluminación). Así, la Red Federal de 32.000 Km de extensión tendrá verdadera utilidad social, económica y educativa”.
Y agregó: “cuando llegamos a ARSAT había tan sólo 6.500 Km en funcionamiento, ahora hay más de 15.000 Km en poco más de cuatro meses de trabajo. Sólo se habían conectado 17 localidades, el Plan Federal ingresará al interior de 1.200 localidades para conectar a los prestadores que existan con una tarifa plana a nivel nacional”, enfatizó.
Los objetivos del Plan Federal, son:

  1. Mejorar la calidad y aumentar la velocidad de internet con menor costo para las Cooperativas, ISP y cableras.
  2. Acelerar la inclusión y eliminar la brecha digital.
  3. Promover la competencia y baja de precio en todo el país, para beneficiar a todos los argentinos.
  4. Generar condiciones para la creación de polos tecnológicos y desarrollo de industrias culturales.
  5. Desarrollar las economías regionales por medio del acceso a la tecnología y la comunicación.
  6. Creación de empleo de calidad.
  7. Brindar infraestructura para la modernización del Estado.

El presidente de ArSat, Rodrigo de Loredo, dialogó con Todo Pasa y brindó detalles de la situación por la que atraviesa la empresa estatal. ¿El ArSat II está girando en órbita a pérdida?, preguntó este medio. «No está comercializado como debiera porque es casi nula la explotación comercial en otros países. No se tuvo la responsable visión de su financiamiento cuando se lanzó», contestó De Loredo.
En ese sentido, anticipó que las autoridades se encuentran realizando una auditoría «y se verá qué hacemos con los resultados”. Y sentenció: “esta empresa invirtió US$ 3.500 millones y no se tuvo un control de esos fondos, con contratos que no tenían respaldo administrativo y sospechamos de sobreprecios en algunas compras».
«Cuando se proyectó la construcción de un tercer satélite ArSat III, debía hacerse sabiendo que se financiaría con los ingresos que generara el ArSat II que ya está en órbita», explicó De Loredo.
«Para ofrecer estos servicios de datos e Internet/tv tiene que tener autorizaciones de los países para poder comercializarlos en otros países que no sean Argentina. Esos trámites de autorización previa no están hechos. Lo ilustro de la siguiente manera: un cliente en Bolivia me pide servicios, y no se lo puedo ofrecer porque no se hicieron los pedidos correspondientes», indicó.
Sobre el ArSat III, dijo que «es falso que esté frenado el proyecto. Sí está demorado», dijo. Y agregó: «soy prudente porque me encontré con una empresa que tiene muchos méritos, pero por otro lado en su balance hay cosas que dejan mucho que desear», expresó. Y remarcó que es importante que la Argentina haya lanzado dos satélites y se consolide en la región como referente en la materia.

El Gobierno prepara el lanzamiento de una plataforma online de videos on demand que se convertiría en la versión local de Netflix, el popular servicio de suscripción norteamericano que permite ver series y películas mediante el pago de una tarifa plana mensual.
La empresa argentina de soluciones satelitales ArSat y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) ya firmaron el acuerdo y trabajan de forma conjunta en el desarrollo de una opción audiovisual que apunta a ser «nacional y popular».
Esta especie de Netflix «para todos y todas» estará disponible en todo el país y permitirá ver la cinematografía nacional porque ofrecerá acceso a la base de contenidos del Incaa, pero también pondrá a disposición de sus clientes algunas producciones regionales.
El costo del servicio todavía no está definido, pero se estima -adelanta el diario El Cronista- que será más económico que la plataforma norteamericana, cuyo costo mensual es de 8 dólares.
Será accesible desde internet, a través de múltiples dispositivos, incluidas consolas de videojuegos y smartphones.
Un dato extra de esta iniciativa es que las películas estarán protegidas por las tecnologías de gestión de derechos digital y el servicio será geobloqueado: sólo funcionará en la Argentina; tal vez se habilite para otros países de la región, pero esto se definirá en base a futuros acuerdos con otras naciones.

(Télam) – El satélite argentino ARSAT, lanzado el jueves, comenzará a operar telecomunicaciones para fines de diciembre o principios de enero, según estimaron los autores del proyecto.
Concretamente, para entonces el artefacto habrá absorbido los clientes que operaban en naves alquiladas y comenzará a prestar el servicio de telecomunicaciones para el que fue diseñado y construido en el país, una vez que se constate que responde a las órdenes, que las piezas y componentes están en perfecto estado.
«Este tiempo de pruebas, demandará un mes o mes y medio», precisó el presidente de ARSAT, Matías Bianchi en diálogo con Télam.
Bianchi estima que el satélite ARSAT-2, que ya está terminado en Invap, será puesto en órbita a mediados del año que viene, con lo cual pasará a ocupar la posición 81, la segunda adjudicada al país, y las tareas de ambos serán complementarias.
El ARSAT-1 es una banda KU, pero el 2 será un poco más complejo. Tendrá tres antenas y una cobertura hemisférica. Cuenta con la banda KU, pero agregará la CE, que es la banda para trasmitir contenidos audiovisuales.
El ARSAT-2 tendrá un sensor que mire al cielo, dibuje el mapa galáctico e interprete cuál es la posición en el espacio. Se hará cargo, en especial, del transporte de contenidos audiovisuales argentinos, que ascienden al 70 por ciento de lo que se produce en el mercado televisivo de habla hispana.
El proyecto de la empresa ARSAT de construir dos satélites geoestacionarios demandó una inversión de 520 millones de dólares, naves que garantizarán las telecomunicaciones locales, la provisión de Internet a las 2500 escuelas rurales del país y zonas remotas y la exportación de contenidos audiovisuales.
Los satélites geoestacionarios también prestarán servicios para el control de pesca por par de la Prefectura Naval, para el control de fronteras por la Gendarmería, para tareas para el Ejército, para el funcionamiento de los cajeros automáticos en lugares remotos del país y para la tarjeta SUBE, entre otras prestaciones.
«El hecho de tener un satélite ya en el espacio nos permite tener proyectos a más largo plazo y mejorar lo que hicimos, ser más competitivos y poner a trabajar a la comunidad científica en desarrollos que están más allá de la frontera», explicó Bianchi.
El presidente de la empresa dijo que el ARSAT-1 «es para dar servicios en la Argentina, tiene mucha potencia concentrada en el territorio nacional y países vecinos. Además, estamos cubriendo todo el país para el servicio de televisión digital (TDA). Nadie diseña un satélite sólo para la Argentina, se diseña pensando en superficies más amplias. Nadie diseña para dar cobertura en la Patagonia y en la Antártida, porque comercialmente tampoco son zonas rentables. Aquí es donde empieza a intervenir el Estado», argumentó.
La actividad del ARSAT-1 y el 2 serán complementarias, pero con el segundo, la Argentina ampliará el registro de las trasmisiones, tendrá una mayor cobertura, esto es como un techo a dos aguas, en el vértice estarán los satélites y hasta dónde llegue la sombra será la capacidad de la emisión.
Con los dos satélites geoestacionarios en el espacio, la tecnología nacional podrá llegar hasta los Estados Unidos, cubriendo toda América del Sur, Centroamérica y el Caribe.
ARSAT es una empresa del Estado creada en 2006 para desarrollar el sistema satelital geoestacionario. El 98 por ciento pertenece al Ministerio de Planificación y el 2 restante a Economía.
El requerimiento fue de ARSAT, pero el diseño y construcción de los satélites estuvo a cargo de Investigaciones Aplicadas (Invap), la estatal rionegrina que invirtió siete años y un millón trescientos mil horas hombres en el armado de las naves. El ARSAT-1 se fabricó en siete años, pero su gemelo el 2 sólo demandó la mitad del primero.
«Hay un seguimiento conjunto con Invap, tenemos los equipos trabajando en colaboración. ARSAT lideró el proyecto desde la parte administrativa, de operación y las compras de los componentes. Invap hizo la parte de ingeniería dura y de fabricación», detalló Bianchi.
El presidente de ARSAT, ingeniero industrial de 43 años, señaló que entre los técnicos y científicos que construyeron los satélites hubo entre 10 y 15 expertos que regresaron al país atraídos por el proyecto. «Hasta tenemos un científico francés que vino para participar de la construcción», señaló.
En Invap, la jefa del proyecto satelital más complejo que se haya construido el país fue la ingeniera electrónica, Ana Caumo, de 42 años, quien se recibió en la Universidad Nacional de La Plata.
Bianchi reivindicó la experiencia acumulada por el país antes de llegar a la construcción de satélites geoestacionarios, como fue el manejo tecnológico en materia de energía nuclear y la adquisición de horas de experiencia en la fabricación de los satélites científicos SAC, que están en órbitas a no más de 600 km de la tierra.
Según el titular de ARSAT, del trabajo con los SAC la Argentina pudo extraer la experiencia para construir los radares que sirven hoy para la seguridad en los vuelos comerciales y los de protección para la defensa nacional.
«El hecho de gestionar proyectos complejos de alta tecnología permite, primero, sacarte el colonialismo mental de la cabeza y, segundo, facilita que te abras a otros ámbitos y al manejo de otro tipo de tecnologías, dado que ya se adquirió la capacidad para liderar en el sector», subrayó.
En tanto, la ingeniera Caumo manifestó que «es un placer trabajar en Invap. Es un placer trabajar con clientes como ARSAT. Es una excelente idea que un gobierno como éste tenga este tipo de modelos y, por favor, sigan así».

(Télam) – A las 18 de hoy, desde la base de Kourou, en Guayana Francesa, se lanzará el primer satélite geoestacionario argentino, denominado Arsat-1, que constituye el inicio de un camino que se completará con el Arsat-2 para abarcar un extenso territorio desde Estados Unidos hasta Islas Malvinas con servicios de televisión directa al hogar, acceso a Internet con recepción en antenas Vsat y telefonía IP.
«Estamos con el satélite prácticamente en el espacio, tienen que pasar un montón de cosas pero sabemos que está bien hecho y nos sentimos contentos con el resultado», compartió el presidente de la empresa estatal Arsat, Matías Bianchi, en diálogo con Télam.
Bianchi contó que un equipo de una veintena de personas trabaja hace un mes y medio en controles técnicos del aparato en la estación espacial y «está todo bien, en línea para el lanzamiento que arrancará por la mañana con chequeos de prueba hasta el momento en el que hay una ventana entre las 18 y las 19» para poner al Arsat-1 en el espacio.
Entonces, el lanzador soltará el satélite a 250 kilómetros de la Tierra, desde donde deberá remontar hasta los 36 mil kilómetros en la posición orbital definitiva comandado desde la sala de Operaciones Satelitales dirigida por Juan Aurelio, en la estación terrena en la localidad bonaerense de Benavídez.
«Pasa de una órbita elíptica como la de un balón de rugby a la redonda de una pelota de fútbol», sin variar el punto en el que se estaciona encima de la Tierra, durante un mes de maniobras con un motor que gasta el 80 por ciento del combustible del aparato.
«Hay una transformación que se está dando a una velocidad muy rápida entre el sueño y la realidad», dijo Bianchi respecto al sentimiento general de la «gente que estuvo trabajando mucho en satélites hasta que un día le dijeron ‘ahora tenés que fabricar uno en Invap'», la empresa estatal rionegrina, en Bariloche.
Ese sueño «se fue trabajando; avanzaba un poco más o un poco menos, como cuando uno está en un río ancho y el agua no se mueve, pero cuando llega a la zona de rápidos el bote va cada vez más rápido: esa era la sensación», comentó Bianchi, joven ingeniero industrial egresado de la Universidad de Buenos Aires.
El resultado constituye «una experiencia muy valiosa, y decimos que entre Arsat y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales tenemos que tener la ‘sala limpia’ de Invap ocupada con satélites y proyectos continuos, porque no podemos perder la práctica de la gente que trabaja ahí», enfatizó.
«Tenemos que lograr capitalizar esta experiencia en otras industrias y expandirla con una mirada regional, trabajando con otros países latinoamericanos para compartir esto que tenemos», acotó.
Bianchi se refirió a «desarollar la plataforma de satélites y movernos rápido sobre el piso sólido que hemos establecido para acortar los ciclos», de cara al futuro con el Arsat-2, ya en ensayos y con lanzamiento previsto en 2016, y el Arsat-3, previsto para 2018, así como también para trabajar con terceros.
Bianchi informó que «Argentina gasta anualmente unos 25 millones de dólares en alquiler de capacidad satelital que, una vez transferidos los clientes al Arsat-1, va a dejar de gastar».
Actualmente «la capacidad satelital empresaria está concentrada en tres empresas, una estadounidense, una europea y una mixta», dijo.
El proyecto Arsat-1 demandó 270 millones de dólares y permitió que Argentina no perdiera la posición orbital 81, codiciada porque enfoca desde Estados Unidos hasta las Malvinas, y con el Reino Unido en espera en la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
El riesgo de pérdida de la posición orbital se remonta a cuando la empresa Nahuel tenía el servicio satelital privatizado y debía construir el segundo Nahuel-SAT, pero discontinuó la actividad; en 2006, el gobierno de Néstor Kirchner decidió crear Arsat.
En 2007 el primer Nahuel-SAT salió de servicio por acabar su vida útil y Argentina debió alquilar el AMC 6, desde donde irán migrando los servicios hacia el flamante satélite geoestacionario nacional.

En las últimas horas trascendió con más fuerza que el Grupo Eurnekian estaría a punto de realizar una oferta para adquirir la empresa de telefonía celular Nextel. En el mercado se estima que el Gobierno Nacional alienta al propietario de Aeropuertos Argentina 2000 en ese sentido. Pero Eurnekian no juega solo.  Los mismo trascendidos indican que el Poder Ejecutivo tiene un plan “B”, en caso que no se concrete la operación que involucra a Eurnekian. Y es una carta de peso, ya que se trata de Carlos Slim. Telmex, propiedad de Slim, quien también es dueño de Claro, mantuvo conversaciones con Nextel hasta hace unos meses.

Para Alejandro Prince, titular de la consultora Pince Consulting, las conversaciones entre Nextel y Slim existieron y sería una chance para que el mexicano aumente su presencia en el mercado argentino. “Le posibilitaría tener un servicio especializado, como lo es el de Nextel. Recordemos que la rentabilidad que deja por cliente esta compañía es de las más altas de la región”, precisó Prince en diálogo con Punto a Punto Radio.

“Cualquiera de las dos cosas (operaciones) es posible. En el caso de Slim, tarde o temprano unificaría las marcas, principalmente porque ha tratado de imponer una marca internacional a nivel global”, agregó el especialista.

En cuanto a las recientes declaraciones de Julio De Vido (Ministro de Planificación) respecto a la industria y la calidad del servicio, Prince fue contundente: “Huele a tarde (la declaración). Pareciera ser que el servicio no debería haber empeorado tanto si el Gobierno hubiera regulado más la actividad de los privados”, disparó. “Lo que podría hacerse es licitar el espectro, que es enteramente responsabilidad del Estado”, sentenció.

Fuentes oficiales y empresariales le aseguraron a BAE Negocios que en las tratativas también participa el grupo Eurnekian, que acaba de inaugurar una fábrica de chips y podría aprovecharla para proveer tecnología a los terminales de la futura firma. La información indica que las negociaciones están en manos de Norberto Berner, hombre de La Cámpora, secretario de Comunicaciones desde marzo último y encargado de resolver el colapso de la red móvil que transitan las cerca de 40 millones de líneas activas en el país.

La posibilidad de asociarse con Nextel surgió antes de que asumiera Berner. La vocera de la empresa del «prip», Verónica Álvarez Puente, subrayó ante BAE Negocios que su holding controlante anunció en febrero que «quiere enfocarse en México y Brasil». «Por eso tiene la decisión tomada de vender sus operaciones en Argentina y Chile, como hizo en Perú, o asociarse con otros jugadores que le aporten liquidez», explicó.

Claro que un requisito de Nextel es que le dejen retirar del país los dólares que obtenga por la venta o fusión de su operación local, algo que el Gobierno sólo permite de a cuentagotas y a empresas de determinados rubros, como el minero.

Nextel factura en Argentina 700 millones de dólares por año y su filial es la más rentable de América latina, pero el holding de bancos europeos y estadounidenses que la controla decidió apostar todas sus fichas a Brasil y México. Uno de los motivos del repentino desinterés por permanecer en Argentina fue la suspensión de la licitación que iba a hacer el Gobierno el año pasado de las frecuencias que antes pertenecían a Movistar.

Esas frecuencias, que terminaron en manos de Arsat, fueron las que liberó Movistar (de Telefónica de Argentina) a pedido de la Comisión Nacional de Comunicaciones luego de la fusión de Unifón -su antecesora- con Movicom. Sin acceso a ellas, Nextel no puede ofrecer a sus abonados el servicio de 3G, por lo que la mayoría de sus usuarios (en general, corporativos) tienen además otro dispositivo con esa tecnología.

El consultor Enrique Carrier, titular del estudio homónimo, opinó ante este diario que Nextel «tiene un as bajo la manga que es su banda de 800 megahertz, en la cual puede ofrecer servicios de 4G sin esperar que el Gobierno licite las nuevas bandas que hacen falta para abrir esa tecnología en el país». Pero aseguró que las negociaciones todavía tienen un trecho por recorrer.